El consumo interno de carne vacuna volvió a crecer en 2025


Luego de haber tocado mínimos históricos en 2024, el consumo de carne vacuna en la Argentina mostró en 2025 una leve recuperación, aun en un contexto marcado por fuertes aumentos de precios. De acuerdo con datos sectoriales, el consumo interno creció 1,2% interanual, un dato que, si bien sigue por debajo de los niveles registrados en 2023, marca un cambio de tendencia que podría extenderse durante el corriente año.

Este repunte en la demanda de carne vacuna refleja un mayor dinamismo del consumo, impulsado en parte por una mejora relativa del poder de compra y por cambios en la dinámica del mercado externo. Sin embargo, el escenario no está exento de tensiones: productores y frigoríficos advierten que las limitaciones estructurales de la producción podrían dificultar el abastecimiento tanto del mercado interno como de las exportaciones si la demanda continúa en alza.

Menor producción por escasez de hacienda

Según un informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), durante 2025 la menor disponibilidad de hacienda para faena se tradujo en una caída del 1,1% interanual en la producción de carne vacuna, equivalente a 35,1 mil toneladas res con hueso (r/c/h). En total, se produjeron 3,143 millones de toneladas r/c/h.

Desde la entidad señalaron que esta contracción productiva no responde a un fenómeno coyuntural, sino a un proceso que se arrastra desde años anteriores. Sequías sucesivas, liquidación de vientres y una menor producción de terneros redujeron el stock ganadero y condicionan la capacidad de respuesta del sistema productivo, cuya recomposición será necesariamente lenta.

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Mayor oferta para el mercado interno

En paralelo, las exportaciones de carne vacuna registraron una contracción del 9,5% respecto del récord histórico de 2024. El ajuste estuvo vinculado principalmente a la menor demanda de China durante la primera mitad del año, un factor clave para explicar la recomposición del consumo interno.

En términos absolutos, las ventas externas alcanzaron 846,4 mil toneladas r/c/h, es decir, 88,5 mil toneladas menos que el año anterior. Este retroceso en el frente externo permitió que una mayor proporción de la producción quedara disponible para el mercado local, contribuyendo a sostener el consumo pese a la suba de precios.

Consumo aparente y per cápita en alza

CICCRA destacó que, como resultado de estas dinámicas, en 2025 el consumo aparente de carne vacuna se recuperó un 2,4%, alcanzando 2,297 millones de toneladas r/c/h, lo que representa un incremento de 53,4 mil toneladas frente a 2024. El consumo per cápita también mostró una mejora, al ubicarse en 48,4 kilos por habitante por año, un aumento del 1,2%, equivalente a 0,6 kilos adicionales por persona.

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Paradójicamente, mientras la producción total cayó, el consumo interno mostró una leve recuperación. La clave estuvo en el ajuste del frente externo”, señalaron desde la cámara, al tiempo que advirtieron que el equilibrio entre producción, exportaciones y consumo interno sigue siendo frágil.

Ganadería en transición y una oportunidad latente

Desde CICCRA sostuvieron que el cierre de 2025 vuelve a dejar en evidencia que la ganadería argentina atraviesa una etapa de transición compleja, marcada por restricciones productivas y un delicado balance entre oferta y demanda. “La recomposición del stock exigirá condiciones macroeconómicas y productivas estables para consolidarse”, afirmaron.

Al mismo tiempo, remarcaron que el contexto internacional ofrece una oportunidad histórica, con mercados que valoran la calidad, la trazabilidad y el estatus sanitario de la carne vacuna argentina. “Consolidar reglas claras e incentivar la inversión será clave para transformar esta coyuntura ajustada en una estrategia de crecimiento sostenible”, subrayaron.

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Precios en alza y expectativas para 2026

En este escenario, los precios de la carne vacuna subieron el doble que la inflación general durante 2025, que fue del 31,5%. Los cortes más demandados lideraron los aumentos: el asado subió 59,6%, la nalga 68,4%, el cuadril 66,3%, la paleta 69,6% y la carne picada común 60,6%.

El coordinador federal de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMYA), Ariel Morales, explicó que el kilo de asado pasó de $14.000 en 2024 a alrededor de $20.000 en la actualidad, impulsado principalmente por el traslado de costos fijos. Si bien se espera cierta moderación estacional en verano, se anticipa un nuevo ajuste a partir de marzo, cuando la oferta de carne vacuna vuelva a ser más limitada y la demanda recupere plena intensidad.