El aumento del combustible pone en jaque al transporte de cargas


La fuerte suba del precio del combustible volvió a encender las alarmas en el transporte de cargas. La Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC) advirtió que los incrementos registrados durante marzo llevaron al sector a una situación crítica y alertó que, sin una actualización urgente de las tarifas, muchas empresas podrían dejar de operar en distintas regiones del país.

Desde la entidad explicaron que el encarecimiento del gasoil impacta directamente en una actividad clave para la economía, ya que la mayor parte de la producción y los bienes que circulan en el país dependen del transporte por camión. En ese contexto, señalaron que la suba del combustible presiona sobre una estructura de costos que ya venía ajustada.

Según FADEEAC, los valores del gasoil y las naftas registraron entre tres y cinco aumentos desde comienzos de marzo, con subas acumuladas que se ubican entre el 20% y el 25%. Este escenario llevó al gasoil grado 2 —el más utilizado por el transporte de cargas— a superar los $2.100 por litro.

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El combustible, el principal costo del transporte

El incremento del gasoil se produce en un contexto de menor actividad en varios rubros de la economía, lo que complica aún más la situación del transporte de cargas. Para muchas compañías, el combustible se transformó en el factor más determinante dentro de la estructura de costos.

El presidente de FADEEAC, Cristian Sanz, explicó que la problemática afecta a miles de pequeñas y medianas empresas del sector. “La desproporcionada escalada del precio del gasoil es hoy la principal preocupación entre las más de 6.500 pymes que representamos”, afirmó.

El dirigente también remarcó el peso que tiene el combustible en la operatoria diaria de las empresas. “A los márgenes reducidos y la baja actividad se suma un impacto crítico: el combustible representa cerca de un tercio de nuestra estructura de costos”, sostuvo.

Desde la entidad señalaron que el encarecimiento del gasoil golpea con especial fuerza a las empresas que realizan viajes de media y larga distancia, donde el consumo de combustible representa uno de los principales gastos operativos.

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El impacto en los costos operativos

Los especialistas del Departamento de Estudios Económicos y Costos de FADEEAC analizaron el efecto de los aumentos del combustible sobre la actividad y advirtieron que el impacto es inmediato.

Según sus estimaciones, cada incremento del 10% en el precio del gasoil genera una suba de al menos 3,5% en los costos operativos del transporte de cargas, especialmente en los servicios que cubren trayectos extensos.

Además, la federación destacó que el precio del gasoil en la Argentina también subió con fuerza si se lo mide en dólares. El litro alcanzó al menos 1,50 dólares, uno de los valores más altos de la última década y entre los más caros de la región, lo que complica la competitividad del sector.

En una actividad donde la logística depende de recorridos largos y frecuentes, los aumentos del combustible se trasladan rápidamente a la estructura de costos, lo que obliga a revisar permanentemente los valores de las tarifas.

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El riesgo de paralización del servicio

Ante este panorama, FADEEAC advirtió que la actualización de las tarifas del transporte resulta indispensable para sostener la actividad y evitar un impacto mayor en la economía. “La actualización de las tarifas debe ser inmediata, de lo contrario muchas empresas se verán obligadas a dejar de operar”, señaló Sanz al referirse a la delicada situación que atraviesa el sector.

El dirigente recordó además el peso estratégico del transporte de cargas dentro de la economía nacional. Los camiones mueven más del 90% de la economía del país y el sector genera cerca del 4% del empleo nacional, por lo que cualquier interrupción del servicio tendría efectos en toda la cadena productiva.

Frente a este escenario, Sanz lanzó una advertencia final: “Si las tarifas no se adecuan, el sector no podrá seguir operando. No es una amenaza, es una imposibilidad fáctica”, y advirtió que el riesgo final podría ser incluso un desabastecimiento si no se toman medidas urgentes.