Estados Unidos confirma el menor stock bovino desde 1951
El stock bovino de Estados Unidos cayó a su nivel más bajo desde 1951 y se convirtió en el principal factor de tensión para el mercado mundial de carne vacuna. Al 1° de enero de 2026, las existencias totalizaron 86,2 millones de cabezas, según los datos oficiales arrojados por el informe de Rosgan, una cifra que, aunque implica un retroceso interanual moderado del 0,35%, resulta suficiente para confirmar que la fase de recomposición del rodeo aún no comenzó. El dato no solo marca un piso histórico de 75 años, sino que también condiciona precios, flujos comerciales y decisiones productivas a escala global.
El ajuste estructural del rodeo de Estados Unidos se refleja con mayor crudeza en los vientres. El stock de vacas cayó a 27,6 millones de cabezas, con una baja interanual del 1%, mientras que la aparición de terneros en 2025 fue la menor desde 1941, con apenas 32,9 millones de cabezas. Este dato es clave, ya que anticipa que la oferta futura seguirá siendo limitada incluso si mejoran las condiciones climáticas.
Señales débiles de recomposición y una oferta futura ajustada
En ese contexto para Estados Unidos, el único indicador que abre una ventana de expectativa es el aumento de vaquillonas de reemplazo, que alcanzaron 4,71 millones de cabezas, un leve crecimiento frente al año previo. Para algunos analistas, este movimiento podría ser una señal incipiente de cambio de ciclo, aunque la mayoría coincide en que una recomposición efectiva recién podría materializarse a partir de 2027.
Hasta entonces, la menor disponibilidad de animales seguirá condicionando el volumen de producción de Estados Unidos y su rol como proveedor global. La caída en la base reproductiva limita cualquier recuperación rápida y refuerza la percepción de que el actual escenario de escasez no es coyuntural, sino parte de un proceso más profundo que llevará varios años revertir.

Brasil gana protagonismo en un escenario de escasez global
La contracción del rodeo de Estados Unidos no ocurre en el vacío. Su impacto se amplifica en un escenario de oferta global ajustada, donde otros grandes jugadores también enfrentan limitaciones productivas. En este marco, Brasil emerge como uno de los principales beneficiarios de la situación.
Según el Cepea, la demanda interna y externa de carne vacuna brasileña se mantendrá firme, impulsada tanto por la escasez internacional como por la diversificación de destinos lograda durante 2025. Sin embargo, el país sudamericano también enfrenta sus propias restricciones: la limitada disponibilidad de ganado magro de calidad ya comenzó a presionar al alza los precios de los terneros, un proceso que podría extenderse hasta fines de 2026 o comienzos de 2027.
China ajusta su oferta y refuerza la tensión del mercado
Mientras tanto, el comercio internacional suma nuevos elementos de incertidumbre. China suspendió las importaciones de carne vacuna desde Irlanda, tras detectar un brote de lengua azul en bovinos en el sudeste de ese país. La decisión, tomada por la Administración General de Aduanas china (GACC), afecta a 23 establecimientos habilitados.

Los envíos despachados desde el 27 de enero serán devueltos o destruidos, mientras que los anteriores deberán someterse a inspecciones por lote. La medida reduce aún más la oferta disponible para el principal importador mundial de carne y refuerza la presión sobre otros proveedores, en un contexto donde el faltante de Estados Unidos sigue siendo estructural.
Paraguay y Turquía, nuevas piezas del tablero regional
En paralelo, Paraguay busca ganar protagonismo en el mercado internacional. El país avanza en el proceso de habilitación sanitaria para exportar carne y ganado en pie a Turquía, un destino estratégico con una demanda anual superior a USD 700 millones por rubro.
Con precios competitivos y un rodeo con menor presencia de razas británicas, Paraguay podría convertirse en un nuevo competidor regional, aunque enfrenta desafíos arancelarios significativos. Turquía aplica hoy un arancel del 225%, lo que obliga a priorizar la habilitación sanitaria antes de discutir condiciones comerciales, mientras Brasil negocia un arancel cero con una cuota inicial de entre 4.000 y 5.000 toneladas.

Un mercado condicionado por el rodeo estadounidense
En este escenario, el menor stock bovino de Estados Unidos actúa como eje ordenador del mercado global. La falta de terneros y la lenta recomposición del rodeo estadounidense limitan la capacidad de respuesta de la oferta mundial justo cuando la demanda se mantiene firme.
Para los países exportadores, el contexto abre oportunidades, pero también exige eficiencia productiva y capacidad sanitaria. Para los importadores, en cambio, anticipa precios más firmes y mayor competencia por el producto disponible, en un mercado que seguirá marcado por la escasez mientras Estados Unidos no logre revertir su ciclo ganadero.
