Ganadería: el nitrógeno, la clave silenciosa que redefine la productividad


Durante décadas, cuando una pastura rendía menos de lo esperado para la ganadería, la explicación parecía obvia: faltó lluvia. En buena parte del centro semiárido argentino, el clima fue señalado como el principal condicionante productivo. Sin embargo, un estudio de largo plazo realizado por investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) aporta una mirada diferente: en el caso del Panicum coloratum cv. Klein, el nitrógeno explica más que el agua las brechas productivas.

Este cultivar ocupa un lugar estratégico en los sistemas ganaderos del centro del país. Su adaptación al estrés hídrico y su alta producción de forraje lo convierten en una herramienta clave para sostener carga animal en ambientes variables. Pero cuando el rendimiento cae, la reacción habitual es atribuirlo exclusivamente al déficit hídrico. El nuevo trabajo pone en discusión esa lógica.

Un estudio de 40 años para entender las brechas en la ganadería

El equipo científico utilizó el Modelo Coloratum, previamente calibrado con datos experimentales, para simular 40 años de producción (1979–2019). La escala temporal permitió analizar escenarios que serían imposibles de reproducir solo con ensayos a campo de corto plazo.

Se evaluaron cuatro situaciones productivas:

  • Agua y nitrógeno suficientes.
  • Agua adecuada con nitrógeno limitado.
  • Nitrógeno suficiente con restricción hídrica.
  • Limitaciones simultáneas de ambos recursos.

Los resultados fueron contundentes. Cuando la disponibilidad de agua y nitrógeno fue óptima, la producción promedio alcanzó las 22 toneladas de materia seca por hectárea al año. En el escenario más restrictivo, con ambos factores limitantes, el rendimiento cayó a 8 toneladas, marcando una brecha del 64%.

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Pero el dato más revelador surge al aislar cada variable. Cuando el único factor limitante fue el nitrógeno, la producción descendió a 13 toneladas por hectárea. En cambio, cuando la restricción principal fue el agua, el promedio fue de 15 toneladas. Es decir, la caída asociada al déficit de nitrógeno resultó más pronunciada que la vinculada al déficit hídrico.

Un cambio de enfoque para el manejo

En ensayos a campo realizados en la región, se registraron precipitaciones inferiores al promedio histórico —436 milímetros frente a 656 mm—, lo que reforzaba la hipótesis de que el agua era el principal freno productivo. Sin embargo, la simulación de largo plazo mostró que el nitrógeno explica una mayor proporción de la variabilidad en la acumulación de biomasa.

Este hallazgo tiene implicancias directas para el manejo forrajero. Si bien el clima continúa siendo un condicionante estructural, mejorar la disponibilidad de nitrógeno aparece como una palanca concreta para cerrar brechas productivas.

En sistemas donde el uso de fertilizantes es limitado por razones económicas o de manejo, las estrategias pueden incluir la optimización del reciclaje interno de nutrientes, el ajuste de cargas para favorecer la reposición vía excretas o la incorporación de especies complementarias que mejoren la dinámica del nitrógeno en el suelo.

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Productividad y sostenibilidad

El aporte del estudio no se limita a cuantificar rendimientos. También contribuye a entender cómo interactúan los recursos en sistemas ganaderos sometidos a creciente variabilidad climática. En contextos donde los eventos extremos son más frecuentes, contar con herramientas de simulación permite proyectar escenarios y diseñar estrategias más resilientes.

En definitiva, el trabajo sugiere que la discusión productiva no puede centrarse exclusivamente en la lluvia. En Panicum coloratum, el nitrógeno dejó de ser un factor secundario para convertirse en protagonista. Para los productores del centro del país —donde la eficiencia en el uso de recursos define márgenes y estabilidad— el mensaje es claro: mirar el cielo sigue siendo importante, pero mirar el suelo puede ser aún más decisivo.