La chicharrita del maíz acelera su avance y enciende alertas


La chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) volvió a mostrar un avance significativo en varias regiones productivas de Argentina, según el último informe de la Red Nacional de Monitoreo. El relevamiento evidenció un incremento de capturas en el NOA, NEA, Litoral y Centro Norte, mientras que el Centro Sur continúa con niveles relativamente bajos, aunque con señales de aumento respecto de mediciones previas.

En el noroeste argentino (NOA) la situación se volvió más exigente. Allí el 85% de las 60 localidades monitoreadas registró presencia de la chicharrita, y el promedio de capturas en lotes de maíz pasó de 64,61 a 105,62 adultos por trampa, reflejando una suba significativa en comparación con el monitoreo anterior.

Este aumento está relacionado con el estado fenológico de los cultivos, ya que gran parte de los lotes se encuentra en estadios avanzados. En la región, el 37% del maíz está en vegetativo tardío y el 34% en fase reproductiva, condiciones que favorecen la presencia de la chicharrita. Entre los focos más intensos sobresalieron Termas de Río Hondo, con 1200 adultos por trampa, y Los Altos, con 890, registros que reflejan una presión particularmente elevada.

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Incremento marcado en el NEA y focos de alta presión en el Litoral

El noreste argentino (NEA) también mostró un incremento importante en la presencia de la chicharrita. En esta región se detectó el insecto en 56 de las 60 localidades relevadas, lo que equivale al 93% de los puntos monitoreados. Además, la mitad de los sitios presentó más de 50 adultos por trampa, confirmando una presión significativa del vector.

El promedio regional en lotes de maíz alcanzó los 97 adultos por trampa, superando los valores del monitoreo previo. Los focos más intensos se concentraron en Santiago del Estero, donde varias localidades registraron niveles elevados de capturas en cultivos que se encuentran en etapas avanzadas del desarrollo.

Entre los registros más destacados aparecen Roversi, con 606 adultos por trampa; Los Juries, con 593; y Puna, con 350, datos que reflejan la intensidad del fenómeno en esa zona. Sin embargo, la región que más sorprendió por el salto de intensidad fue el Litoral, donde el promedio regional alcanzó 151,35 adultos por trampa, el valor más alto entre todas las regiones evaluadas.

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Centro Norte en aumento y Centro Sur con presión más baja

En el Centro Norte del país también se registró un incremento en la presencia de la chicharrita. Allí el 90% de las localidades monitoreadas presentó detecciones, mientras que el promedio regional subió de 64,97 a 105,21 adultos por trampa, reflejando un crecimiento sostenido en la presión de la plaga.

Si bien la categoría más frecuente fue la de 5 a 20 adultos por trampa, el aumento del promedio estuvo impulsado por capturas extremas en algunos puntos específicos. Entre los registros más altos se destacaron Sebastián Elcano, con 1387 adultos por trampa, y San Jerónimo Norte, con 903, valores que muestran focos de infestación particularmente intensos.

El contraste aparece en el Centro Sur, donde la presión de la chicharrita continúa siendo considerablemente menor. En esta región, a pesar de que el 97% de las localidades relevadas tiene presencia de maíz, cerca del 80% no registró detecciones del vector, lo que mantiene a esta zona con niveles de riesgo más bajos que el resto del país.

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Presencia del patógeno y necesidad de monitoreo permanente

El informe también incorporó datos sobre la portación de Corn stunt spiroplasma, el patógeno asociado al complejo del achaparramiento del maíz. En términos generales, los resultados indicaron niveles relativamente bajos de individuos portadores en las regiones analizadas.

No obstante, se detectó una excepción importante en Santiago del Estero, donde la localidad de Colonia Alpina registró un 33% de individuos portadores, un valor muy superior al resto de los sitios monitoreados y que obliga a mantener una vigilancia sanitaria constante.

En el resto de las regiones evaluadas, los niveles de portación se mantuvieron en torno al 10% en el NEA y el Centro Norte, mientras que en el Litoral fueron cercanos al 3%. Si bien el crecimiento de la chicharrita no estuvo acompañado por una expansión generalizada del patógeno, los especialistas remarcan que el monitoreo permanente resulta clave para anticipar riesgos sanitarios y reducir el impacto potencial en los cultivos.