Frigorífico General Pico: casi 200 despidos y un conflicto que impacta en toda la ciudad
Cerca de 200 trabajadores despedidos del Frigorífico General Pico se manifestaron frente a la planta para visibilizar su reclamo por el pago de las indemnizaciones y exigir respuestas concretas de la empresa y del sindicato. El conflicto, que se inscribe en un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) en trámite, vuelve a poner bajo la lupa la situación del negocio frigorífico en un contexto de contracción de la actividad.
Las desvinculaciones alcanzan a unos 190 operarios sobre una dotación de aproximadamente 580 empleados bajo convenio colectivo. Es decir, más de un tercio del personal quedó afuera en cuestión de días. Según denunciaron los propios trabajadores, los telegramas comenzaron a llegar en las últimas jornadas y se apoyan en el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, que habilita el pago del 50% de la indemnización ante una “falta o disminución de trabajo no imputable al empleador”.
Reclamo por indemnizaciones y cuestionamientos
Durante la protesta, los despedidos entregaron volantes para explicar su situación y remarcar que las indemnizaciones debían haberse abonado a mediados de la semana, algo que —aseguran— no ocurrió hasta el momento. La incertidumbre económica es el principal motor del reclamo: muchos de los cesanteados tienen más de diez años de antigüedad y hoy se ven obligados a buscar trabajos informales para sostener a sus familias.
Algunos manifestantes también cuestionaron el argumento empresarial de crisis. Señalaron que, pese a la reducción de personal, dentro de la planta continúan tareas de mantenimiento y obras internas, lo que —a su entender— contradice la supuesta caída de actividad que justificaría la aplicación del artículo 247.
El malestar se extiende al sindicato que los representa. Varios ex operarios expresaron que no recibieron acompañamiento ni explicaciones claras durante el proceso y que la baja concurrencia a la protesta responde al temor a represalias gremiales. También mencionaron presuntas irregularidades laborales previas, como atrasos en aportes previsionales y deficiencias en las condiciones de trabajo.

Un impacto que trasciende al frigorífico
El conflicto no es menor para la ciudad. General Pico es uno de los principales polos productivos del norte pampeano y la planta frigorífica representa un empleador clave, con efecto directo sobre proveedores, transportistas, servicios y comercios vinculados a la cadena de carnes.
La pérdida de casi 200 puestos formales implica un golpe significativo en una economía regional donde la industria frigorífica cumple un rol central. Los propios trabajadores señalaron que debieron recurrir a la Municipalidad en busca de algún tipo de asistencia mientras esperan una definición administrativa que destrabe el pago de las indemnizaciones.
Hasta ahora no hubo una respuesta oficial detallada por parte de la empresa sobre el cronograma de pagos ni sobre el futuro operativo de la planta. Tampoco trascendió una resolución definitiva de la autoridad laboral provincial en relación con el Procedimiento Preventivo de Crisis.
Un contexto sectorial complejo
El caso se inscribe en un escenario más amplio de tensiones en la cadena bovina. La industria frigorífica atraviesa un período de márgenes ajustados, presión de costos y reacomodamientos productivos. La combinación de consumo interno debilitado, mayores exigencias financieras y un mercado exportador competitivo genera un cuadro desafiante para plantas de distinta escala.

En ese marco, el uso del artículo 247 como herramienta para reducir el costo de las desvinculaciones reabre el debate sobre la estabilidad laboral en el sector. Para los trabajadores, la aplicación de esa figura legal implica no solo una pérdida del empleo, sino también una merma sustancial en la compensación económica que les correspondería en condiciones normales.
Mientras continúan las gestiones y posibles instancias de negociación entre la empresa, el gremio y el Gobierno provincial, casi 200 familias permanecen en una situación de alta incertidumbre. El desenlace dependerá de las actuaciones administrativas y de la capacidad de las partes para alcanzar un acuerdo que aporte previsibilidad en una actividad estratégica para la región.
El conflicto en General Pico, más allá de su dimensión local, vuelve a exponer las fragilidades estructurales del eslabón frigorífico y el impacto social que generan los ajustes productivos en economías donde cada puesto industrial tiene un peso determinante.
