Exportaciones: el campo argentino ya está presente en el 75% del mundo
El campo argentino volvió a mostrar en 2025 la dimensión real de su potencia exportadora. Los alimentos producidos a lo largo del país, desde las economías regionales hasta los grandes complejos granarios, llegaron a más de 143 destinos, lo que equivale a decir que el campo nacional tiene presencia en tres de cada cuatro países del planeta.
El dato surge del Monitor de Exportaciones Agroindustriales que elabora semestralmente la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), un relevamiento que ya se transformó en referencia para medir competitividad, inserción internacional y generación de divisas.
Pero el alcance geográfico no es el único indicador que impresiona. De las 20 cadenas productivas que analiza el estudio, 18 se ubican dentro del top ten de exportadores mundiales. En varios casos, incluso, la Argentina ocupa directamente el primer lugar, como sucede con el maní, el aceite de soja y el complejo de aceite y jugo de limón.
“Le vendemos a más de 143 países, es el 75% del mundo. Es un orgullo como argentinos”, resumió Nicolle Pisani Claro, economista jefa de FADA.
El motor de los dólares
Durante el último año, las cadenas agroindustriales relevadas generaron U$S 52.900 millones, que representan el 61% de los U$S 87.076 millones exportados por el país en total.

La proporción habla por sí sola: seis de cada diez dólares que ingresaron a la Argentina provinieron del entramado productivo vinculado al campo.
“Si nos preguntamos de dónde vienen principalmente, el Monitor revela que el 69% se origina en los granos, el 14% en las economías regionales, el 9% en carnes, el 3% en lácteos y el 5% en otros rubros”, explicó Antonella Semadeni, integrante del equipo técnico.
Además, la agroindustria volvió a ser la gran generadora de superávit comercial. Mientras el saldo positivo total del país fue de U$S 11.285 millones, el aporte del sector alcanzó U$S 42.196 millones, muy por encima de la energía y la minería.

Más cadenas en crecimiento
Al desagregar por complejos productivos, el informe muestra que 13 de las 20 cadenas aumentaron simultáneamente sus exportaciones en valor y volumen. En esa lista aparecen la soja, el trigo, el girasol, los lácteos, la pesca, el maní, las peras y manzanas, el forestal, el limón, el arroz, las legumbres, el ovino y la yerba mate.
Incluso, al comparar con los primeros registros de 2019, seis actividades alcanzaron récords históricos: yerba, maní, girasol, arroz, lácteo y pesquero.

Uno de los desempeños más destacados del año fue el de la carne vacuna, que incrementó sus ventas externas un 25% y se consolidó como la tercera cadena que más divisas aporta.
Sin embargo, el mercado interno sigue teniendo un rol decisivo. Del total de carne bovina producida, el 73% se consume en el país, mientras que el 27% se destina a exportación. En cerdo, prácticamente toda la producción queda en Argentina, y en pollo la proporción supera el 90%.

Un mapa que recorre todo el país
La fotografía de las exportaciones también permite ver cómo cada región encuentra su especialización.
La Región Pampeana concentra granos, carnes y lácteos, que explican casi la totalidad de sus ventas externas. En el NEA y el NOA predominan el limón, el poroto, el forestal, el té y la yerba. En Cuyo, la uva es el emblema, mientras que en la Patagonia sobresalen peras, manzanas y pesca.
Detrás de cada envío hay empleo, inversión, agregado de valor y movimiento logístico. Es una red que arranca en el lote o en el establecimiento productivo y termina en góndolas y plantas de procesamiento distribuidas por el mundo.

Quiénes compran lo argentino
Los destinos también varían según el producto. Los granos encuentran fuerte demanda en países como Perú, Brasil, Arabia Saudita, India, Vietnam y China. En carnes, el liderazgo es del gigante asiático, acompañado por Estados Unidos, Israel, Alemania y Países Bajos. Las economías regionales, en tanto, tienen a Brasil, EE.UU. y Europa entre sus principales clientes.
El maíz es un ejemplo claro del alcance: llega a más de 85 naciones, aunque un puñado de compradores concentra buena parte del volumen.

Con estos números, el Monitor de FADA vuelve a dejar en evidencia que la agroindustria no solo es tradición productiva, sino también presente y futuro en la inserción internacional de la Argentina.
