Zona Núcleo: enero cierra con lluvias 66% menores y se ajusta el rinde de soja y maíz


Enero finaliza con un balance climático alarmante para la región núcleo. Las lluvias promediaron menos de 40 milímetros cuando el valor normal ronda los 110 mm, configurando uno de los comienzos de año más secos de las últimas décadas. Este marcado déficit hídrico ya impacta de lleno en los cultivos estivales, con recortes significativos en el potencial de rinde de la soja de primera y un deterioro visible en el maíz tardío y de segunda.

El informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) y su red GEA advierte que la sequía se profundiza en la franja central de la región núcleo, mientras que solo algunos sectores del noroeste bonaerense lograron amortiguar el golpe gracias a lluvias puntuales. El panorama productivo sigue atado a la urgencia de nuevas precipitaciones.

Un enero extremadamente seco: su impacto en los suelos

De acuerdo con los registros, enero dejó apenas el 35% de las lluvias normales. De las 36 estaciones meteorológicas de la red BCR-GEA, solo General Pinto alcanzó el promedio histórico con 122 mm. En el extremo opuesto, localidades como Álvarez, Pujato, Maggiolo y Godeken registraron valores mínimos de entre 9 y 11 mm.

La consecuencia directa se refleja en las reservas de agua del suelo. La mitad del área de la región núcleo se encuentra bajo condición de sequía, especialmente en el centro, mientras que el resto presenta escasez hídrica. Solo el sur regional conserva algunos núcleos con humedad regular, insuficientes para revertir el escenario general.

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Soja de primera: pérdidas irreversibles en zonas críticas

La soja de primera atraviesa su período más sensible para la definición del rendimiento. Un 60% del área está en plena fructificación y un 5% iniciando llenado de granos, etapas altamente dependientes del agua. Allí donde no llovió, el impacto ya es irreversible.

En el noreste bonaerense y el sur de Santa Fe, la falta de precipitaciones profundizó el estrés hídrico. En Pergamino se estiman recortes de hasta el 50% del potencial de rinde, mientras que en Bigand las pérdidas podrían ubicarse entre el 15 y el 20% si no llegan lluvias en el corto plazo. A esto se suma la aparición de plagas asociadas a sequía y calor, como arañuelas y trips, que obligan a intensificar controles.

Lluvias desparejas y un freno al deterioro

Las lluvias de la última semana, concentradas mayormente en el oeste de la región, permitieron sostener la condición general de la soja de primera, aunque sin revertir el déficit. Actualmente, el 85% del cultivo se reparte entre estados excelente, muy bueno y bueno, y un 15% se califica como regular.

En zonas como Bigand, María Susana y Carlos Pellegrini, los mejores ambientes y manejos conservan chances de buenos rindes, mientras que las siembras más tempranas o en suelos de menor calidad muestran mayores dificultades para recomponerse.

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Soja de segunda: aún hay margen, pero el tiempo apremia

La soja de segunda presenta un escenario mixto. Cerca de la mitad de los lotes sigue en estadios vegetativos, lo que le otorga mayor capacidad de recuperación si se concretan lluvias en los próximos días. En Carlos Pellegrini y Piedritas, las precipitaciones llegaron “justo a tiempo” y permitieron retomar el crecimiento.

Sin embargo, en Marcos Juárez, Bigand y Pergamino persisten el estrés térmico e hídrico y el atraso en el desarrollo. Las plantas crecen poco y tienen dificultades para superar el rastrojo de trigo, aunque todavía conservan una ventana para recomponer su potencial productivo.

Maíz tardío y de segunda: casi la mitad en estado regular

El maíz tardío y de segunda es uno de los cultivos más comprometidos. Unas 90.000 hectáreas presentan condiciones regulares, afectadas por la combinación de altas temperaturas y falta de agua. Solo un 25% se mantiene en muy buen estado, principalmente en el noroeste bonaerense, donde las lluvias recientes sostuvieron los lotes.

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En el sur santafesino y el sudeste cordobés, el panorama es crítico. Se observan plantas acartuchadas y estancamiento del crecimiento, con una alta dependencia de nuevas precipitaciones para evitar mayores pérdidas.

Pronóstico: alivio recién hacia febrero

Los modelos climáticos de corto plazo no anticipan lluvias significativas en el centro de la región núcleo. Recién hacia mediados de la primera semana de febrero podría ingresar un frente con chances de romper el bloqueo atmosférico actual.

Hasta entonces, la región núcleo continúa bajo presión. La campaña gruesa sigue ajustando expectativas, con la soja de primera ya recortando rindes y la soja de segunda y el maíz tardío jugando una carrera contra el tiempo, a la espera de lluvias que permitan sostener el potencial productivo.