El consumo de fertilizantes creció 3% en 2025 y superó las 5 millones de toneladas


El consumo de fertilizantes en Argentina cerró 2025 con un crecimiento del 3% interanual y un volumen total de 5,1 millones de toneladas aplicadas, según estimaciones preliminares difundidas por Fertilizar. El dato confirma la consolidación de la recuperación iniciada en 2024 y marca un punto de inflexión tras años de altibajos en la inversión tecnológica del sector agrícola.

De acuerdo con la entidad, el desempeño de los fertilizantes estuvo traccionado principalmente por la expansión del área sembrada con maíz y la mejora de las condiciones climáticas hacia el cierre del año, que permitió recomponer la humedad de los perfiles del suelo y fortalecer las expectativas productivas. Estos factores devolvieron dinamismo a la demanda de nutrientes en un contexto de mayor previsibilidad.

Inicio débil y recuperación progresiva

El primer bimestre del año mostró señales de debilidad, afectado por una menor superficie de maíz tardío en la campaña 2024/25, lo que redujo la demanda inicial de fertilizantes. Sin embargo, con el avance del calendario agrícola y la recuperación hídrica en distintas regiones productivas, la intención de siembra de gramíneas volvió a crecer y empujó nuevamente el mercado.

En el caso del trigo, el consumo se incrementó en línea con la mayor superficie implantada, aunque se observó una reducción en las dosis aplicadas por hectárea. Si bien la campaña alcanzó niveles récord de producción, la falta de un acompañamiento más sólido en fertilización impactó en la calidad de los granos, en un escenario donde los suelos siguen mostrando pérdida de fertilidad tras años de balances negativos de nutrientes.

siembra, pasturas megatérmicas, inta

El impulso de las pasturas y los sistemas forrajeros

El repunte más marcado se registró entre marzo y abril, cuando el consumo fue impulsado por la implantación y el manejo de pasturas. En ese período, los fertilizantes nitrogenados mostraron un incremento interanual del 11%, mientras que los fosfatados crecieron un significativo 52%, reflejando una mayor apuesta tecnológica en los sistemas forrajeros.

Este comportamiento evidencia que la inversión no se concentró únicamente en los cultivos extensivos tradicionales, sino que también alcanzó a la producción ganadera integrada. La mejora en la disponibilidad de humedad permitió planificar estrategias más intensivas, con foco en la productividad y la eficiencia en el uso de insumos.

Fertilizantes, nutrición, Agricultura, argentina, revolución, trigo

Mejores relaciones de precios y mayor inversión tecnológica

Hacia el cierre del año, la combinación de mejores relaciones insumo-producto y un contexto climático más favorable incentivó a los productores a sostener o incluso ampliar sus estrategias de fertilización en las siembras de primavera-verano. El escenario alentó la inversión en tecnología como herramienta clave para maximizar rendimientos y reducir riesgos productivos.

Desde Fertilizar destacaron que el crecimiento del 3% no solo representa una mejora coyuntural, sino también una señal de reactivación tecnológica en el sistema agrícola argentino. La recuperación del volumen de fertilizantes aplicado muestra que el productor volvió a priorizar la nutrición de cultivos como eje central de su estrategia productiva.

Fertilizantes, Agricultura, bioestimulantes, Agricultura, pelos radicales

El desafío estructural: recomponer la fertilidad del suelo

A pesar de los números positivos, el desafío estructural sigue vigente. Tras años de balances de nutrientes negativos, los suelos presentan mermas en su provisión natural, lo que obliga a profundizar los diagnósticos y ajustar con mayor precisión las dosis de fertilización. La sustentabilidad del sistema productivo dependerá de esquemas consistentes y de largo plazo, más allá de las variaciones anuales del mercado.

De cara a la campaña 2026/27, la clave estará en combinar eficiencia económica con sostenibilidad agronómica. La recuperación del consumo de fertilizantes es una buena noticia para la cadena agroindustrial, pero el verdadero objetivo será recomponer la fertilidad de los suelos y sostener la competitividad del agro argentino en el mediano plazo. El crecimiento de 2025 marca un paso adelante, aunque el reto de fondo continúa siendo construir un sistema productivo más equilibrado y resiliente.