La guerra en Medio Oriente sacude a los granos y presiona el costo de los fertilizantes


Los mercados agrícolas internacionales comenzaron la semana con fuertes señales alcistas mientras la guerra en Medio Oriente entre Estados Unidos e Israel contra Irán vuelve a tensionar los precios de los commodities. Antes incluso de la apertura formal del mercado de Chicago, las operaciones nocturnas ya mostraban incrementos significativos en los principales granos, consolidando una tendencia que se viene registrando desde hace varias semanas.

Según datos de la consultora Granar, la soja registró subas cercanas a los 6,89 dólares por tonelada, mientras que el aceite de soja aumentó 41,67 dólares y la harina 2,09 dólares. En paralelo, el maíz subió 3,25 dólares por tonelada y el trigo avanzó 2,48 dólares en Chicago, con incrementos que llegaron a 3,12 dólares en el mercado de Kansas. Estos movimientos reflejan el nerviosismo del mercado ante la incertidumbre geopolítica provocada por la guerra.

Uno de los factores que más influyó en esta dinámica fue el fuerte aumento del petróleo. El crudo superó los 100 dólares por barril por primera vez desde 2022, lo que representa un incremento cercano al 40% si se compara con los valores de fines de febrero, cuando cotizaba alrededor de 67 dólares. Este encarecimiento del combustible impulsa las expectativas de mayor demanda de biocombustibles, derivados principalmente de la soja y el maíz.

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El conflicto geopolítico altera las reglas del mercado

El impacto de la guerra en Medio Oriente se reflejó rápidamente en los mercados financieros y de materias primas. La incertidumbre generada por el conflicto modificó las dinámicas comerciales, logísticas y financieras, afectando tanto la oferta como la demanda de commodities agrícolas a nivel global.

De acuerdo con Granar, la escalada bélica influyó de manera decisiva en el rumbo de los precios durante la última semana. El encarecimiento del petróleo, junto con la posibilidad de una mayor utilización de biocombustibles, fortaleció las cotizaciones de la soja y el maíz. En el caso del trigo, la situación se vuelve aún más compleja debido a que el mercado ya estaba condicionado por la guerra entre Rusia y Ucrania, otro actor clave en el comercio global del cereal.

A pesar de la tendencia alcista internacional producida por la guerra, el mercado argentino aún no refleja plenamente este movimiento. En el plano local, la soja cerró la semana sin cambios en el mercado físico, con valores cercanos a los 465.000 pesos por tonelada en el Gran Rosario. Una de las razones es que la soja sudamericana mantiene actualmente una prima sobre la estadounidense, lo que limita el traslado inmediato de las subas de Chicago a los precios internos.

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El Estrecho de Ormuz, un punto estratégico para el comercio mundial

En medio de la tensión internacional a causa de la guerra, uno de los focos de mayor preocupación es el Estrecho de Ormuz, un corredor marítimo clave para el comercio global. Este paso conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el océano Índico, y constituye la principal vía de salida para las exportaciones energéticas de países como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irak y Qatar.

La relevancia del estrecho radica en su enorme peso dentro del comercio mundial de energía. Desde esa región circula aproximadamente el 25% del comercio marítimo global de petróleo y cerca del 20% del gas natural licuado, un insumo fundamental para diversas industrias, incluida la producción de fertilizantes.

Los fondos de inversión impulsan la escalada de precios

Además de la guerra, otro elemento central detrás del movimiento alcista de los granos es la fuerte participación de los fondos de inversión en los mercados de futuros. En apenas seis semanas, los fondos especulativos cambiaron radicalmente su posicionamiento en Chicago, pasando de una estrategia bajista a una claramente compradora.

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Hace poco más de un mes, estos inversores mantenían posiciones vendidas por unos 245.400 contratos de futuros y opciones en granos y derivados. Sin embargo, el escenario cambió de forma drástica y actualmente la posición neta pasó a ser comprada en más de 295.000 contratos, lo que implica una variación de 540.000 contratos en apenas 30 días hábiles.

El impacto de este cambio es especialmente visible en el complejo sojero. Según la Bolsa de Comercio de Rosario, la compra de futuros equivale a unas 48 millones de toneladas de soja, un volumen similar al que se espera producir en la cosecha argentina de este año. Este movimiento explica gran parte del impulso alcista observado en las últimas semanas.

El costo de los fertilizantes preocupa de cara a la siembra

Más allá de los precios de los granos, la guerra también genera inquietud por el costo de los insumos agrícolas. El mercado de fertilizantes aparece como uno de los sectores más sensibles ante la tensión geopolítica, especialmente por la dependencia del gas natural para su producción.

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La urea, uno de los fertilizantes más utilizados en la agricultura, tiene un costo de producción altamente ligado al precio del gas, que representa cerca del 80% de su estructura. Con el aumento de los precios energéticos y las dificultades logísticas derivadas del conflicto, los valores de estos insumos podrían incrementarse en las próximas semanas.

Para Argentina, la situación es particularmente relevante. El país importa la mayor parte de los fertilizantes que utiliza, y el aumento de los costos llega justo cuando se aproxima la siembra de trigo. En ese contexto, analistas del sector advierten que un encarecimiento significativo de los insumos podría afectar las decisiones de inversión de los productores.