Febrero, marzo y abril: alerta por falta de lluvias en las zonas más comprometidas del país


El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) difundió su último informe climático trimestral, que abarca los meses de febrero, marzo y abril de 2026, y las noticias no son alentadoras para las regiones que ya enfrentan falta de lluvias, como la zona núcleo y el sur de Córdoba. El organismo advirtió que estas áreas continuarán con precipitaciones inferiores a lo normal, lo que genera preocupación para los cultivos estivales clave del país.

Escasez de lluvias y preocupación por los cultivos

Según el SMN, gran parte del sur de Córdoba y de la región núcleo no recibirán lluvias significativas en el trimestre, prolongando la falta de humedad que ya afecta la tierra desde meses anteriores. Esta situación es particularmente preocupante para los cultivos de maíz y soja, que dependen del agua para desarrollarse adecuadamente.

En el caso del maíz, la condición del cultivo cayó al 46% en la categoría Buena/Excelente, debido al estrés térmico, lo que refleja que, aunque es la mejor situación del ciclo de los últimos cinco años, todavía existe un riesgo importante sobre los rendimientos finales. Los maíces tempranos, que ya habían pasado por la floración al inicio de la seca, podrían experimentar pisos de rinde más bajos, afectando la producción esperada.

Para la soja, la situación es más flexible, ya que aún no se ha alcanzado el período crítico del cultivo. Sin embargo, los pronósticos de altas temperaturas y lluvias escasas podrían complicar su desarrollo en los próximos meses.

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Pronósticos regionales: lluvias normales o por debajo de lo habitual

El SMN proyecta que la mayor parte de Buenos Aires y La Pampa tendrá precipitaciones dentro del rango normal o incluso por debajo de lo normal durante el trimestre. Esto podría afectar directamente la recuperación de los suelos y la disponibilidad de humedad para los cultivos de verano.

En la zona núcleo norte, así como en Entre Ríos, Corrientes, Misiones y gran parte de San Luis y Santa Fe, se esperan condiciones de lluvias “normales”. No obstante, estas regiones tendrán temperaturas superiores a lo normal, lo que aumenta la evaporación del agua en el suelo y puede potenciar los efectos de la sequía.

Riesgo de plagas y estrés térmico

Otro de los factores que genera alerta es la posible expansión de la chicharrita (Dalbulus maidis), una plaga que afecta principalmente al maíz. Si las temperaturas se mantienen por encima de lo habitual, es probable que esta plaga gane terreno y se traduzca en mayores pérdidas de cultivo, complicando aún más la situación.

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El estrés térmico, combinado con la falta de precipitaciones, crea un escenario donde los cultivos podrían sufrir reducciones de rendimiento y calidad, especialmente en maíces tempranos y parcelas que ya presentan déficit hídrico.

Impacto en la planificación agrícola

El informe del SMN destaca la importancia de que los productores estén atentos a la evolución climática y adopten estrategias de manejo del agua, como el riego suplementario, la cobertura del suelo y la rotación de cultivos. Además, la anticipación frente a plagas será clave para mitigar posibles daños en maíz y soja.

Aunque la soja aún no entra en su fase crítica, los expertos advierten que la combinación de altas temperaturas y sequía podría generar problemas si las lluvias no llegan en los próximos meses. Por lo tanto, la gestión eficiente del agua y la vigilancia de plagas se convierten en herramientas esenciales para reducir riesgos productivos.

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Perspectivas: un trimestre complicado

En conclusión, el trimestre de febrero a abril de 2026 presenta un escenario complejo para la agricultura argentina. La falta de lluvias en las zonas más comprometidas, junto con temperaturas por encima de lo normal y el riesgo de plagas, genera un desafío importante para los productores de maíz y soja.

Si bien algunas regiones podrían mantener precipitaciones normales, la combinación de factores climáticos y biológicos indica que el estrés hídrico seguirá siendo un problema central, condicionando tanto la planificación como la inversión en los cultivos estivales durante los próximos meses.