El girasol se prepara para encarar otra gran campaña en 2026


Luego de una campaña 2024/25 de girasol que dejó resultados más que satisfactorios para la mayor parte de los productores argentinos, el girasol vuelve a posicionarse como uno de los cultivos con mejores perspectivas de cara al ciclo 2025/26. Un contexto internacional favorable, mejoras en los precios relativos, reducción de derechos de exportación y una industria local más activa configuran un escenario alentador para la oleaginosa.

“Estamos frente a una combinación de factores que claramente juegan a favor del girasol”, resumió Juan Martín Salas Oyarzun, presidente de la Asociación Argentina de Girasol (Asagir), en una nota con Contenidos CREA al analizar el panorama del cultivo. Desde su mirada, el próximo ciclo encuentra al girasol con fundamentos sólidos tanto desde el lado productivo como comercial.

Mejores precios y alivio impositivo

Uno de los datos más destacados del año fue la recuperación del precio relativo del aceite de girasol frente a sus principales competidores, el aceite de soja y el de palma. A lo largo de 2025, el girasol logró recomponer una relación histórica que había perdido en campañas anteriores, mejorando la ecuación económica para los productores y la industria.

A este escenario se sumó una señal clave desde el plano impositivo. Desde el 15 de diciembre, la alícuota de derechos de exportación para el aceite de girasol a granel se redujo del 5,5% al 4,5%, mientras que en el caso del pellet de girasol pasó del 4,0% al 3,0% del valor FOB. La medida llegó en un momento oportuno, con precios internacionales firmes y una oferta global más ajustada.

“La reducción de las retenciones al complejo girasol es una muy buena noticia y mejora la competitividad justo cuando el mercado internacional acompaña”, destacó Salas Oyarzun.

Girasol, agricultura
Fuente: Contenidos CREA

Un mercado internacional con oferta limitada

El contexto externo también juega a favor del cultivo. Según explicó el presidente de Asagir, al menos hasta la fase final de la cosecha argentina, la oferta disponible en el hemisferio norte no logrará recomponerse plenamente del recorte productivo registrado en la región del Mar Negro, uno de los principales polos mundiales de producción de girasol.

El último informe oficial del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) recortó en 2,5 millones de toneladas la producción mundial de girasol prevista para la campaña 2025/26, ubicándola en 51,8 millones de toneladas. El ajuste responde principalmente a menores cosechas de las esperadas en países clave de la zona del Mar Negro.

En consecuencia, la oferta exportable global de aceite de girasol proyectada para 2025/26 se redujo de manera significativa hasta 12,8 millones de toneladas, debido a una caída en los embarques de Turquía y Ucrania. Este escenario abre oportunidades para los países exportadores del hemisferio sur, entre ellos la Argentina.

En ese marco, se espera que las exportaciones argentinas de aceite de girasol crezcan en la actual coyuntura, mientras que los embarques de pellets se mantendrían en niveles sostenidos. Además, al igual que en la campaña anterior, volvió a aparecer una prima de precio para el girasol alto oleico, un incentivo adicional para ciertos planteos productivos.

Girasol, agricultura
Fuente: Contenidos CREA

Más molienda e inversiones industriales

Del lado de la demanda interna, los números también acompañan. En los primeros once meses de 2025, la molienda argentina de girasol alcanzó las 4,37 millones de toneladas, frente a 3,59 millones en el mismo período de 2024, lo que marca una recuperación significativa de la actividad industrial.

“La recuperación de la molienda es una excelente noticia para toda la cadena, al igual que las inversiones que se vienen realizando”, remarcó Salas Oyarzun.

Entre los hitos más relevantes del año, se destaca la adecuación de las instalaciones de Louis Dreyfus Company (LDC) en el complejo agroindustrial de Timbúes, Santa Fe, para procesar girasol, además de colza y camelina. A esto se suma la reciente ampliación del complejo de Molinos Agro en San Lorenzo, que permitirá duplicar la capacidad de procesamiento de girasol en esa planta.

Otro dato auspicioso para el sector fue la toma de control de las unidades industriales de la ex Vicentin SAIC por parte del Grupo Grassi —ahora bajo la denominación Nueva Vicentin Argentina— en el marco de un acuerdo estratégico con Bunge y Cargill, lo que aporta previsibilidad y mayor capacidad operativa al entramado industrial.

Girasol, agricultura
Fuente: Contenidos CREA

Asagir y la agenda 2026

Con este telón de fondo, Asagir ya trabaja en su agenda institucional para el próximo año. El 16 de abril de 2026 se llevará a cabo el Octavo Congreso Argentino de Girasol en el Hotel Sheraton de Mar del Plata, bajo el lema “Mar de Girasol”.

“Queremos que el Congreso 2026 sea un espacio para potenciar y resaltar el aporte del girasol a la economía nacional”, afirmó Salas Oyarzun. El encuentro abordará seis ejes centrales: competitividad y rendimiento, generación de conocimiento, innovación y tecnología, mercados globales, cadena de valor y sostenibilidad, y políticas públicas.

Entre los temas a poner en valor, el presidente de Asagir destacó el rol de las pequeñas industrias extrusoras de girasol, que representan una fuente de demanda menos visible pero clave para integrar la cadena de valor. Además, la entidad se propone mapear e integrar todas las redes públicas y privadas de ensayos de híbridos a nivel nacional, con especial foco en las nuevas zonas que están incorporando el cultivo.

“En regiones donde el cultivo empieza a ganar espacio todavía falta información sobre genética y manejo. Creemos que ahí Asagir puede hacer un aporte muy importante”, concluyó.

Con fundamentos productivos, industriales y comerciales alineados, el girasol se encamina a encarar otra gran campaña y a consolidar su rol estratégico dentro del sistema agrícola argentino.