San Lorenzo sufrió, fue eficaz y celebró en Mendoza su primer triunfo en el Apertura
San Lorenzo consiguió una victoria tan trabajada como valiosa en Mendoza. En un partido incómodo y cargado de tensión, el equipo dirigido por Damián Ayude venció 1-0 a Gimnasia de Mendoza gracias a una jugada de viveza individual de Alexis Cuello, que terminó en el gol del colombiano Diego Herazo. De esta manera, el Ciclón sumó sus primeros tres puntos en el Torneo Apertura y dejó atrás el traspié del debut ante Lanús.
El triunfo tuvo un sabor especial: no solo significó recuperarse rápidamente, sino también arruinarle la fiesta al Lobo mendocino, que volvía a jugar en Primera División en su estadio después de 42 años, con un marco y una energía que se sintieron desde el primer minuto.
Un San Lorenzo incómodo y superado en el primer tiempo
Ayude sorprendió desde lo táctico con una modificación en el esquema. Apostó por Manuel Insaurralde en lugar de Matías Reali y pasó del habitual 4-2-3-1 a un 4-3-1-2, pero el cambio no dio los resultados esperados en la primera mitad.
San Lorenzo nunca logró sentirse cómodo. Facundo Gulli prácticamente no entró en contacto con la pelota, Ezequiel Cerutti no pudo desequilibrar por las bandas y el propio Insaurralde no consiguió darle orden ni equilibrio al mediocampo. El equipo de Boedo se mostró largo, sin conexiones y muy lejos del arco rival.
Gimnasia, en cambio, fue pura intensidad, empuje y presión, impulsado por el entusiasmo del regreso a la máxima categoría. Esa energía le permitió dominar el desarrollo y arrinconar al Ciclón, aunque le faltó el detalle más importante: el gol.

El Lobo presionó, pero le faltó eficacia
El conjunto mendocino generó la situación más clara del primer tiempo tras un error de cálculo de Jhohan Romaña, que dejó a Ulises Sánchez de cara al gol. Sin embargo, Orlando Gill respondió con un manotazo salvador, evitando lo que parecía una ventaja merecida para el local.
San Lorenzo sufrió más de lo esperado. No tuvo posesión, no logró contraatacar y ni siquiera pateó al arco en toda la primera parte. El arco de César Rigamonti le quedó a kilómetros y la sensación al descanso fue que el empate era un premio excesivo para la visita.
A pesar del dominio, Gimnasia comenzó a pagar el desgaste. La intensidad no podía sostenerse indefinidamente, y ese detalle terminaría siendo clave en el complemento.
Los cambios, Cuello y el golpe decisivo
En el segundo tiempo, el ritmo del local empezó a caer, aunque San Lorenzo seguía sin reaccionar. Ayude demoró 15 minutos en mover el banco, pero cuando lo hizo, acertó. Los ingresos de Agustín Ladstatter, Juan Cruz Rattalino y Diego Herazo le dieron al equipo mayor movilidad y otra energía.
El gol llegó en el momento justo, cuando comenzaban a caer las primeras gotas de lluvia. Alexis Cuello, el delantero que fue vinculado con Boca y hasta con River, demostró dentro de la cancha dónde tiene puesta la cabeza. Recibió dentro del área, enganchó con rapidez para engañar a Imanol González y levantó la cabeza para asistir a Herazo.
El colombiano definió abajo del arco para el 1-0, una jugada que fue revisada por el VAR ante la sospecha de offside, pero que finalmente fue convalidada. La viveza de Cuello y la efectividad del doble 9 inclinaron la balanza.

Triunfo sufrido, pero necesario
El gol fue un golpe anímico para Gimnasia, que quedó sin energía ni reacción para buscar el empate. Todas las señales positivas del primer tiempo se trasladaron a San Lorenzo en el segundo, que supo defender la ventaja con orden hasta el final.
El 1-0 fue irreversible. San Lorenzo celebró su primer triunfo en el Torneo Apertura, ganó confianza y encontró en Alexis Cuello a su gran figura, mientras que Gimnasia se quedó con el aplauso de su gente, pero con la amarga sensación de haber merecido más.
