Alerta sanitaria en Grecia: reaparece la fiebre aftosa y amenaza a la ganadería


La sanidad animal en Europa atraviesa un momento delicado y Grecia se convirtió en el nuevo foco de preocupación. La reaparición de la fiebre aftosa en la isla de Lesbos encendió las alarmas sanitarias, en un contexto ya complicado por la expansión de otra enfermedad que golpea al sector: la viruela de los pequeños rumiantes. La combinación de ambos problemas sanitarios pone en riesgo no solo la producción ganadera del país, sino también uno de sus productos emblemáticos de exportación: el queso feta.

El nuevo brote de fiebre aftosa fue detectado el 17 de marzo, marcando el regreso de una enfermedad que se consideraba erradicada en Grecia desde 1994, según datos de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA). La aparición del virus en Lesbos confirmó una tendencia que mantiene en alerta a la Unión Europea, que ya había registrado brotes en Alemania y Hungría durante 2025.

Los especialistas creen que la enfermedad pudo haber circulado durante varias semanas antes de ser detectada oficialmente. Esto se debe a que el virus identificado presenta síntomas relativamente leves, como cojera transitoria o una leve caída en la producción de leche, lo que dificultó su identificación temprana. Los análisis realizados también detectaron anticuerpos que sugieren una circulación silenciosa del virus en el rodeo.

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Medidas sanitarias extremas

Ante el brote, las autoridades activaron rápidamente los protocolos de emergencia. Más de 3.000 cabras, ovejas y vacas ya fueron sacrificadas y enterradas bajo estrictas normas sanitarias con el objetivo de frenar la propagación de la enfermedad.

Además, se establecieron perímetros de control sanitario y vigilancia intensiva, supervisados por el Servicio de Emergencias Sanitarias de la Unión Europea. Estas medidas buscan evitar que el virus se expanda a otras regiones del país o del continente.

El momento en que apareció el brote agrava la situación. La detección ocurrió a pocas semanas de la Pascua ortodoxa, una de las fechas de mayor consumo de carne ovina en Grecia. Solo en la isla de Lesbos se esperaba el sacrificio de unos 70.000 corderos para esa celebración, lo que incrementa los riesgos sanitarios y la presión sobre el sistema de control.

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La viruela de los rumiantes profundiza la crisis

La situación sanitaria del sector ganadero griego se vuelve aún más compleja por la viruela de los pequeños rumiantes, una enfermedad altamente contagiosa y mortal que afecta principalmente a ovejas y cabras.

Desde agosto de 2024, esta patología ya provocó la muerte o sacrificio de casi medio millón de animales, según datos del Ministerio de Desarrollo Rural y Alimentación de Grecia. Miles de establecimientos ganaderos resultaron afectados por la enfermedad, generando fuertes pérdidas económicas y una reducción significativa del stock ganadero.

En medio de esta crisis, el gobierno griego decidió mantener la prohibición de vacunar a los animales, una medida que generó fuertes críticas entre los productores. Sin embargo, la decisión responde a una estrategia económica: preservar el estatus sanitario internacional del país.

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El queso feta, en el centro de la preocupación

La combinación de ambas enfermedades golpea directamente a uno de los pilares de la economía agroalimentaria griega: la producción de queso feta. Este producto, reconocido mundialmente y protegido por una Denominación de Origen Protegida (DOP), depende exclusivamente de la leche de ovejas y cabras criadas en el país.

En 2025, las exportaciones de feta generaron más de 1.070 millones de euros, lo que lo convierte en uno de los alimentos más valiosos para la balanza comercial griega. El problema es que alrededor del 80% de la leche ovina y caprina producida en Grecia se destina a la elaboración de este queso, por lo que cualquier reducción en el número de animales o restricciones comerciales por motivos sanitarios impacta de forma directa en la industria.

Los principales mercados para el feta son Alemania y el Reino Unido, países a los que Grecia deberá demostrar que sus productos siguen siendo seguros para el consumo.

Mientras intenta controlar la fiebre aftosa y la viruela de los rumiantes, Grecia enfrenta un desafío sanitario y económico de gran magnitud. El resultado de esta lucha no solo definirá el futuro de su ganadería, sino también la estabilidad de una de sus exportaciones agroalimentarias más emblemáticas.