Boca en alerta máxima por la lesión del Changuito Zeballos


Exequiel Zeballos encendió todas las alarmas en Boca luego de no poder completar el primer entrenamiento de la jornada en el predio de Ezeiza. El extremo de 24 años sintió una molestia en uno de sus isquiotibiales y debió abandonar la práctica antes de tiempo, lo que activó de inmediato el protocolo médico del club. Tras retirarse del entrenamiento, el futbolista fue sometido a estudios clínicos para determinar el grado de la lesión.

Si bien todavía se espera el parte oficial, su presencia ante Vélez aparece prácticamente descartada y todo indica que se trataría de un desgarro. El cuerpo técnico decidió no correr riesgos y ya trabaja sobre la base de que Zeballos no estará disponible en la visita a Liniers, un escenario que preocupa por la escasez de variantes ofensivas con las que cuenta el plantel en la actualidad.

Un golpe en el peor momento deportivo

La lesión de Zeballos llega en un contexto especialmente adverso para Boca. No solo por el calendario inmediato, sino porque el delantero atravesaba el mejor momento futbolístico de su carrera, siendo el principal factor de desequilibrio individual del equipo. Su velocidad, capacidad de desborde y agresividad ofensiva lo habían convertido en una pieza clave dentro del esquema.

Además, Claudio Úbeda ya asume que difícilmente pueda contar con él en los próximos compromisos. La ausencia del Changuito no sería solo por un partido, sino que podría extenderse varias semanas si se confirma un cuadro muscular de mayor gravedad. Esto obliga al entrenador a replantear la estructura ofensiva en una etapa clave del semestre.

Zeballos, Boca

El temor a un desgarro y los plazos de recuperación

En el predio de Ezeiza el principal temor es que Zeballos haya sufrido un desgarro. Por el tipo de molestia y la forma en la que se produjo, esa hipótesis aparece como la más probable. De confirmarse, el tiempo de recuperación estimado rondaría las tres semanas, un plazo que dejaría al futbolista fuera de varios compromisos importantes.

En ese escenario, el extremo se perdería al menos cuatro partidos: Vélez, Platense, Racing y Gimnasia y Esgrima de Chivilcoy por la Copa Argentina. La seguidilla no solo es exigente desde lo deportivo, sino también desde lo anímico, ya que Boca necesita sostener resultados mientras intenta recuperar piezas clave del plantel.

Boca, River, Superclásico, Zeballos, Tabla Anual 2025

Un ataque diezmado y pocas alternativas

La posible baja de Zeballos expone una realidad incómoda para Boca: la larga lista de atacantes lesionados. Alan Velasco, Carlos Palacios, Milton Giménez, Edinson Cavani, Miguel Merentiel y Lucas Janson continúan en la enfermería, lo que reduce considerablemente las opciones para armar el frente de ataque.

Ante este panorama, el cuerpo técnico vuelve a mirar hacia los juveniles. Íker Zufiaurre y Gonzalo Gelini, titulares en el triunfo ante Newell’s, aparecen nuevamente como alternativas concretas para integrar el once inicial. Ambos dejaron una buena imagen, aunque la exigencia del contexto aumenta la presión sobre sus actuaciones.

Zeballos, Úbeda, Boca

Las decisiones que evalúa Úbeda

Kevin Zenón es otro nombre que entra en consideración. El volante tuvo buenos ingresos desde el banco, pero viene siendo postergado en las últimas fechas. Su inclusión podría modificar el esquema, reforzando el mediocampo y resignando peso ofensivo directo para compensar la ausencia del Changuito.

Úbeda deberá definir si mantiene el dibujo táctico habitual o si opta por un planteo más conservador. La falta de desequilibrio por las bandas obliga a repensar el funcionamiento colectivo, especialmente ante rivales que suelen cerrar espacios y obligar a generar juego desde la circulación.

Mientras tanto, Boca espera los resultados médicos con cautela. El diagnóstico final marcará el rumbo inmediato del equipo, no solo en términos de nombres, sino también en la idea de juego. Lo cierto es que perder a Zeballos en este momento significa mucho más que una baja puntual: implica rearmar un ataque golpeado y atravesar una etapa de transición en la que cada decisión será determinante.