El agro proyecta más de US$ 35.000 millones en divisas para 2026
La agroindustria argentina se encamina a un año de fuerte ingreso de dólares. Según estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la liquidación de divisas del sector alcanzaría los US$ 35.375 millones en 2026, impulsada por mejores precios internacionales y un mayor volumen exportable.
La nueva proyección implica casi US$ 1.000 millones más que lo estimado un mes atrás, reflejando ajustes positivos en variables clave del sector. El principal motor de esta mejora es el maíz, acompañado por un mayor dinamismo en otros complejos como el girasol.
El maíz impulsa la mejora en las estimaciones
El cereal vuelve a posicionarse como protagonista en la generación de divisas. De acuerdo con el último informe de GEA-BCR, la producción de maíz para la campaña 2025/26 se elevó a 67 millones de toneladas, cinco millones por encima de la estimación previa, debido a una mayor superficie sembrada.
En consecuencia, las exportaciones se proyectan en 43 millones de toneladas, lo que marcaría un récord histórico para Argentina. Este mayor volumen también se traduce en un incremento del uso interno y de los stocks finales, consolidando un escenario de amplia oferta.

Un escenario internacional que juega a favor
El contexto global también aporta señales positivas. Brasil ajusta a la baja su producción de maíz safrinha, mientras incrementa su demanda interna por la expansión del bioetanol, lo que reduce su saldo exportable.
En paralelo, Estados Unidos prevé una caída en la superficie sembrada para la campaña 2026/27, afectado por el aumento de costos. Este panorama podría abrir oportunidades para que Argentina sostenga un fuerte ritmo exportador durante gran parte del ciclo, e incluso mejore sus proyecciones.
Precios firmes y otros complejos en crecimiento
Además del maíz, otros factores explican la mejora en la estimación de divisas. Los precios internacionales mostraron una leve recuperación, en parte impulsados por el conflicto en Medio Oriente, lo que impactó favorablemente en el valor exportado.
A su vez, el complejo girasol registra un mayor ritmo de embarques, sumando dinamismo al ingreso de dólares. En conjunto, estos elementos refuerzan un escenario positivo para el agro en 2026.

Un arranque más moderado, pero con explicación
Pese a las buenas perspectivas, el inicio del año fue más moderado. En el primer trimestre de 2026, el agro liquidó unos US$ 5.735 millones, por debajo de los US$ 6.200 millones del mismo período de 2025.
La diferencia se explica por un factor puntual: el programa de eliminación temporaria de retenciones en septiembre de 2025 adelantó el ingreso de divisas, reduciendo el flujo en los meses posteriores. Es decir, parte de los dólares de comienzos de año ya habían sido liquidados previamente.
Este efecto comenzó a disiparse hacia marzo. La BCR señala que el flujo de divisas se está normalizando, con un equilibrio entre los dólares ingresados al mercado cambiario y las exportaciones efectivas. El “saldo a favor” de las exportadoras —que había alcanzado US$ 7.700 millones en septiembre de 2025— se redujo progresivamente hasta desaparecer. Esto indica que los anticipos de divisas se agotaron, dando paso a un esquema más alineado con el ritmo real de comercio exterior.

Fuerte repunte esperado desde abril
De cara a los próximos meses, las perspectivas son claras. Se espera un fuerte repunte en la liquidación de divisas a partir de abril, con niveles superiores al promedio de los últimos cinco años durante el resto de 2026.
Entre abril y diciembre, el agro aportaría unos US$ 29.600 millones, liderados por la soja y sus derivados con US$ 16.500 millones. Le seguirían el maíz (US$ 7.500 millones), el trigo (US$ 2.200 millones) y el girasol (US$ 2.400 millones), entre otros complejos.
En este contexto, el agro vuelve a consolidarse como un sector estratégico para la economía argentina, no solo por su capacidad productiva, sino también por su aporte de divisas. Con mejores precios, mayor producción y un contexto internacional favorable, el sector se perfila para sostener un año de alto ingreso de dólares, clave para la estabilidad macroeconómica en 2026.
