Con drones lanzan semillas biodegradables para recuperar bosques del Gran Chaco


En medio de la crisis climática y la degradación de ecosistemas, una innovadora técnica que utiliza drones para sembrar árboles desde el aire busca recuperar áreas degradadas del Gran Chaco argentino. El proyecto es impulsado por la ONG ambiental The Nature Conservancy (TNC) junto con la startup de soluciones climáticas ReForest Latam, con el objetivo de restaurar paisajes productivos mediante tecnología de precisión.

La iniciativa consiste en dispersar miles de semillas nativas encapsuladas en materiales biodegradables mediante drones, lo que permite acelerar los procesos de restauración forestal y reducir los costos frente a los métodos tradicionales de plantación. Desde TNC señalaron que plantar árboles siempre fue considerado un gesto positivo para el ambiente, pero remarcaron que los desafíos actuales requieren nuevas herramientas y enfoques tecnológicos.

En ese contexto, la tecnología de drones permite desplegar cápsulas biodegradables con semillas nativas que nutren el suelo y ayudan a regenerar el ecosistema. La intervención aérea se realizó en enero de 2026 en zonas productivas de Tostado (Santa Fe) y Bandera (Santiago del Estero), en pleno corazón del Gran Chaco.

Drones Agrícolas, polilla de la vid

Restaurar un ecosistema clave con especies nativas

El proyecto apunta a reforestar y enriquecer 13 hectáreas mediante la dispersión aérea de semillas con el uso de drones, lo que podría traducirse en la implantación de unos 8000 árboles nativos mediante técnicas de regeneración asistida.

La especie principal elegida para esta experiencia es el algarrobo blanco, acompañado por otras variedades características del ecosistema chaqueño como palo borracho amarillo, guayacán y quebracho colorado santiagueño.

Maia Plaza Behr, especialista en conservación y manejo de bosques de TNC Argentina, explicó que la selección de especies nativas responde a su adaptación natural al clima y a su importancia ecológica. Según indicó, estos árboles ayudan a restablecer interacciones ecológicas fundamentales, favoreciendo la presencia de fauna e insectos y recuperando funciones ambientales que se pierden en paisajes muy fragmentados.

La experta subrayó además el valor estratégico de la región: “El Gran Chaco es un territorio vital, diverso y profundamente productivo, pero también uno de los más deforestados y degradados del planeta”, afirmó.

Forestación

Cómo funciona la reforestación aérea

La plantación de árboles en zonas degradadas o de difícil acceso suele ser costosa y compleja desde el punto de vista logístico, especialmente cuando se utilizan plantines de vivero. En cambio, el uso de drones permite intervenir grandes superficies en menos tiempo y con menores costos operativos.

Los vuelos no se realizan de manera aleatoria. Cada intervención es previamente planificada, teniendo en cuenta las características productivas, ecológicas y forestales del terreno. Ignacio Gasparri, director de ciencia de ReForest Latam, explicó que el sistema combina biotecnología aplicada a semillas, drones de precisión y análisis ecosistémico. El objetivo, señaló, es lograr que los procesos de restauración sean más eficientes y puedan escalarse a mayor superficie.

Para definir las zonas de intervención, los especialistas utilizan sistemas de información geográfica, plataformas de análisis ecosistémico e inteligencia artificial, lo que permite ajustar la selección de especies según las condiciones ambientales del lugar.

Drones Agrícolas, Agricultura

Cápsulas biodegradables y monitoreo del crecimiento

Las semillas utilizadas en el proyecto no se dispersan sueltas, sino que se colocan en cápsulas biodegradables denominadas iSeeds, que incluyen bioestimulantes destinados a favorecer la germinación y el desarrollo inicial de las plantas.

Estas cápsulas fueron diseñadas teniendo en cuenta la genética local de las especies, con el objetivo de aumentar las probabilidades de éxito de cada intervención. Durante los vuelos, los drones liberan una gran cantidad de cápsulas, generando una verdadera “lluvia” de semillas sobre las áreas seleccionadas.

Para evaluar los resultados, los investigadores instalaron parcelas testigo que se monitorean cada 45 días. Aproximadamente 120 días después de la dispersión, se espera que muchas semillas hayan germinado y que las nuevas plántulas comiencen a establecerse.

La iniciativa forma parte de un proyecto impulsado por TNC Argentina, ReForest Latam y la John Deere Foundation, que busca incrementar la cobertura boscosa en paisajes productivos del Gran Chaco, con la meta de alcanzar 100.000 árboles plantados en la región.