El girasol tuvo su mejor campaña en 25 años en el centro-norte de Santa Fe
El girasol logró una de las mejores campañas de las últimas décadas en el centro-norte de Santa Fe, impulsado por una combinación de mayor superficie sembrada, rendimientos elevados y precios favorables. De acuerdo con un informe del Bolsa de Comercio de Santa Fe, la oleaginosa alcanzó resultados productivos históricos durante el ciclo 2025-2026.
Según el reporte del Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA), la superficie implantada con girasol llegó a 160.000 hectáreas, lo que representa el nivel más alto registrado desde la campaña 2010-2011. En comparación con el ciclo anterior, el área cultivada creció en unas 30.000 hectáreas, reflejando el renovado interés de los productores por este cultivo.
El incremento se concentró principalmente en los departamentos Nueve de Julio, Castellanos, General Obligado, Las Colonias y San Justo, donde el girasol volvió a ganar protagonismo dentro de las rotaciones agrícolas.

Factores que explican el crecimiento del cultivo
El avance del girasol en la región se explica por una combinación de variables productivas y económicas. Por un lado, los pronósticos climáticos favorables alentaron a los productores a apostar por el cultivo, que suele mostrar buena adaptación a las condiciones del centro-norte santafesino.
A esto se sumaron resultados económicos atractivos y buenas perspectivas comerciales, tanto en el mercado interno como en el internacional. Estos factores contribuyeron a que el girasol recupere relevancia dentro de la planificación agrícola regional.
El crecimiento del área sembrada estuvo acompañado además por mejoras en el manejo agronómico y la incorporación de tecnología, lo que permitió alcanzar rendimientos superiores a los de campañas anteriores.
Rendimientos récord y producción histórica
Uno de los datos más destacados del informe es el rendimiento promedio alcanzado durante el ciclo 2025-2026. El SEA estimó un rinde medio de 24 quintales por hectárea, una cifra que supera ampliamente el promedio de las últimas campañas.
En los últimos cinco ciclos agrícolas, el rendimiento promedio del girasol en la región se ubicaba alrededor de 19 quintales por hectárea, por lo que el resultado actual representa una mejora productiva significativa.

Gracias a esta combinación de mayor superficie y mejores rindes, la producción total superó las 382.700 toneladas, estableciendo el valor más alto registrado por el SEA para este cultivo desde que se llevan estadísticas sistemáticas, en 2010.
Costos de producción y relación insumo-producto
El análisis económico también refleja un escenario relativamente favorable para los productores. Durante el período comprendido entre marzo y julio de 2025 —momento clave para la compra de fertilizantes y agroquímicos— los costos de estos insumos registraron valores promedio en dólares apenas superiores al año anterior, con un incremento cercano al 0,5%.
De acuerdo con datos de la publicación especializada Márgenes Agropecuarios y relevamientos realizados entre productores locales, la relación insumo-producto mostró una mejora significativa.
En la región analizada, la relación entre urea y girasol se ubicó alrededor de 17 quintales por tonelada de fertilizante, mientras que la relación entre fosfato y girasol se situó cerca de 26 quintales por tonelada. Estos valores representan una capacidad de pago cerca de 12,5% superior a la campaña 2024-2025, impulsada principalmente por los buenos precios del grano.

Márgenes positivos para los productores
En términos de estructura de costos, los gastos directos del cultivo —que incluyen semilla, fertilizantes, agroquímicos, control de insectos, seguro y cosecha— se ubicaron entre 460 y 490 dólares por hectárea durante la campaña.
Si se agregan impuestos rurales, inmobiliarios y costos de comercialización, el costo total estimado se eleva a un rango de entre 480 y 520 dólares por hectárea, sin considerar el impuesto a las ganancias ni el IVA.
Con un precio estimado del girasol en el mercado local de entre 360 y 380 dólares por tonelada, los productores necesitarían obtener aproximadamente entre 12 y 15 quintales por hectárea para cubrir esos costos. En el caso de quienes trabajan campos arrendados, el margen de indiferencia se ubica entre 14 y 17 quintales por hectárea, dependiendo principalmente de los costos logísticos y la distancia a los puertos.
Con los rindes promedio registrados en esta campaña, los márgenes brutos para los productores del centro-norte santafesino se ubicarían entre un 20% y un 25% por encima de los obtenidos el año pasado, consolidando al ciclo 2025-2026 como uno de los más favorables para el cultivo en los últimos años.
