La carne vacuna se desacelera tras el salto de febrero y podría aliviar la inflación de marzo
A pocos días de conocerse el dato del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de marzo, la evolución del precio de la carne vacuna vuelve a estar en el centro de la escena. Durante febrero, el producto registró una suba superior al 7%, lo que impulsó con fuerza el rubro alimentos y llevó la inflación mensual al 2,9%.
Ese aumento convirtió a la carne vacuna en uno de los principales motores del índice. Sin embargo, en marzo el panorama comenzó a mostrar un cambio, ya que el valor de la hacienda en pie registró una caída de entre 10% y 12%, lo que podría reflejarse en una desaceleración del indicador del mes.
La caída de la oferta explicó la suba previa
Especialistas del sector señalan que el fuerte aumento previo estuvo vinculado principalmente con una reducción significativa en la oferta de ganado. El consultor ganadero Víctor Tonelli explicó de acuerdo a La Nación que el proceso comenzó a gestarse hacia fines de octubre, cuando muchos productores decidieron retener animales para recomponer rodeos, luego de varios años de liquidación.
Ese cambio de estrategia redujo la disponibilidad de hacienda en el mercado. Según Tonelli, la faena cayó cerca de un 10% en cantidad de cabezas, lo que presionó los precios tanto en el mercado interno como en la exportación.
Incluso, el especialista proyectó que este año la oferta total podría caer en más de un millón de cabezas, pasando de un promedio cercano a 13,5 millones a alrededor de 12,5 millones.

El consumo interno comenzó a resentirse
El aumento de los precios de la carne vacuna también tuvo impacto en la demanda. De acuerdo con Tonelli, el consumo interno comenzó a mostrar señales de debilidad frente a los nuevos valores, ya que muchos consumidores dejaron de convalidar esos niveles.
En ese contexto, estimó que el consumo anual de carne vacuna podría ubicarse cerca de los 45 kilos por habitante, uno de los registros más bajos de los últimos años. Pese a la reciente baja en el precio de la hacienda, el analista advirtió que la tendencia de fondo podría volver a ser alcista, debido a la persistente reducción de la oferta.
La industria espera un impacto en la inflación
Desde la Cámara Argentina de Feedlot, el directivo Juan Eiras señaló que durante marzo se registró una baja importante en el precio de la hacienda en pie, que osciló entre el 10% y el 12%.

Según explicó, la corrección respondió más a una retracción de la demanda que a un aumento de la oferta, ya que el ingreso de animales al mercado no mostró incrementos significativos. Para el dirigente, esta dinámica debería reflejarse en el índice de inflación. “Tendría que observarse una desaceleración del rubro carne en el IPC de marzo”, sostuvo.
Un reacomodamiento tras valores récord
En la industria frigorífica consideran que el movimiento reciente no representa un derrumbe de precios de la carne vacuna, sino un reacomodamiento tras los valores récord registrados en los últimos meses. Daniel Urcía, presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas, explicó que la actividad ganadera sigue siendo rentable para el productor, aunque advirtió que la situación es más compleja para los frigoríficos y el sector comercial.
Por su parte, Miguel Schiariti, de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes, remarcó que el consumo de carne vacuna continúa siendo un factor determinante. “El consumidor no está para convalidar valores por encima de los actuales”, advirtió.

Además, señaló que las condiciones climáticas también influyeron en el mercado, ya que el exceso de lluvias generó dificultades logísticas que impactaron en el movimiento de hacienda.
Con este escenario, la carne vacuna sigue siendo una variable clave en la evolución de la inflación. La baja reciente podría aportar alivio al dato de marzo, aunque los factores estructurales del mercado anticipan que los precios podrían volver a presionarse al alza en los próximos meses.
