Clima del primer trimestre de 2026: calor, lluvias y el Pacífico


El clima del primer trimestre del año vuelve a jugar un papel clave para la economía argentina, especialmente en los sectores agrícola y turístico. Con la transición hacia una fase neutral del fenómeno ENSO y un contexto de calentamiento global, los modelos climáticos internacionales anticipan un trimestre dinámico, marcado por extremos de temperatura y lluvias irregulares que condicionarán la planificación de viajes, cultivos y actividades al aire libre.

Según Mauricio Saldívar, especialista de Meteored consultado por Revista Chacra, los pronósticos estacionales funcionan como un “mapa de probabilidades”: no predicen el clima día a día, pero permiten identificar tendencias generales. Los modelos ECMWF de Europa y CFSv2 de Estados Unidos coinciden en que los primeros meses de 2026 estarán dominados por altas temperaturas y fenómenos atmosféricos variables, con impactos diferenciados según la región del país.

Enero: calor intenso y lluvias desparejas

El primer mes del año se perfila con temperaturas por encima de lo normal en gran parte del país. La zona núcleo –Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos– experimentará episodios de calor intenso alternados con tormentas localmente fuertes y de distribución irregular. Algunas áreas, especialmente en la Provincia de Buenos Aires, podrían registrar precipitaciones hasta 40 mm por debajo de lo normal, lo que obliga a un monitoreo constante de la humedad del suelo.

Para el sector agropecuario, estas lluvias intermitentes pueden ser beneficiosas para cultivos de soja y maíz temprano, aunque su irregularidad exige atención constante. En el turismo, el clima de enero ofrecerá días ideales para destinos de playa y zonas serranas, aunque con riesgo de tormentas breves que podrían alterar actividades al aire libre.

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Febrero: mayor inestabilidad y temperaturas elevadas

Febrero presenta señales de mayor inestabilidad atmosférica, con aumento de precipitaciones en el centro y este del país debido al debilitamiento del patrón seco del Pacífico. Se esperan tormentas dispersas, algunas con granizo y ráfagas fuertes, que podrían afectar tanto a la agricultura como a eventos turísticos al aire libre.

Las temperaturas estarán por encima de la media, especialmente en provincias mediterráneas y Cuyo, donde podrían superar los 2 °C respecto al promedio histórico. Para los productores, el mes será clave: las lluvias sostendrán rindes, pero también incrementarán el riesgo de excesos hídricos. En el turismo, el litoral y el norte argentino podrán disfrutar de playas y temperaturas cálidas, aunque con necesidad de planificación flexible ante posibles tormentas.

Clima

Marzo: transición y alivio térmico

Marzo promete un cambio hacia condiciones más templadas, con temperaturas cercanas a los promedios históricos. En la zona núcleo norte, las lluvias se normalizarán, favoreciendo la finalización de la campaña agrícola y la cosecha temprana, mientras que en el sur del área aún se espera déficit de precipitaciones, aunque menor y heterogéneo.

Para la mayor parte del país, las precipitaciones comienzan a equilibrarse y los días calurosos ceden paso a un clima más estable. Esta transición beneficia tanto a la agricultura, que requiere humedad controlada y temperaturas moderadas, como al turismo, que encuentra paisajes verdes y jornadas más agradables para actividades al aire libre.

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Planificación y adaptación: la clave del trimestre

El trimestre enero-marzo 2026 se perfila como un período dinámico y desafiante, influido por la neutralidad del ENSO y el calentamiento global, que potencia eventos extremos. Comprender estas tendencias permite a productores, turistas y gestores de riesgos anticiparse y planificar decisiones estratégicas.

En un país donde el clima impacta directamente en la economía, la producción agropecuaria y la vida cotidiana, los pronósticos estacionales no prometen certezas absolutas, pero funcionan como una brújula para la toma de decisiones. Monitorear la información, ajustar actividades según las condiciones y considerar posibles extremos climáticos será fundamental para aprovechar oportunidades y minimizar pérdidas durante los primeros meses del año.