Cría: los vientres preñados se valorizan y anticipan expectativas de retención
El mercado de cría mostró en esta última semana una nueva recomposición de precios, especialmente en vientres con garantía de preñez, confirmando un cambio de ánimo en el negocio de base del ciclo ganadero, según el informe de AZ Group y deCampoaCampo, el mercado ganadero online más grande del país.
La cría replica la suba de la ganadería
La vaquillona con garantía de preñez promedió $2.411.156 por cabeza, con una suba del 5% respecto de la semana previa. Las vacas nuevas preñadas alcanzaron $2.083.593, mientras que las vacas usadas preñadas se ubicaron en $1.353.189.

La evolución de los valores en los últimos meses muestra una tendencia sostenida al alza, particularmente en las categorías nuevas. Esto suele interpretarse como una señal de retención y de reconstrucción de stock, luego de años marcados por sequía y liquidación.
Las vacas nuevas con cría promediaron $1.587.570, mientras que las vacas sin servicio se ubicaron en $1.160.165. La brecha entre vientres preñados y vacas vacías se mantiene amplia, reflejando la valorización de la fábrica de terneros.

Otro indicador clave es la relación ternera/vientre preñado, que mide cuántas terneras se necesitan para comprar un vientre. Aunque no se detallan los valores exactos en el resumen, la mejora en el precio de las terneras también impacta sobre esa ecuación y condiciona decisiones de reposición interna.
El contexto exportador favorable y el récord en dólares del novillo argentino refuerzan la expectativa de mediano plazo. Si bien el alto valor en dólares puede afectar competitividad externa, también mejora el poder de compra del productor que vende gordo.
La recuperación del negocio de cría suele ser más lenta que la invernada, pero cuando se consolida tiende a sostener ciclos más largos. El actual escenario sugiere que el productor comienza a mirar más allá del corto plazo, apostando a recomponer rodeos.
La clave hacia adelante estará en la evolución climática, la disponibilidad forrajera y la estabilidad macroeconómica. Por ahora, los números indican que el eslabón primario vuelve a tomar protagonismo.
