El USDA proyecta más exportaciones de carne argentina para 2026 pese a una menor faena
Las proyecciones para la ganadería argentina en 2026 anticipan un escenario de recuperación en las exportaciones de carne vacuna, acompañado por mejoras en algunos indicadores productivos clave. Según un informe del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), las ventas externas del país podrían alcanzar las 800 mil toneladas equivalente carcasa, lo que implicaría un incremento de 27 mil toneladas respecto de 2025.
El análisis, elaborado por Kenneth Joseph desde la oficina del organismo en Buenos Aires, destaca que este crecimiento de las exportaciones de carne se sustentará en una mejora en la eficiencia productiva del rodeo, especialmente a través de un mayor nivel de destete y un aumento en el peso promedio de las carcasas. Estos factores permitirían compensar parcialmente la menor faena proyectada para el año.
De acuerdo con el informe, el stock ganadero comenzará el año con 51,6 millones de cabezas, unas 60 mil menos que a comienzos de 2025. Sin embargo, hacia el cierre del período se espera una recuperación significativa, con un aumento cercano al millón de cabezas, lo que marcaría un cambio en la dinámica reciente del rodeo nacional.

Más terneros y mayor peso de faena
Uno de los factores que explican las mejores perspectivas para las exportaciones de carne es el crecimiento esperado en la tasa de destete. El informe prevé una zafra de 14,1 millones de terneros, lo que implicaría una tasa de destete del 67,4%, casi tres puntos porcentuales por encima del 64,8% registrado el año pasado.
Esta mejora refleja un mayor nivel de eficiencia reproductiva en el sistema ganadero, lo que contribuye a sostener la producción incluso en un contexto de ajustes en la faena. De hecho, el número de animales enviados a frigorífico se reduciría a 13 millones de cabezas, unas 600 mil menos que en 2025.
Otro dato relevante es la menor participación de hembras en la faena. El informe estima que las hembras representarán el 45,4% del total, un punto porcentual menos que el año pasado. Este indicador suele interpretarse como una señal de mayor equilibrio en el ciclo ganadero, ya que una menor proporción de hembras sacrificadas suele asociarse con procesos de retención orientados a recomponer el rodeo.

Producción estable gracias a animales más pesados
A pesar de la caída proyectada en la faena, el informe señala que la producción total de carne vacuna se ubicará en 3,08 millones de toneladas, con una disminución porcentual menor a la registrada en el número de animales sacrificados. Esto se debe principalmente al aumento previsto en el peso promedio de las reses.
Según las estimaciones del USDA, el peso promedio de las carcasas pasará de 231 a 237 kilos, lo que implica un incremento de seis kilos por animal respecto del año anterior y eso favorecería a más exportaciones de carne. Este aumento responde, en parte, a condiciones productivas más favorables para el engorde.
Entre los factores que favorecerían este proceso se destacan las mejores condiciones climáticas y el menor precio del maíz, que permiten prolongar los ciclos de engorde y sumar más kilos por animal antes de su envío a faena. Este cambio en la estrategia productiva podría contribuir a mejorar la eficiencia general del sistema ganadero.

Contexto internacional favorable para las exportaciones de carne
En el plano comercial, el informe destaca que las exportaciones de carne vacuna alcanzarían las 800 mil toneladas equivalente carcasa, lo que representa un aumento interanual, aunque todavía se ubicaría por debajo de los niveles registrados en 2024.
El USDA atribuye estas perspectivas para las exportaciones de carne a varios factores externos que podrían beneficiar al país. Entre ellos se mencionan la cuota adicional asignada por China, el nuevo cupo de exportación hacia Estados Unidos y el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, que podrían ampliar las oportunidades de acceso a mercados internacionales.
Menos carne disponible para el mercado interno
El crecimiento de las exportaciones de carne en un contexto de menor producción tendrá impacto en la disponibilidad de carne para el mercado interno. Según el informe, el volumen destinado al consumo doméstico se reducirá levemente, debido tanto a la mayor proporción de ventas externas como al crecimiento moderado de la población.
En consecuencia, el consumo per cápita de carne vacuna se ubicaría en torno a los 51 kilos anuales, un kilo menos que en 2025. Aunque la reducción es moderada, refleja el reacomodamiento del mercado en un escenario donde la demanda internacional continúa jugando un papel clave para la cadena ganadera argentina.
