Boca y una derrota ante Estudiantes que expuso todas sus carencias
A Boca todavía le falta mucho para aspirar a ganarlo todo, como se entusiasmó Juan Román Riquelme tras la presentación de Ángel Romero y Santiago Ascacibar. La derrota 2-1 ante Estudiantes en La Plata por la segunda fecha del Torneo Apertura 2026 dejó al descubierto un equipo sin respuestas, sin carácter y sin funcionamiento colectivo. Más allá del resultado, el problema fue la forma: el Xeneize nunca estuvo en partido, salvo en la arremetida del final producto del agotamiento pincha.
El golpe fue especialmente duro porque se trató de la caída más pobre del ciclo de Claudio Úbeda. No por el marcador, sino por la ausencia total de reacción hasta los últimos minutos. Boca fue superado física, táctica y anímicamente por un rival que entendió mejor cómo jugar el partido y lo ejecutó sin fisuras.
El mediocampo, una zona perdida
Boca nunca logró hacer pie en la mitad de la cancha, y ese fue uno de los principales factores de su derrota. Leandro Paredes estuvo lejos de su mejor versión, casi no tocó la pelota y apenas dejó algunos destellos aislados. Belmonte no logró acompañar y la ubicación de Alarcón por la izquierda resultó incómoda e ineficaz.
La diferencia fue aún más evidente al compararlo con Estudiantes, que contó con Medina como eje, motor y líder del equipo. El Pincha ganó cada disputa, presionó alto y jugó con intensidad, envalentonado por el clima especial que rodeó el partido tras la salida de Ascacibar precisamente al Xeneize. Boca fue superado en carácter antes que en juego.

Pelota parada y errores que se pagaron caro
Los primeros minutos fueron parejos, con Boca intentando lastimar por la izquierda a través de Blanco y Zeballos. Sin embargo, esa búsqueda no tuvo profundidad ni claridad, ya que ningún centro encontró a Zufiaurre ni a Zenón, que aparecía con frecuencia por el segundo palo.
Estudiantes no dominaba, pero golpeó en su primera llegada clara. Un remate lejano de Piovi derivó en un córner que terminó en gol tras una jugada preparada: Benedetti la puso precisa, Ayrton Costa perdió su marca y Núñez apareció solo para abrir el marcador. Once minutos después, otro córner y otro golpe, esta vez con González Pírez ganando de arriba. Dos errores, dos goles, y un partido cuesta arriba.
Un Boca desordenado y sin reacción
El primer gol golpeó a Boca y el segundo lo desarmó por completo. A partir de allí, el equipo fue un cúmulo de malas decisiones: salidas fallidas desde el fondo, pases entregados al rival y pérdidas constantes. Ayrton Costa tuvo una noche irreconocible y Zeballos quedó atrapado en la intención, sin poder desequilibrar.
Ni siquiera los cambios lograron modificar el panorama. Ander Herrera no pudo cambiar la ecuación, y Estudiantes estuvo más cerca del tercero que Boca del descuento. Marchesín evitó una goleada con varias atajadas mano a mano ante Carrillo, lo que terminó maquillando un resultado que pudo ser más amplio y preocupante.

Un descuento tardío que no cambia el diagnóstico
Boca fue un equipo inofensivo durante gran parte del partido, sin remates al arco y con un ataque diezmado por las lesiones. Zufiaurre puso el cuerpo y dejó todo, pero quedó claro que Úbeda tiene un problema serio de variantes ofensivas. El ingreso de Gellini y Aranda, ambos debutantes en Primera, fue un síntoma de esa carencia.
El descuento llegó tarde, tras un penal anulado y un empuje final más emocional que futbolístico. Zeballos marcó en el primer remate al arco y Aranda estuvo cerca del empate, pero fue apenas un espejismo. Muy poco para un equipo que sueña con ganar todo, y mucho menos para uno que aspira a la Copa Libertadores.
