Ganadería: mejora la ecuación y vuelve el interés por sembrar pasto


La relación entre el valor de la ganadería y el costo de las semillas forrajeras atraviesa uno de sus mejores momentos en años. Con costos de implantación históricamente bajos, una recomposición sostenida de los precios de la carne y una demanda global firme, la siembra de pasturas y verdeos vuelve a posicionarse como una inversión estratégica para la ganadería argentina.

La ganadería encabeza la producción del agro

Desde la Cámara de Semilleristas de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires advierten que el contexto actual ofrece una combinación poco frecuente de rentabilidad y previsibilidad. El principal dato que explica este renovado interés está en los precios relativos: el costo de implantación de pasturas, medido en kilos de novillo según el Índice Novillo del Mercado Agroganadero (INMAG), se ubica hoy un 35% por debajo del promedio histórico.

Festuca, Ganadería, Forraje

La ecuación es contundente. Con una tasa de conversión de pasto en carne cercana a 15:1, calculada sobre materia seca, los primeros uno o dos pastoreos permiten cubrir prácticamente la totalidad del costo de implantación. En términos productivos, esto transforma a las pasturas y verdeos en inversiones de rápida recuperación y alto impacto sobre la eficiencia del sistema de ganadería.

El escenario se refuerza por el contexto internacional de la ganadería. La oferta global de carne bovina es limitada y muestra señales estructurales que sostienen los precios. Estados Unidos atraviesa el stock ganadero más bajo de los últimos 60 años; Brasil inició un proceso de retención de vientres que recortará su oferta exportable hacia 2026/27; la Unión Europea enfrenta crecientes restricciones ambientales que limitan la producción, mientras que Australia continúa recomponiendo su rodeo tras años de sequía.

Del lado de la demanda, China sigue consolidándose no solo como comprador de volumen, sino también de carne de mayor calidad. A nivel local, Argentina mantiene una rigidez estructural: el stock de la ganadería permanece prácticamente estancado desde hace dos décadas, mientras la población y la demanda externa continúan creciendo. Ese desequilibrio funciona como un piso para los precios y aporta previsibilidad al negocio.

Ganadería, eucalipto, estrés calórico

El análisis elaborado por CREA refuerza este diagnóstico. Según la entidad en datos recopilados por ZonaCampo, la campaña 2025/26 abre una ventana de oportunidad inédita para invertir en pasturas y semillas forrajeras, impulsada por un fuerte cambio en los precios relativos. Tras varias campañas afectadas por sequías que redujeron la oferta de semillas y elevaron los valores, la nueva pre-campaña muestra mayor disponibilidad y precios más estabilizados, en paralelo con una marcada recomposición de la hacienda.

“La relación semilla/carne ha mejorado en general, lo que permite avizorar un escenario muy fértil para invertir en pasturas”, explicó Juan Lus a ZonaCampo, especialista en semillas forrajeras e integrante de la Comisión de Ensayos de la Cámara de Semilleristas.

Los números acompañan a la ganadería. De acuerdo con CREA, tomando como referencia un ternero destetado, en 2025 se puede comprar un 41% más de semillas forrajeras que en 2024. En raigrás anual y cereales de invierno, los precios retrocedieron más del 60% gracias a las excelentes cosechas de 2025, habilitando incluso duplicar la cantidad de semilla adquirida con el mismo poder de compra.

En festuca, la mejora alcanza hasta un 65% en materiales premium, mientras que en agropiro —clave para ambientes restrictivos y sistemas de cría— la relación permite comprar en promedio un 71% más de semilla. En alfalfa, si bien los comportamientos son más heterogéneos según latencia y genética, el balance sigue siendo claramente favorable frente al año anterior.

Ganadería, invernada, cría

En un contexto donde la demanda de carne supera la capacidad de respuesta del rodeo, el desafío pasa por producir más kilos por animal. En ese esquema, el pasto vuelve a ocupar un rol central: es la base de la cría, permite recrías más largas y eficientes y diluye costos fijos del sistema. Experiencias regionales, como la de Uruguay, muestran que sistemas pastoriles bien manejados permiten alcanzar pesos de faena cercanos a los 260 kilos res, un objetivo aún pendiente para gran parte de la ganadería argentina.

Desde la Cámara de Semilleristas remarcan que capturar esta oportunidad requiere una implantación sin fallas. El uso de semilla legal y de calidad, junto con una correcta tecnología de procesos, será clave para transformar el contexto favorable en resultados concretos.

Aunque el consumo doméstico de semillas de pasturas y raigrás anual creció un 31% interanual, todavía se mantiene por debajo del promedio de la última década. Una señal clara de que, con números a favor, el margen para crecer sigue estando en el campo.