El girasol rompe récords en Córdoba para esta campaña del 2025/26
Impulsado por un combo de factores productivos y de mercado, el girasol volvió a ocupar un lugar central en la rotación agrícola cordobesa y se encamina a una campaña histórica. La irrupción de la chicharrita en el ciclo 2023/24 —que afectó fuertemente al maíz en el norte provincial— y una mejora relativa en los precios frente a soja y maíz reconfiguraron el mapa de siembra. El resultado: una superficie récord y un salto productivo sin precedentes.
Según un informe especial de la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA), el promedio histórico provincial ronda las 70.000 hectáreas sembradas por campaña, con una producción de 156.000 toneladas y un rendimiento medio de 2.080 kilos por hectárea. Sin embargo, la campaña 2025/26 marcaría un quiebre en esa tendencia.
De cultivo marginal a protagonista
El girasol supo atravesar años difíciles en Córdoba. El caso más extremo fue la campaña 2013/14, cuando la superficie cayó al mínimo histórico de 7.000 hectáreas y la producción apenas alcanzó 13.000 toneladas. En aquel entonces, el cultivo había perdido terreno frente a alternativas más competitivas.

Hoy el escenario es otro. La aparición de la chicharrita —que redujo el área destinada al maíz, especialmente en el norte provincial— abrió espacio para replantear estrategias productivas. En ese contexto, el girasol ganó terreno no solo como alternativa agronómica sino también como opción económicamente atractiva.
El informe destaca que el mejor precio relativo frente a soja y maíz permitió mejorar los márgenes, lo que terminó de consolidar el cambio. Así, para la campaña 2025/26, el Departamento de Información Agronómica (DIA-BCCBA) estima una superficie cercana a las 240.000 hectáreas, cifra récord para la provincia. La producción proyectada asciende a 584.000 toneladas, prácticamente triplicando el promedio histórico.
Un salto económico sin precedentes
El crecimiento productivo tiene un correlato directo en el valor bruto de la producción (VBP). Hasta la campaña 2023/24, el VBP promedio se ubicaba en torno a los 60,7 millones de dólares. Con la expansión registrada desde 2024/25, ese valor trepó 325%, alcanzando 257,8 millones de dólares.

Para 2025/26, de consolidarse la producción récord y con un precio FOB estimado en torno a 470 dólares por tonelada al momento de la cosecha, el VBP podría escalar hasta los 275 millones de dólares, el registro más alto de la serie.
Este salto no solo impacta en los productores, sino también en las economías regionales, el transporte, los servicios asociados y la actividad industrial vinculada al procesamiento.
La industrialización también suma
El protagonismo cordobés no termina en el lote. Gran parte de la producción nacional de girasol se destina a la molienda para la obtención de aceite y pellets, productos con fuerte presencia en el mercado interno y externo. En cuanto al consumo animal, la harina de girasol tiene menor participación frente a la de soja, debido a su menor contenido proteico.

En Córdoba, la industrialización tiene un actor central: Aceitera General Deheza (AGD), ubicada en la localidad homónima. Es la única empresa provincial que procesa girasol, con una capacidad diaria de transformación de 2.200 toneladas, lo que equivale a entre 480.000 y 500.000 toneladas anuales.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, en Córdoba se industrializan en promedio 460.000 toneladas de girasol por campaña. A nivel nacional, la provincia explica el 14% del total transformado. Buenos Aires lidera con el 54% y Santa Fe ocupa el segundo lugar con el 30%.
Un nuevo mapa productivo
El avance del girasol en Córdoba no es un fenómeno aislado, sino parte de una reconfiguración más amplia del sistema agrícola argentino. La combinación de desafíos sanitarios, como la chicharrita, y señales de mercado favorables está redefiniendo decisiones de siembra y estrategias empresariales.
Con una superficie que triplica el promedio histórico, un valor bruto en máximos y una industria capaz de absorber buena parte de la producción, el girasol dejó de ser un cultivo secundario para transformarse en uno de los grandes protagonistas del presente agroindustrial cordobés. Si las proyecciones se confirman, la campaña 2025/26 quedará en los registros como el punto más alto de su historia provincial.
