Córdoba logra récord histórico en la producción de trigo gracias a lluvias clave y rindes excepcionales
La campaña invernal 2025/2026 en Córdoba cerró con resultados históricos para el trigo y rindes sobresalientes en garbanzo, según el último informe de la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA). El trigo alcanzó la mayor producción de su historia, mientras que el garbanzo mostró mejoras en rendimiento, aunque la superficie sembrada se redujo significativamente, lo que limitó el volumen total.
El informe destacó que las condiciones climáticas fueron un factor determinante en la cosecha. Tras un otoño con precipitaciones abundantes, los cultivos contaron con un óptimo arranque en gran parte de la provincia. Esta disponibilidad hídrica permitió un desarrollo inicial adecuado, favoreciendo la expresión máxima del potencial productivo de los cultivos, a pesar de algunos episodios de heladas tardías que afectaron parcialmente a trigo y garbanzo.
Trigo: producción histórica y rindes excepcionales
El trigo en secano registró un rinde promedio de 43,2 quintales por hectárea, casi un 70% por encima del promedio histórico, lo que se traduce en una producción estimada de 7,1 millones de toneladas. Los técnicos de la Bolsa destacaron que esta cifra representa un récord histórico para el cultivo en la provincia, impulsado por la combinación de buena genética, disponibilidad hídrica y manejo agronómico adecuado.
Si bien la producción de trigo fue sobresaliente, la BCCBA reportó algunas pérdidas debido a fenómenos climáticos. Aproximadamente 35 mil hectáreas, equivalentes al 2% de la superficie sembrada, se vieron afectadas principalmente por eventos de granizo, aunque el impacto general sobre la campaña fue limitado. Además, se observó que la calidad panadera del trigo resultó inferior a la habitual, en línea con los elevados rindes, lo que podría derivar en descuentos comerciales al momento de la venta.

Garbanzo: mejores rendimientos pero menor área sembrada
El garbanzo, tanto en riego como en secano, alcanzó un rinde promedio de 26,8 quintales por hectárea, un 38% superior al histórico. Sin embargo, la producción total se estimó en 51,8 mil toneladas, lo que representa una caída del 11% respecto del promedio histórico debido a la reducción de más del 40% en la superficie sembrada. La Bolsa explicó que la caída obedeció principalmente a precios y rentabilidad esperada del cultivo, que desalentaron a muchos productores.
En cuanto a pérdidas puntuales, solo 83 hectáreas se vieron afectadas, un valor inferior al 1% del área implantada. Algunos problemas como heladas tardías de primavera y las altas temperaturas en noviembre provocaron abortos en flores, limitando la expresión total del potencial de rendimiento, pero sin comprometer la campaña en términos generales.

Sanidad y manejo: claves del éxito
La sanidad vegetal acompañó el buen desempeño de ambos cultivos. En trigo, la combinación de semillas de alta tecnología y condiciones ambientales favorables permitió que el cultivo expresara todo su potencial. En garbanzo, la aparición de rabia (Ascochyta rabiei) en lotes bajo riego fue controlada eficazmente mediante hasta tres aplicaciones de fitosanitarios, evitando pérdidas significativas.
Los técnicos señalaron que, en general, la baja presión de plagas y los controles oportunos contribuyeron a los rindes récord y la buena recuperación de los cultivos tras los eventos de heladas iniciales. Este escenario demuestra la importancia de sincronizar la gestión agrícola con las condiciones climáticas para maximizar la producción.

Perspectivas y desafíos
La campaña de trigo y garbanzo en Córdoba marca un hito histórico y evidencia el potencial productivo de la región, aunque también deja lecciones sobre la rentabilidad y planificación de cultivos alternativos. La elevada producción de trigo podría generar mayor oferta en los mercados locales e internacionales, mientras que la reducción en la siembra de garbanzo sugiere la necesidad de incentivar la diversificación y asegurar precios competitivos para los agricultores.
En definitiva, la combinación de buen clima, manejo agronómico adecuado y tecnología de semillas permitió alcanzar resultados inéditos, pero también evidencia la importancia de políticas de mercado y apoyo a los productores para mantener la sostenibilidad de las campañas futuras.
