Aftosa: Federación Agraria en contra de la desregulación de la vacunación
La Federación Agraria Argentina (FAA) manifestó su preocupación por los cambios introducidos en el sistema sanitario ganadero luego de que el Gobierno habilitara a los productores a contratar veterinarios privados para realizar las campañas de vacunación contra la Fiebre aftosa y la Brucelosis. La medida fue oficializada por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) mediante la Resolución 201/2026, y comenzará a regir a partir de 2027.
Según establece la normativa, cada productor podrá contratar directamente a un veterinario acreditado para la compra, conservación y aplicación de las vacunas dentro de su establecimiento. Desde el Gobierno sostienen que el objetivo es introducir mayor competencia en el sistema, reducir costos y mejorar la eficiencia en la implementación de las campañas sanitarias contra la aftosa y la brucelosis.
Sin embargo, desde la entidad federada advirtieron que el cambio representa una modificación estructural de un modelo sanitario que ha funcionado durante décadas y que permitió consolidar el estatus sanitario de la ganadería argentina. “La sanidad animal en la Argentina es un enorme capital construido con el esfuerzo de todos”, señalaron en un comunicado difundido en las últimas horas.

Un sistema sanitario construido durante décadas
El esquema actual se basa en una articulación público-privada entre productores, entes sanitarios y el Estado, que ha permitido desarrollar campañas de vacunación coordinadas y masivas en todo el país contra la aftosa y la brucelosis. Este modelo, según destaca el sector, fue clave para sostener los estándares sanitarios que hoy permiten a la Argentina acceder a mercados internacionales exigentes.
Desde la Federación Agraria Argentina remarcaron que ese sistema solidario fue el resultado de más de 30 años de trabajo conjunto entre los distintos actores del sector ganadero. Gracias a esa estructura se logró establecer mecanismos de control territorial, trazabilidad y cobertura sanitaria en prácticamente todo el territorio nacional.
En ese contexto, la entidad cuestionó que la decisión oficial haya sido adoptada sin un proceso previo de consulta con el sector productivo. “Preocupa que hoy se lo ponga en riesgo con una medida tomada de manera inconsulta”, advirtieron desde la organización.

Costos y eficiencia, en el centro del debate
Uno de los argumentos centrales del Gobierno para impulsar la desregulación es la posibilidad de reducir los costos que afrontan los productores en las campañas de vacunación contra la aftosa y la brucelosis. Sin embargo, desde la entidad rural señalaron que ese objetivo es válido, aunque advirtieron que no debería alcanzarse a costa de debilitar el sistema sanitario.
“Los productores queremos bajar costos, claro que sí. Pero ese no es el camino”, remarcaron desde la organización. En esa línea, sostuvieron que los problemas que puedan existir dentro del sistema actual deberían resolverse mediante controles más estrictos y mayor fiscalización, en lugar de modificar su estructura.
Para la entidad, ordenar los costos y mejorar la eficiencia no implica necesariamente desarticular un modelo que, según consideran, ha demostrado ser eficaz durante décadas en el control de enfermedades como la aftosa y la brucelosis que afectan al rodeo bovino.
Alertan por una posible pérdida de control sanitario
Uno de los principales puntos de preocupación señalados por la organización es que el nuevo esquema de vacunación contra la aftosa y la brucelosis podría debilitar la capacidad de control territorial que actualmente tienen los organismos sanitarios y los entes encargados de coordinar las campañas.

Según advirtieron, con un sistema más fragmentado el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria podría ver limitada su capacidad de respuesta frente a eventuales emergencias sanitarias. “En caso de una emergencia, los entes ya no tendrán la misma capacidad de generar anillos sanitarios y contenerla”, alertaron.
Un debate abierto en el sector ganadero
La discusión ya comenzó a escalar dentro del sector agropecuario, donde existen posiciones divididas respecto a la medida en torno a la vacunación contra la aftosa y la brucelosis. Mientras algunos actores valoran la posibilidad de elegir veterinarios y reducir costos operativos, otros consideran que el cambio podría poner en riesgo un sistema sanitario que funcionó durante más de tres décadas.
En un escenario global donde la sanidad animal y la trazabilidad son factores cada vez más determinantes para el comercio internacional de carne, desde la entidad rural subrayaron que cualquier modificación debe ser evaluada con cautela.
“El desafío no es desregular por desregular, sino mejorar lo que existe sin poner en riesgo los logros alcanzados”, concluyeron desde la Federación Agraria Argentina
