Ganadería: disminuye la faena y se encarece la reposición de vientres
El negocio de la cría bovina atraviesa actualmente un contexto considerado atractivo para la ganadería, impulsado por elevados valores de la hacienda, buenas relaciones de compra para los principales insumos y condiciones climáticas que, hasta el momento, resultan favorables para los sistemas productivos.
De acuerdo con el último informe del mercado ganadero Rosgan, en este escenario de la ganadería las relaciones de precios para la reposición de vientres continúan fortaleciéndose, reflejando una fuerte demanda por hembras destinadas a la reproducción.
Uno de los indicadores utilizados para analizar el comportamiento del mercado es la relación entre el valor de una vaca de descarte de aproximadamente 400 kilos y el precio de una vaquillona preñada, dos categorías clave dentro del ciclo ganadero. Según los valores promedio registrados durante marzo, el precio de una vaca conserva ronda los $2.000 por kilo, lo que equivale aproximadamente a $840.000 por animal de 400 kilos.

La reposición de vientres se vuelve más costosa
En paralelo, el valor de mercado de una vaquillona con garantía de preñez se ubica en un rango medio de entre $2,3 y $2,4 millones por cabeza, aunque con diferencias según calidad y genética.
Con estos valores, la compra de una vaquillona preñada equivale actualmente al valor de 2,8 vacas de descarte, una relación superior a la registrada un año atrás, cuando se ubicaba en torno a 2,64.
Si se amplía la comparación histórica de la ganadería argentina, el promedio de los últimos 15 años para el mes de marzo se sitúa en 2,35 vacas por cada vaquillona preñada, lo que indica que la reposición de vientres resulta hoy cerca de un 20% más cara que el promedio histórico.
El informe destaca que el encarecimiento actual presenta una particularidad para la ganadería: a diferencia de otros períodos, no responde a una baja en el precio de la vaca de descarte sino a valores elevados en ambas categorías de hacienda.

Subas interanuales muy por encima de la inflación
El incremento de precios registrado durante el último año explica gran parte de este fenómeno. En términos corrientes, el valor de la vaca conserva prácticamente se duplicó respecto de marzo del año pasado, con una suba cercana al 91%. Por su parte, el valor promedio de las vaquillonas preñadas registró un aumento interanual del 102,5%, una variación muy superior a la inflación mayorista.
Este comportamiento refleja un fuerte interés del mercado por las hembras destinadas a la reproducción, en un contexto de ganadería en el que muchos productores buscan recomponer o ampliar sus rodeos. Sin embargo, el informe advierte que la estacionalidad podría presionar los valores en las próximas semanas, especialmente en el caso de la vaca.
Históricamente en la ganadería argentina, entre marzo y abril suele registrarse una baja en las cotizaciones de esta categoría, algo que ocurrió en 10 de los últimos 15 años. De repetirse esta tendencia, el costo relativo de reposición de vientres podría encarecerse aún más.
Mayor oferta estacional de hembras
Este comportamiento responde a factores productivos propios de la ganadería. A partir de abril y mayo suele ingresar al mercado un mayor número de hembras que no lograron preñarse durante la temporada de cría, las cuales se destinan directamente a faena.
Al mismo tiempo, también aumenta la oferta de animales que ingresan como invernada, para ser recriados o terminados antes de su posterior engorde. Los datos disponibles hasta el cierre de marzo muestran que la cantidad de hembras trasladadas directamente a plantas de faena alcanzó las 1,378 millones de cabezas, según los Documentos de Tránsito Electrónico informados por el SENASA.

Caída en la faena y señales de retención
En comparación con el mismo período del año pasado —cuando se habían registrado 1,530 millones de cabezas— los traslados actuales representan una caída preliminar del 10% en la faena total de hembras.
El análisis por categoría muestra que los envíos de vacas se redujeron cerca de un 5%, mientras que las vaquillonas registraron una caída cercana al 10%, siendo estas últimas las que explican la mayor parte del descenso.
Otro dato relevante para la ganadería es la posible retención de terneras, fenómeno que suele anticipar procesos de recomposición del rodeo. Los registros disponibles hasta febrero muestran una leve caída en la participación de hembras en feedlots, con un 41,9% frente al 43,6% promedio de los últimos tres años, indicador que deberá confirmarse con los datos de marzo, un mes clave en el inicio de la zafra.
