El girasol lidera la campaña 2025/26 con rindes récord, mientras el maíz y la soja dependen del clima
La campaña agrícola 2025/26 muestra señales contrastantes, pero con un protagonista claro: el girasol, que vuelve a destacarse con rindes récord y empuja al alza las estimaciones productivas. De acuerdo con el último informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la proyección nacional del cultivo se elevó a 6,2 millones de toneladas, mientras que otros granos clave, como el maíz y la soja, enfrentan mayores dificultades asociadas al déficit hídrico.
El ajuste positivo del girasol responde a un desempeño sobresaliente en varias regiones productivas. La cosecha ya cubre el 27,9% del área apta, con un avance intersemanal de 3,7 puntos porcentuales y un adelanto interanual de más de 20 puntos, lo que refleja una recolección más temprana que la del ciclo previo. Los rindes del girasol obtenidos hasta el momento se mantienen estables y elevados, con un promedio de 22,8 qq/ha, superando en 1,4 qq/ha al rendimiento registrado a igual fecha de la campaña pasada, que había sido récord histórico.
Resultados regionales y zonas bajo observación
Las buenas perspectivas del girasol se sostienen, además, en los excelentes resultados relevados en el NEA, Córdoba y el centro-norte de Santa Fe. A esto se suma el impacto positivo de las lluvias registradas durante las últimas dos semanas, que permitieron mejorar las estimaciones de rendimiento esperado en los núcleos productivos y en el norte de La Pampa–oeste de Buenos Aires, donde los valores proyectados se ubican por encima de los 25 qq/ha. Actualmente, el 32% del área del cultivo ya transita la etapa de madurez fisiológica, consolidando el buen panorama productivo.
No obstante, el informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires advierte que persiste una incógnita sobre el comportamiento del girasol en el centro y sur de Buenos Aires y La Pampa. En estas zonas, la oleaginosa se encuentra entre floración y llenado de granos, con entre un 20 y 30% del área bajo condiciones hídricas limitantes y con pronósticos de lluvias escasos o nulos, lo que podría condicionar los rindes finales si no se revierte la situación.

Maíz: ajustes a la baja por estrés hídrico
En contraste con el desempeño del girasol, el maíz muestra un escenario más ajustado. La siembra con destino a grano comercial alcanzó el 99% del área proyectada, restando completar algunos lotes en el NEA y NOA. Además, ya comenzó la cosecha de maíz temprano en Entre Ríos y el norte de Santa Fe, con rindes que oscilan entre 60 y 70 qq/ha. A nivel nacional, el 87% del área en pie mantiene una condición de cultivo Normal/Buena y la condición hídrica se mantiene estable.
Sin embargo, los planteos tempranos del sur de Córdoba y de sectores del sur del área agrícola fueron afectados por la falta de humedad durante el período crítico. En estas regiones se registran mermas de rendimiento e incluso pérdidas de superficie, destinándose los peores lotes a picado con destino forrajero. Como consecuencia de este escenario, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires ajustó la proyección de producción de maíz de 58 a 57 millones de toneladas, quedando sujeta a la ocurrencia de nuevas lluvias que permitan sostener los rindes en el resto del país.

Soja: definición de rindes bajo condiciones desafiantes
Además del girasol y el maíz, la soja finalizó su siembra a nivel nacional tras avanzar sobre los últimos lotes del norte del área agrícola. El cultivo atraviesa un período sensible, con una caída de 8,6 puntos porcentuales en la condición Normal/Buena y de 5,6 puntos en la condición hídrica Adecuada/Óptima. Más del 40% de la soja de primera se encuentra en plena definición de rendimiento bajo limitantes hídricas, especialmente en el centro-este de Entre Ríos, sur de Córdoba y, en menor medida, en ambos núcleos productivos.
En cuanto a la soja de segunda, el 16% del área ya inició etapas reproductivas bajo déficit hídrico, registrándose abortos de flores y pérdidas de plantas en situaciones extremas. En este contexto, el informe destaca la importancia de que continúen las lluvias recientes para recargar los perfiles y sostener el potencial productivo.

Así, mientras el girasol se consolida como la nota positiva de la campaña, el desempeño final del maíz y la soja dependerá en gran medida de la evolución climática en las próximas semanas, en un escenario donde el agua vuelve a ser el factor decisivo.
