Chicharrita del maíz: el norte concentra los mayores picos y el Centro-Sur sigue en niveles mínimos
El último informe de la Red Nacional de Monitoreo, correspondiente al período del 1 al 16 de febrero, confirmó un fuerte incremento poblacional de la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) en el Noroeste Argentino (NOA). En esa región, el promedio de capturas por trampa en lotes de maíz escaló de 17,88 a 64,61 adultos en comparación con el relevamiento previo, evidenciando un cambio significativo en la presión del vector.
El aumento coincide con la presencia de maíces tardíos en estadios fenológicos iniciales, una etapa de alta susceptibilidad para el cultivo ante la colonización temprana de la chicharrita. De hecho, el informe detalla que el 57% de las localidades con maíz en el NOA se encuentra en una ventana crítica, donde el riesgo sanitario se potencia si el vector se instala en fases tempranas.
Dentro de la región, Catamarca presentó los registros más extremos. En El Abra se detectaron 399 adultos por trampa, mientras que en Los Altos se alcanzaron 1.043 capturas, el valor más alto del período. Estos números reflejan una presión muy elevada y focalizada, que obliga a un seguimiento minucioso y a decisiones de manejo ajustadas a cada lote.

NEA: incremento sostenido y estadios sensibles
El Noreste Argentino (NEA) también atraviesa una fase de crecimiento poblacional de la chicharrita. En lotes con maíz, el promedio informado fue de 56,49 adultos por trampa, superando los registros anteriores y consolidando un escenario de incremento sostenido en la región.
La dinámica regional se explica, en parte, por la composición fenológica: el 79% de las localidades con maíz se encontraba en etapas vegetativas iniciales, lo que incrementa la vulnerabilidad del cultivo frente a la colonización temprana. En este contexto, la coincidencia entre presión del vector y estadios sensibles eleva la exposición productiva.
En Santa Fe se registraron picos destacados, como Colonia La María con 799 adultos por trampa y Calchaquí con 264. También Roversi mostró valores elevados, con 255 capturas, configurando focos puntuales que empujan el promedio regional y obligan a extremar el monitoreo.

Litoral y Centro-Norte: incrementos localizados
En el Litoral, el escenario de la chicharrita fue de relativa estabilidad, aunque con predominio de capturas moderadas y una persistencia de categorías altas en determinadas localidades. La franja de más de 100 adultos por trampa representó el 19% de los puntos relevados, mientras que el aumento se concentró principalmente en Entre Ríos.
Allí sobresalieron Villa Hernandarias con 484 adultos por trampa y Concepción del Uruguay con 338. El promedio regional en trampas ubicadas sobre maíz alcanzó 70,03 adultos por trampa, superando los informes previos y marcando una suba que, aunque no generalizada, resulta significativa en términos sanitarios.
En la región Centro-Norte, el 88% de las localidades registró detecciones y el promedio de capturas fue de 64,97 adultos por trampa. Si bien predominan niveles bajos, se observaron incrementos en categorías intermedias y altas, con Sebastián Elcano (Córdoba) alcanzando 950 adultos por trampa y Ceres (Santa Fe) 442, lo que confirma una heterogeneidad creciente dentro del mapa nacional.

Centro-Sur: estabilidad y detecciones mínimas
A contramano del norte, el Centro-Sur mantiene un escenario de estabilidad con niveles mínimos de chicharrita. El 86% de las localidades no registró detecciones, consolidando una tendencia que ya se había observado en el informe anterior y que sostiene un panorama de baja presión del vector en esta región.
Incluso en los puntos con mayores capturas, los valores fueron reducidos: Zavalla (Santa Fe) registró 34 adultos por trampa y Marcos Juárez (Córdoba), 29. En lotes con maíz, las capturas fueron inferiores a 0,5 chicharritas por trampa, con apenas un 16% de los cultivos en estadios vegetativos iniciales.
El reporte insiste en sostener el monitoreo durante todo el año y complementar las trampas cromáticas con inspecciones visuales y muestreos con red entomológica, especialmente en etapas reproductivas donde el conteo se dificulta. En un escenario donde el riesgo ya no se explica solo por presencia o ausencia, la clave pasa por anticiparse a los picos y actuar antes de que la presión del vector coincida con los momentos más sensibles del cultivo.
