Frutillas del Viento: crece la producción local en el sur de Chubut con apoyo del INTA


El proyecto Frutillas del Viento sigue consolidándose como una alternativa productiva estratégica en el sur de Chubut, incorporando durante 2025 a tres nuevos emprendimientos en Alto Río Senguer y Río Mayo. La iniciativa, que cuenta con el respaldo técnico del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), busca fortalecer la producción local de frutillas y diversificar la actividad agrícola en zonas de clima frío.

Expansión territorial y fortalecimiento productivo

A lo largo del año pasado, el proyecto sumó a dos nuevos productores en Alto Río Senguer y a uno en Río Mayo, un proceso acompañado por asistencia técnica, capacitación y seguimiento constante de los cultivos. Ambas localidades se encuentran en la Patagonia chubutense: Alto Río Senguer, a 260 kilómetros al sur de Esquel, y Río Mayo, a 190 kilómetros al oeste de Comodoro Rivadavia. La elección de estas zonas responde a la capacidad de la iniciativa para adaptarse a condiciones climáticas extremas y a su objetivo de promover alternativas productivas sostenibles en territorios rurales de baja densidad poblacional.

El INTA, a través de su agencia de extensión rural en Río Mayo, acompaña la iniciativa con asesoramiento técnico, transferencia de tecnologías, monitoreo de cultivos y capacitación en buenas prácticas agrícolas. La meta no solo es asegurar la producción de frutillas de alta calidad, sino también agregar valor a los productos locales y consolidar canales de comercialización que beneficien directamente a los productores.

Frutillas

Impacto social y económico

Según Teresa López Burgos, jefa de la agencia de extensión rural del INTA en Río Mayo, los resultados son prometedores: Es muy alentador ver los resultados de este trabajo. Notamos que hay una demanda importante de productos frescos locales en esta zona. Esta es la primera temporada de cosecha y, desde cada emprendimiento, hay buenas perspectivas”.

El proyecto busca generar oportunidades de desarrollo local, promoviendo el arraigo rural y la diversificación productiva. La incorporación de nuevos emprendimientos refuerza la idea de trabajo en red, donde los productores comparten experiencias, técnicas de cultivo y estrategias comerciales. Esto no solo mejora los rendimientos individuales, sino que fortalece al conjunto del sector frutícola regional, generando economías de escala y fomentando la sostenibilidad de la actividad.

Frutilla

Producción adaptada al clima patagónico

El sur de Chubut se caracteriza por su clima frío, con inviernos largos y veranos breves, lo que plantea desafíos específicos para la producción agrícola. Frutillas del Viento ha trabajado en adaptar tecnologías de cultivo a estas condiciones, optimizando el uso del suelo, el riego y la protección de las plantas frente a heladas y vientos intensos. El acompañamiento del INTA incluye además monitoreo de plagas y enfermedades, garantizando que la producción cumpla con estándares de calidad y seguridad alimentaria.

El proyecto también fomenta la producción de alimentos frescos de cercanía, contribuyendo a la seguridad alimentaria local y reduciendo la dependencia de productos traídos desde otras regiones del país. Esta estrategia impacta directamente en la economía regional, generando empleo, ingresos y un incentivo para que los jóvenes permanezcan en el territorio, fortaleciendo el tejido social rural.

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Consolidación de Frutillas del Viento

Con la incorporación de los tres nuevos emprendimientos, Frutillas del Viento refuerza su presencia en el sur de Chubut y se consolida como un modelo de diversificación productiva adaptado a zonas de clima extremo. La iniciativa combina innovación tecnológica, cooperación institucional y desarrollo local, convirtiéndose en un ejemplo de cómo la producción agrícola puede generar valor económico y social en regiones tradicionalmente poco productivas.

El éxito de esta primera temporada de cosecha, sumado al crecimiento sostenido del proyecto, proyecta a Frutillas del Viento como una alternativa viable y estratégica para productores locales que buscan mejorar su competitividad, garantizar la sustentabilidad de sus emprendimientos y fortalecer las economías regionales en la Patagonia sur.