El girasol encadena nueve meses récord y consolida su auge industrial
El girasol atraviesa uno de los momentos más destacados de los últimos años en la Argentina. Con una cosecha que promete cifras históricas, exportaciones en alza y una industria trabajando a pleno, la oleaginosa acumula nueve meses consecutivos de récord en molienda, consolidando un ciclo de expansión que impacta en toda la cadena agroindustrial.
De acuerdo con un informe de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP), durante enero la molienda de girasol alcanzó las 322.745 toneladas. Se trata del mayor registro histórico para ese mes desde enero de 2013 y marca un nuevo hito en la performance del complejo.
Un salto interanual del 78%
El dato no solo es relevante por su magnitud absoluta, sino también por su comparación interanual. Según el reporte oficial, el volumen industrializado en enero fue 78% superior al del mismo mes del año pasado, cuando se habían procesado 181.272 toneladas. La diferencia refleja el fuerte dinamismo que viene mostrando la actividad.
El crecimiento del girasol también se observa en la comparación mensual. En diciembre de 2025 la molienda había totalizado 250.874 toneladas, por lo que el registro de enero implicó un incremento del 28,6%. En términos absolutos, la suba fue de 71.871 toneladas en apenas un mes, lo que evidencia una marcada aceleración de la actividad industrial en el arranque del año.

Desde la Secretaría subrayaron que el sector acumula nueve meses consecutivos con niveles récord de procesamiento. Esta racha consolida un ciclo sostenido de expansión industrial y fortalecimiento de la capacidad instalada, en un contexto de mayor oferta de materia prima y mejores perspectivas comerciales.
Un complejo que gana protagonismo
El desempeño del girasol no se limita únicamente a la molienda. El cultivo también muestra un pronóstico de cosecha récord y un nivel de exportaciones histórico, factores que retroalimentan el crecimiento del complejo. La combinación de mayor producción primaria y mayor industrialización genera un círculo virtuoso que fortalece la cadena.
Para la SAGyP, el resultado de enero de 2026 refleja el dinamismo del sector y su creciente contribución a la generación de valor agregado, empleo y divisas. El procesamiento local de la oleaginosa amplía el impacto económico más allá del campo, impulsando a la industria aceitera y a las economías regionales vinculadas.

El girasol ha logrado posicionarse como uno de los complejos más dinámicos dentro del sector agropecuario argentino. La mejora en rindes, la incorporación de tecnología y la demanda internacional de aceite y subproductos explican parte de este desempeño. Además, el contexto internacional ha favorecido la competitividad del producto argentino.
Perspectivas alentadoras
El hecho de que la molienda encadene nueve meses consecutivos de récord no solo habla de un buen momento coyuntural, sino de una tendencia que se consolida. La industria muestra capacidad para absorber mayores volúmenes y responder a la demanda externa, lo que abre perspectivas alentadoras para el resto del año.
Si la cosecha confirma las estimaciones récord y los mercados internacionales mantienen su dinamismo, el girasol podría cerrar la campaña con cifras históricas tanto en producción como en industrialización y exportaciones. En ese escenario, el complejo seguiría ganando peso dentro de la matriz agroexportadora argentina.

En un contexto económico donde la generación de divisas resulta clave, el aporte del girasol cobra especial relevancia. La expansión de la molienda y el agregado de valor local fortalecen la competitividad del país y consolidan a la oleaginosa como uno de los pilares del entramado productivo nacional.
Con números que se superan mes a mes, el girasol se comporta como un atleta que bate sus propios récords, reafirmando su protagonismo y proyectando un año que podría quedar en la historia del sector.
