Ganadería 2026: nuevo ciclo global y más inversión
El mercado internacional de carne vacuna atraviesa un punto de inflexión, con una demanda que crece con fuerza y una oferta que comienza a mostrar señales de agotamiento. Así se destacó en una nueva edición del Día del Inversor organizado por ADblick Agro, donde se analizó el escenario global que enfrenta la ganadería de cara a 2026.
Durante el último trimestre de 2025, la producción mundial creció cerca de 8% impulsada por una fuerte liquidación de rodeos en los principales países productores. Esa decisión respondió al aumento de los requerimientos internacionales, pero abre interrogantes hacia adelante: la mayor faena actual podría traducirse en menor disponibilidad de hacienda en el mediano plazo.
Un “desequilibrio fenomenal”
El analista ganadero Víctor Tonelli, de acuerdo a Revista Chacra, describió el momento de la ganadería como un “desequilibrio fenomenal” entre la demanda creciente y la capacidad real del mundo para abastecerla. La revalorización del consumo de proteínas animales en mercados clave vuelve a colocar a la carne vacuna en el centro del comercio global, generando oportunidades para los países exportadores.
En el caso argentino, si bien el mercado interno sigue siendo determinante, China, Estados Unidos y Europa concentran el 80% de los envíos externos y muestran señales favorables. Para los próximos dos años, Tonelli anticipó un escenario de precios firmes para la ganadería, atravesado por menor oferta y una demanda cada vez más orientada a calidad.

Eficiencia productiva y planificación forrajera
Desde la óptica productiva, el desafío pasa por optimizar recursos. El especialista Fernando Canosa puso el foco en la planificación forrajera y en la ecuación de costos. “Hoy el ternero es caro, pero el pasto sigue siendo el alimento más competitivo y el maíz presenta una relación favorable”, explicó.
A diferencia de otros ciclos, el cereal muestra valores que permiten compensar la elevada cotización de la hacienda liviana. En esa línea, Roberto Guercetti, CEO de Conecar Ganadera, destacó la importancia de los subproductos derivados del maíz y el girasol en la región pampeana. La incorporación estratégica de estos insumos mejora la conversión y permite sumar kilos con mayor eficiencia.
El planteo técnico apunta a recrías de hasta 200 días, con un esquema que privilegia la conversión y el uso racional de recursos. “Hacer más con menos” se convierte en la consigna para la ganadería en un contexto donde la competitividad depende de la eficiencia, especialmente ante un mercado internacional exigente y selectivo.

Un plan de negocios orientado a escala y trazabilidad
En este marco, ADBlick presentó el Módulo 12 de su fideicomiso Ganadería, una propuesta centrada en la producción y comercialización de ganado vacuno. El esquema contempla recría y terminación tanto a campo como a corral, con foco en abastecer mercado interno y exportación.
El proyecto busca alcanzar una escala de entre 8.000 y 10.000 cabezas, volumen que permite optimizar costos y mejorar el poder de negociación. El sistema incluye control de stock, seguimiento de evolución de peso y trazabilidad, variables clave para competir en mercados externos cada vez más rigurosos.
El modelo productivo comienza con la compra de terneros recién destetados, continúa con su desarrollo a campo hasta los 320-330 kilos y culmina con la terminación —a pasto o en feedlot— hasta alcanzar pesos de entre 430 y 480 kilos. La integración de cada etapa bajo gestión profesional apunta a capturar el mayor valor posible en un mercado internacional tensionado.

Un nuevo marco para la inversión ganadera
Desde la conducción de la firma, José Demicheli sostuvo que un negocio atractivo debe cumplir tres condiciones: no depender exclusivamente del mercado interno, contar con competitividad exportadora y desarrollarse en un mercado en expansión. Según su visión, la ganadería argentina hoy reúne esos tres factores.
El contexto macroeconómico más estable, junto con desregulaciones y mayor apertura comercial, refuerza esa perspectiva. La combinación de menor oferta global, demanda internacional firme y un entorno político-económico más previsible configura un nuevo ciclo para el sector.
En ese escenario, la inversión productiva aparece como el eslabón clave para asegurar competitividad y aprovechar oportunidades. Con planificación, eficiencia y escala, la ganadería argentina busca reposicionarse como protagonista en el mercado mundial de carne vacuna, capitalizando un momento que podría marcar el inicio de una etapa de expansión sostenida.
