Etanol en Argentina: menor producción, pero gran potencial de crecimiento


La industria del etanol en Argentina muestra un escenario mixto: baja producción en comparación con líderes mundiales, pero un alto potencial de expansión. Mientras Estados Unidos y Brasil se consolidan gracias a mercados dinámicos y marcos regulatorios claros, Argentina enfrenta un contexto de baja previsibilidad y señales débiles para la inversión, pese a contar con un corte obligatorio y estabilidad productiva relativa.

Según la Bolsa de Comercio de Córdoba, el corte de etanol obligatorio y la estabilidad normativa explican buena parte de la diferencia con los principales productores. Brasil mantiene un mandato del 27% en la mezcla de combustible, mientras que en Argentina el corte ronda el 12%, dividido por ley entre 6% de caña de azúcar y 6% de maíz. Este esquema ha permitido un consumo interno casi total del etanol disponible, pero limita la expansión de la producción frente a mercados más dinámicos.

Historia y marco normativo

El etanol surgió en Argentina con el Programa Alconafta (1978-1979), se interrumpió en 1989 y regresó con fuerza en 2006 mediante el Régimen de Promoción de Biocombustibles, que estableció un corte inicial del 5%. Con el tiempo, este nivel evolucionó hasta el 12% actual, y la normativa vigente fue redefinida en 2021, extendiéndose hasta 2030.

El Poder Ejecutivo mantiene la facultad de ajustar temporalmente el corte, fijar precios y asignar cupos, generando flexibilidad, pero también incertidumbre. Esto impacta directamente en la planificación de los productores y en la toma de decisiones de inversión en nuevas plantas o ampliaciones de capacidad, lo que limita la previsibilidad del sector.

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Capacidad productiva y distribución geográfica

Argentina cuenta con 18 plantas productivas de etanol distribuidas en seis provincias, con una capacidad estimada de 1.650 millones de litros por año. Tucumán lidera con 7 establecimientos, seguida por Córdoba con 3, y el resto se reparte entre Jujuy, Salta, San Luis y Santa Fe. Esta distribución refleja la diversidad de insumos: el norte del país se abastece principalmente con caña de azúcar, mientras que el centro se nutre de maíz.

En eficiencia, el maíz supera ampliamente a la caña, produciendo entre 400 y 420 litros por tonelada, frente a los 70-85 litros por tonelada de caña. Sin embargo, la caña representa el 78% del insumo utilizado (5,3 millones de toneladas promedio por año), mientras que el maíz aporta solo el 22% (1,4 millones de toneladas). Esta dinámica muestra un equilibrio entre eficiencia productiva y disponibilidad de materia prima en distintas regiones del país.

Producción y precios

La producción argentina de etanol ronda los 800 millones de litros por año, con crecimiento sostenido desde 2010. Desde 2012, la incorporación del maíz permitió un cambio estructural: hoy, el etanol de maíz representa un promedio del 52% de la producción y alcanzó un máximo del 67% en 2023.

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En cuanto al precio, la Secretaría de Energía lo fija mensualmente a través de una fórmula de costos, promediando alrededor de 0,7 dólares por litro. Sin embargo, el valor agregado ha enfrentado problemas: después de promediar 214 dólares por tonelada entre 2013 y 2016, cayó, registrando valores negativos en 2020 y nuevamente en 2025, un reflejo de precios regulados y retrasados frente a la inflación.

Comparación internacional: Brasil y Estados Unidos

Brasil y Estados Unidos lideran la producción mundial de etanol gracias a políticas claras y mercados internos fuertes. Brasil cuenta con 365 plantas y capacidad anual de 45.603 millones de litros, con predominio de caña (94%) y un consumo interno impulsado por un corte del 27% y la expansión de vehículos flex. Por su parte, Estados Unidos posee 191 plantas con capacidad de 69.935 millones de litros y una producción promedio de 55.130 millones por año, apoyada en el Estándar de Combustible Renovable y reglas específicas por jurisdicción.

La clave del éxito en ambos países radica en la estabilidad regulatoria y la previsibilidad, lo que permite atraer inversiones y expandir la producción. Además, Estados Unidos exporta en promedio 384 millones de litros por mes, mostrando que un marco sólido facilita la inserción internacional de los biocombustibles.

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Perspectivas para Argentina

El etanol se consolida como una herramienta de valor agregado y generación de empleo, aunque su desarrollo depende de señales económicas claras y reglas consistentes. En Argentina, la expansión futura requerirá un esquema previsible que reduzca la incertidumbre y fomente inversiones a largo plazo, enfrentando el desafío de precios regulados y cupos que hoy limitan el crecimiento.

Con un mercado interno estable y capacidad de expansión real, Argentina tiene un alto potencial de crecimiento en el sector, que podría convertir al país en un actor más relevante en la producción y exportación de etanol, siempre que se fortalezcan las condiciones regulatorias y económicas para atraer inversión sostenida.