La hacienda le ganó a la inflación en un año mixto para el agro


El 2025 dejó un panorama mixto para el sector agropecuario argentino: si bien la producción alcanzó récords en varios rubros, los precios al productor no acompañaron en la mayoría de los casos. Sin embargo, la hacienda vacuna se destacó como el único sector que logró superar la inflación, un dato alentador en medio de un contexto económico desafiante.

Según el último informe del Instituto de Estudios Económicos de la Fundación Mediterránea (IERAL), elaborado por Franco Artusso, los precios al productor tuvieron una evolución heterogénea durante el año pasado. Mientras algunos sectores enfrentaron presiones de mercado internas y externas, la hacienda bovina mostró un desempeño notable, tanto en pesos como en dólares constantes.

Ganado bovino: la estrella del año

Los datos muestran que los precios de novillos destinados a faena aumentaron un 13% interanual real en Cañuelas, mientras que los terneros para invernada o recría subieron un 18%, según los registros de Remates de Feria. Este incremento no solo cubrió la inflación, sino que también posicionó a los valores de 2025 por encima del promedio de las últimas dos décadas (+16%).

“El ganado bovino fue el único que cerró el año en verde frente a la inflación, tanto para animales pesados como livianos”, destacó Artusso, poniendo en perspectiva la importancia de este desempeño de la hacienda dentro de un año complicado para el agro argentino. Esta suba histórica también tiene implicancias en la planificación y rentabilidad de los productores, que ven en la hacienda un refugio de valor frente a la volatilidad de otros rubros.

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Granos y leche: distinto escenario

En contraste con la hacienda, los granos experimentaron retrocesos significativos. El trigo lideró las pérdidas, cayendo entre 10% y 22% por debajo de su promedio histórico, seguido por la soja y, en menor medida, el maíz. La leche cruda también mostró una tendencia negativa, con un retroceso del 14% interanual y 7% por debajo de su promedio histórico, mientras que el capón tipificado cayó 2% y quedó casi 20% por debajo de su referencia histórica.

Este desequilibrio refleja cómo una buena cosecha no siempre se traduce en mejores ingresos para los productores, ya que el exceso de oferta y las fluctuaciones de los mercados internacionales pueden presionar los precios hacia abajo, afectando la rentabilidad general.

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Señales alentadoras al final del año

A pesar de la caída de granos y leche, los datos de diciembre mostraron una dinámica más positiva para algunos rubros. Tanto maíz como soja cerraron diciembre 2025 por encima del promedio anual, en pesos y dólares constantes, aunque no alcanzaron los niveles históricos que caracterizan a estos commodities. Por su parte, la hacienda vacuna consolidó su liderazgo, con precios de fin de año muy por encima de los promedios históricos, reforzando su posición como la apuesta más segura para los productores.

“Que un precio mejore hacia fin de año no significa necesariamente que cierre en un nivel óptimo, pero en el caso de la ganadería bovina la situación fue realmente favorable”, señaló Artusso. Este comportamiento la convierte en el sector más resistente frente a la inflación y la volatilidad económica, un refugio clave para los productores que buscan mantener márgenes y previsibilidad.

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Perspectivas para 2026

El informe del IERAL subraya que, si bien 2025 fue un año de récords productivos, solo la hacienda logró traducir el esfuerzo productivo en un incremento real de ingresos, superando tanto la inflación como los promedios históricos. Esto refuerza la importancia de la ganadería dentro de la matriz productiva argentina, no solo como fuente de alimentos, sino también como herramienta de estabilidad económica para los productores.

Frente a un escenario donde los granos y la leche enfrentan desafíos de precios y costos, la hacienda se perfila como el activo que mejor protege el poder adquisitivo del productor, consolidando su papel estratégico en la economía agropecuaria nacional.

En un contexto de alta inflación y fluctuaciones de mercado, los números de 2025 dejan un mensaje claro: la carne no solo alimenta, sino que también protege el bolsillo del productor.