Del campo al Dakar: un productor en la carrera más exigente del mundo


Mientras en buena parte de la Argentina el calendario productivo del campo marca el inicio de un nuevo año agrícola, Leonardo Cola arrancó 2026 en un escenario muy distinto al del lote o el escritorio: el desierto de Arabia Saudita. Productor agropecuario, empresario y miembro del grupo CREA Carnerillo, en el sur de Córdoba, Cola completó todas las etapas del Rally Dakar 2026 a bordo de una KTM 450 Réplica, una de las competencias más exigentes del deporte motor a nivel mundial. Pero su desafío no fue solo deportivo: también tuvo un fuerte componente solidario, con una colecta destinada a instituciones sociales de Río Cuarto y la región.

Conocé la fabulosa historia de Cola: del campo al Dakar

En su segunda participación en el Dakar —tras su debut en la edición 2020—, Cola logró cumplir el objetivo que había quedado trunco seis años atrás: llegar a la meta final. En la clasificación general scratch de motos finalizó 42° entre 115 participantes, mientras que en la categoría Rally2, reservada para pilotos no profesionales, alcanzó el puesto 31° sobre un total de 100 corredores. Además, se ubicó segundo en la categoría Veteranos, entre 25 competidores.

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Foto: Contenidos CREA

“Fue una experiencia única, que disfruté plenamente. Más allá de que tenía visualizada la llegada para el 17 de enero, me propuse vivir el momento kilómetro a kilómetro”, relató Cola en diálogo con Contenidos CREA tras completar la prueba. El recorrido incluyó más de 8.000 kilómetros, distribuidos en 13 etapas y 14 días de competencia, atravesando ciudades y regiones como Riad, Bisha, Wadi Ad-Dawasir, Al Henakiyah, Yanbu, Al Ula y Hail, con tramos de desierto abierto, dunas interminables y sectores montañosos.

Entre los momentos más exigentes, recordó una jornada de 915 kilómetros, con 14 horas continuas arriba de la moto. “Hubo días muy duros, pero con toda la experiencia previa sabía dónde me estaba metiendo”, explicó. Uno de los desafíos más intensos fue la etapa maratón y el denominado campamento refugio, donde los pilotos no cuentan con asistencia mecánica ni logística de sus equipos. Allí, el descanso se reduce a lo mínimo: una carpa, una bolsa de dormir y tres raciones de comida para atravesar la noche en pleno desierto.

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Foto: Contenidos CREA

Más allá de la competencia, Cola destacó el clima de camaradería y el intercambio cultural entre pilotos de todo el mundo. “Había corredores de Asia, Europa, América, África y Oceanía. El Dakar también es una experiencia humana muy fuerte”, señaló, y resaltó la hospitalidad de los anfitriones saudíes durante toda la carrera.

Una historia de perseverancia

El camino de Cola hacia el Dakar no fue lineal. Su proyecto comenzó en 2018 y tuvo avances, pausas y contratiempos. En 2020, durante la primera edición del rally en Arabia Saudita, una caída en la décima etapa lo dejó fuera de competencia cuando estaba cerca de completar la prueba. “Siempre el objetivo fue llegar, dar la vuelta y vivir la experiencia completa”, recordó.

En los años siguientes se mantuvo activo en el rally raid: en 2022 se consagró campeón argentino y latinoamericano en la categoría Motos M1, y en 2023 repitió el título argentino. En 2024, una fuerte caída en el Rally de Marruecos le provocó la fractura de ambos brazos, lo que lo dejó fuera del Dakar 2025. Tras una larga recuperación, volvió a competir en Abu Dhabi y Marruecos, hasta concretar su regreso al Dakar en 2026.

Dentro del ambiente, es conocido como “el Ángel de la guarda”, apodo que se ganó por detenerse a asistir a otros pilotos en competencia. Entre esos gestos se destacan la ayuda a Joaquín Debeljuh en el Rally Panáfrica 2019 y el remolque a Kevin Benavídes en el Dakar 2020, cuando el motor de su moto se rompió a 44 kilómetros de la meta. “Creo que las buenas acciones vuelven. En su momento frené sin dudarlo”, afirmó.

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Foto: Contenidos CREA

El ADN CREA y la pata solidaria

Productor agropecuario y miembro del CREA Carnerillo desde 2005, Cola trabaja junto a su familia bajo un esquema 100% agrícola sobre campos arrendados en el suroeste cordobés. “La cultura CREA está muy presente en nuestra forma de vivir y de trabajar: compartir, abrirse y pensar en el otro”, destacó.

Esa mirada fue la que impulsó, una vez más, una acción solidaria asociada a su participación en el Dakar. Al igual que en 2020, cuando colaboró con el Banco de Alimentos de Río Cuarto, este año promovió una colecta junto a otros productores y empresas del grupo CREA Carnerillo. Lo recaudado fue destinado a tres instituciones que trabajan con niños, niñas y jóvenes en contextos de vulnerabilidad: Granja Siquem, Parroquia San Roque y Ciudad de los Niños.

Ana Costa, integrante del grupo CREA y referente de la iniciativa, explicó que la idea fue aprovechar la visibilidad de un evento internacional como el Dakar para generar conciencia social y canalizar ayuda concreta. “Lo recaudado se reparte de manera equitativa entre las tres instituciones. Apostamos a una conciencia social colectiva”, señaló.

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Foto: Contenidos CREA

De esta manera, el Dakar 2026 no solo significó un logro personal y deportivo para Leonardo Cola, sino también una muestra de cómo el compromiso social y los valores del sector agropecuario pueden trascender el campo y llegar, incluso, al corazón del desierto.

Con información de Contenidos CREA.