El cerdo europeo enfrenta una fuerte caída de precios por exceso de oferta y alertas sanitarias
Los precios de la carne de cerdo en la Unión Europea atraviesan un escenario crítico, presionados por una combinación de mayor producción, debilidad de la demanda y tensiones sanitarias. Según un informe reciente de la Agriculture and Horticulture Development Board (AHDB) del Reino Unido, el mercado comunitario enfrenta una de sus etapas más delicadas de los últimos años.
El valor de referencia del cerdo de grado S de la UE mantiene una tendencia descendente desde junio, y en la semana finalizada el 11 de enero se ubicó en 1,59 euros por kilo, el nivel más bajo desde marzo de 2022. Esta dinámica bajista se profundizó tras el brote de peste porcina africana (PPA) detectado en España en noviembre, un factor que aceleró el ajuste de precios en el principal productor europeo.
El impacto del brote sanitario en España
España, líder en producción y exportación de carne porcina dentro de la UE, fue uno de los países más afectados por el nuevo contexto. Tras la detección de PPA, los precios del cerdo cayeron cerca de 0,45 euros por kilo en apenas seis semanas, pasando de 1,86 €/kg a 1,41 €/kg, un ajuste abrupto que repercutió en todo el bloque.
Dada la relevancia estructural de España en el mercado comunitario, este desplome tuvo un efecto contagio sobre el resto de los países. Aunque las autoridades sanitarias actuaron rápidamente con medidas de regionalización y control de movimientos, la incertidumbre generada por la enfermedad fue suficiente para agravar la presión bajista en un mercado ya sobreofertado.

Producción en alza y exceso de oferta
Entre enero y octubre, la producción de carne de cerdo de la Unión Europea alcanzó 18,2 millones de toneladas, lo que representa un incremento interanual del 4%. Este crecimiento estuvo impulsado tanto por un mayor número de sacrificios como por un aumento en los pesos de canal, consolidando un escenario de abundante oferta.
España encabezó el aumento productivo con una suba del 7%, equivalente a casi 270.000 toneladas adicionales. También se destacaron Polonia (+5%), Dinamarca (+6%) e Italia (+4%), configurando un panorama en el que la producción creció más rápido que la demanda, profundizando el desequilibrio del mercado.
Exportaciones con comportamientos dispares
En el frente externo, las exportaciones de carne de cerdo de la UE totalizaron 3,7 millones de toneladas entre enero y noviembre, un 3% más que en el mismo período del año anterior. Sin embargo, los principales destinos mostraron señales mixtas, reflejando un escenario comercial complejo.

China, el principal comprador, importó 998.000 toneladas, con una caída interanual del 5%, principalmente en carne fresca y congelada. Las menudencias también retrocedieron un 11% en noviembre, afectadas por la aplicación de derechos antidumping, pese a una leve mejora mensual. Japón redujo sus compras un 17%, mientras que Vietnam emergió como un destino en expansión, con un crecimiento del 21%.
Importaciones en baja y presión sobre el Reino Unido
Las importaciones de carne porcina de la UE sumaron 121.900 toneladas entre enero y noviembre, lo que representa una caída del 2,8% interanual. El Reino Unido se mantuvo como el principal proveedor, con 93.800 toneladas, aunque enfrenta una creciente presión competitiva.
La brecha de precios entre la UE y el mercado británico comienza a generar riesgos de sustitución, ya que la carne europea gana competitividad frente a la producción local. Si bien las ventas minoristas del Reino Unido se mantuvieron estables en noviembre, la AHDB advierte que los próximos datos serán clave para medir el impacto real.

Perspectivas marcadas por la incertidumbre
De cara a los próximos meses, la AHDB señala que la peste porcina africana seguirá siendo un riesgo central para el mercado europeo. Aunque la respuesta sanitaria de España habría contenido una propagación mayor, el factor sanitario continúa condicionando las decisiones comerciales.
En paralelo, China confirmó en diciembre de 2025 sus aranceles antidumping definitivos, cuya reducción mejora parcialmente la competitividad europea. Sin embargo, el panorama a corto plazo sigue siendo desafiante: más oferta, demanda contenida y alta incertidumbre sanitaria y comercial, un cóctel que anticipa que los precios del cerdo en la UE seguirán bajo presión.
