Clima: lluvias desparejas y fuerte oscilación térmica en el inicio de marzo
La perspectiva agroclimática de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires para el período del 5 al 11 de marzo de 2026 comenzará con un escenario dominado por el ingreso de vientos del trópico, que impulsarán temperaturas superiores a lo normal en el centro y norte del área agrícola, mientras el sur empezará a sentir la influencia de aire más frío por la proximidad de un frente de tormenta. Este contraste en el clima marcará el pulso de una semana atravesada por la inestabilidad y la variabilidad térmica.
El nordeste del NOA, el Paraguay, la Región del Chaco y gran parte de la Mesopotamia registrarán máximas superiores a los 35°C, con varios focos que podrían superar los 40°C, configurando un escenario de calor extremo. En tanto, el este del NOA, la mayor parte de Córdoba, el este de Cuyo, buena parte de Misiones, el norte de la Región Pampeana y la mayor parte del Uruguay se moverán entre 30 y 35°C, aunque con algunos núcleos levemente inferiores.
Más hacia el centro del país, el centro del NOA, la mayor parte de Cuyo, gran parte de la Región Pampeana y el sudeste uruguayo observarán valores entre 25 y 30°C, mientras que solo las zonas serranas y cordilleranas del oeste del NOA, de Cuyo y el sur bonaerense quedarán por debajo de los 30°C, con registros aún más bajos en sectores puntuales del NOA y del norte cuyano.

Precipitaciones muy irregulares y focos de tormentas severas
Con escaso intervalo tras el pico térmico, arribará al clima un frente de tormenta que provocará lluvias muy desparejas en la mayor parte del área agrícola. Las precipitaciones se concentrarán principalmente sobre el centro del NOA, el oeste de la Región del Chaco, parte del Paraguay y en una franja diagonal que se extenderá desde el norte de Córdoba, el centro y sur de Santa Fe, el sur de Entre Ríos, el extremo nordeste de Buenos Aires hasta el extremo sudoeste del Uruguay.
En esas zonas, los acumulados oscilarán entre 10 y 75 milímetros, con focos localizados de menor aporte. Sin embargo, habrá áreas particularmente comprometidas por eventos de mayor intensidad: el noroeste del NOA, Tucumán, el noroeste de Córdoba y el nordeste de la Región Pampeana podrían registrar tormentas severas con precipitaciones superiores a los 150 milímetros, lo que incrementa el riesgo de anegamientos y complicaciones en los lotes.
Por el contrario, el resto del área agrícola recibirá aportes escasos a moderados, manteniendo la irregularidad hídrica que viene caracterizando el clima de la presente campaña. Esta distribución heterogénea de lluvias podría profundizar diferencias productivas entre regiones y obligará a un seguimiento cercano de la evolución de los cultivos.

Ingreso de aire fresco y marcado descenso térmico
Tras el paso del frente, se instalará una masa de aire fresco que provocará un clima de temperaturas bajo lo normal en la mayor parte del área agrícola, generando una marcada oscilación térmica respecto del inicio del período. Solo el extremo norte mantendrá registros dentro de parámetros normales.
Las temperaturas mínimas en el nordeste del NOA, gran parte de la Región del Chaco, el sur de Misiones, buena parte de Corrientes, el norte de Santa Fe y el Paraguay se ubicarán por encima de los 20°C, aunque con algunos focos levemente inferiores. En el este del NOA, el norte de Cuyo, gran parte de la Mesopotamia y buena parte del Uruguay, las mínimas descenderán a un rango de 15 a 20°C.
En el centro del NOA, gran parte de Cuyo y la mayor parte de la Región Pampeana, el clima tendrá registros que oscilarán entre 10 y 15°C, configurando un ambiente más templado a fresco. Las zonas serranas y cordilleranas del NOA, de Cuyo y de Buenos Aires podrían experimentar temperaturas inferiores a los 5°C, con focos de heladas localizadas e incluso generales hacia el oeste.

Impacto productivo y monitoreo clave en plena campaña
La combinación de calor extremo, lluvias concentradas y posterior descenso térmico plantea un escenario complejo para el sector agropecuario desde el clima. Las áreas que reciban tormentas severas deberán evaluar posibles daños por exceso hídrico, mientras que aquellas con lluvias escasas continuarán condicionadas por la falta de humedad.
En plena definición de rendimientos en varios cultivos estivales, la evolución del clima será determinante. La fuerte oscilación térmica y la irregularidad en las precipitaciones obligan a un monitoreo constante de los lotes, tanto para prevenir enfermedades asociadas a la humedad como para ajustar manejos ante eventuales enfriamientos tempranos. La primera quincena de marzo, así, se perfila como un período de alta variabilidad y decisiones estratégicas en el campo.
