China activa salvaguardias a la carne vacuna: “El dado salió a favor de la Argentina”


El anuncio de China de aplicar medidas de salvaguardia a la carne vacuna importada desde el 1 de enero de 2026 encendió, casi de inmediato, señales de alerta en la ganadería argentina. No es para menos: el gigante asiático es el principal destino de las exportaciones de carne bovina del país y cualquier modificación en sus reglas de juego suele generar impacto. Sin embargo, para el analista Víctor Tonelli, lejos de tratarse de un golpe para el sector, el nuevo esquema deja a la Argentina en una posición relativamente cómoda frente a sus principales competidores y abre, incluso, una ventana de oportunidad.

Cómo impactan los anuncios de China sobre la carne vacuna

“Lejos de ser un golpe para la ganadería, esta vez la jugada nos favorece. El dado salió a favor de la Argentina”, resumió Tonelli en diálogo con ZonaCampo al analizar el paquete de medidas que China terminó de definir tras casi dos años de estudio y consultas internas.

El esquema contempla la fijación de cuotas específicas por país y la aplicación de un arancel adicional del 55% para los embarques que superen esos límites. La decisión, que comenzará a regir en 2026, había sido anticipada entre fines de 2024 y comienzos de 2025, por lo que —según el analista— no puede considerarse sorpresiva. La clave, sostiene, está en cómo quedó repartida la torta y quiénes quedaron verdaderamente condicionados.

“El sistema arranca con una cuota global de 2,7 millones de toneladas para 2026, que se incrementa un 2% en 2027 y otro 2% en 2028. En esa distribución, Argentina y Uruguay salieron muy bien parados, mientras que los grandes perdedores son Brasil y Australia”, explicó.

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Para la Argentina, la cuota asignada será de 511.000 toneladas anuales, con un arancel del 12,5% dentro del cupo. De acuerdo con Tonelli, ese volumen resulta incluso superior a los envíos actuales al mercado chino. “Eso es más de lo que venimos exportando. Argentina queda holgada, sin ningún tipo de restricción real”, afirmó.

El contraste con Brasil es marcado. El principal exportador mundial de carne vacuna recibió un cupo de 1,1 millones de toneladas, cuando en 2025 colocó en China alrededor de 1,5 millones. Esto implica un ajuste significativo para el gigante sudamericano, que deberá resignar volumen o enfrentar el arancel del 55% para los embarques excedentes. Australia, en tanto, también quedó más limitada y, en la práctica, pierde parte de las ventajas que le otorgaba su acuerdo de libre comercio con China.

Desde la mirada de Tonelli, el escenario argentino se ve reforzado por otro factor clave: la posibilidad de ampliar el cupo de exportación hacia Estados Unidos. “Si finalmente se instrumentan las 80.000 toneladas adicionales para el mercado estadounidense, una parte de la carne que hoy va a China se va a desviar a ese destino. Con eso, directamente no vamos a estar ni cerca de completar la cuota china”, sostuvo.

En ese contexto, el temido arancel del 55% aparece más como una amenaza teórica que como una limitación concreta para la Argentina. “Todo lo que vaya fuera de cuota queda automáticamente fuera de competencia. Pero ese no va a ser nuestro problema”, subrayó.

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Incluso, el analista planteó que las salvaguardias podrían generar un efecto indirecto positivo sobre los precios. Al limitar con fuerza a Brasil —el principal abastecedor del mercado chino—, la disponibilidad de carne dentro de los cupos preferenciales podría reducirse. “China va a tener menos carne disponible dentro de cuota. Eso puede terminar mejorando los precios de la carne que sí ingrese en condiciones preferenciales”, analizó.

Para Tonelli, la decisión de Beijing tiene una fuerte carga política. “Es un mensaje hacia adentro, para su industria y sus productores, que estaban muy molestos con la competencia de la carne importada”, explicó. Sin embargo, advirtió que China no puede prescindir de la importación ni está dispuesta a pagar de manera masiva carne gravada con un arancel del 55%. “Esto es, en gran medida, fulbito para la tribuna”, graficó.

La lectura del analista dialoga con el diagnóstico que viene reflejando el Reporte de Actualidad Agro CREA, que describe un negocio ganadero atravesado por una demanda firme, una oferta de hacienda limitada y un contexto financiero restrictivo. En ese marco, sostener y diversificar los mercados de exportación aparece como una condición central para el equilibrio del sistema.

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Con menos competencia directa de Brasil en China y la posibilidad de redireccionar parte de los envíos a otros destinos, la Argentina podría transitar los próximos años con mayor margen de maniobra. “No hay que minimizar los cambios, pero tampoco dramatizarlos. En este caso, el tablero quedó armado de una manera que nos favorece”, concluyó Tonelli.

Así, en un escenario global cada vez más competitivo y regulado, las salvaguardias chinas parecen menos un freno y más una oportunidad para que la carne argentina reordene su estrategia y consolide su lugar en los mercados internacionales.