China redefine su política de carne vacuna y Argentina mantiene el acceso a su principal mercado


La puesta en marcha de un nuevo esquema de cupos y aranceles por parte de China para la importación de carne vacuna volvió a sacudir al comercio internacional. Desde el 1° de enero, la República Popular China aplica un sistema que reorganiza el flujo global de exportaciones, generando preocupación entre los países proveedores. Sin embargo, Argentina logró conservar el acceso pleno a su principal destino externo, al menos en esta primera etapa.

La medida, que combina volúmenes máximos de importación con aranceles diferenciados, obligó a un rápido reacomodamiento del mercado mundial de carne vacuna. En ese contexto, el país quedó posicionado de manera relativamente favorable, evitando un impacto inmediato sobre sus exportaciones y sosteniendo su presencia en el mayor comprador de carne bovina del planeta.

Un cupo que cubre las ventas actuales

De acuerdo con lo definido por las autoridades chinas, a la Argentina se le asignó un cupo anual de 511.000 toneladas de carne vacuna, que continuará tributando el arancel vigente del 12,5%. Este volumen resulta suficiente para absorber la totalidad de los embarques actuales, lo que implica que no habría un recorte efectivo en el corto plazo para la industria exportadora local.

Desde la Mesa de Carnes de la Sociedad Rural Argentina (SRA) señalaron que el esquema permite sostener el flujo comercial vigente, aunque advirtieron que el nuevo marco regulatorio no está exento de riesgos. En un comunicado oficial, la entidad expresó su expectativa de que estas disposiciones no se transformen en el futuro en un freno al crecimiento exportador ni en un factor que erosione la rentabilidad de la cadena cárnica.

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Rechazo a las regulaciones y mirada crítica

El coordinador de la Mesa de Carnes, Carlos Odriozola, fue contundente al fijar la postura del sector frente a este tipo de medidas. Según remarcó, las regulaciones, cupos y cuotas generan distorsiones que afectan el normal funcionamiento de los mercados internacionales y complican la planificación de largo plazo.

En ese sentido, el dirigente subrayó que la SRA mantiene una posición histórica contraria a cualquier traba comercial. “No estamos de acuerdo con regulaciones ni con retenciones; son mecanismos que alteran los precios y generan incertidumbre”, sostuvo, al tiempo que aclaró que, en este caso puntual, el resultado no implica un perjuicio directo para la Argentina.

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Un escenario favorable frente a los competidores

Al analizar el impacto regional, Odriozola destacó que el país salió mejor parado que otros grandes exportadores de carne vacuna. Brasil, principal competidor sudamericano, habría sufrido un recorte cercano a las 400.000 toneladas, mientras que Australia enfrentó una reducción de casi 100.000 toneladas en sus volúmenes habilitados.

Desde esta perspectiva, el cupo argentino no solo permite sostener las exportaciones actuales de carne vacuna, sino que además contempla una actualización progresiva. Según lo informado, el volumen asignado crecerá un 2% en 2027 y otro 2% en 2028, hasta alcanzar las 532.000 toneladas, un nivel que, por ahora, se considera razonable y acorde al desempeño reciente del país.

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Diplomacia económica y riesgo interno

Más allá del alivio coyuntural, desde la SRA remarcaron la importancia de una estrategia de diplomacia económica activa, que involucre tanto al sector privado como a las áreas del Estado vinculadas al comercio exterior y la producción agropecuaria. En ese marco, Odriozola valoró el rol del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) en la defensa de los intereses nacionales.

Finalmente, el dirigente advirtió que un escenario distinto habría tenido consecuencias internas significativas. De haberse perdido el acceso al mercado chino, el impacto sobre el precio de la hacienda y el equilibrio del mercado local de carne vacuna habría sido muy preocupante. Aunque Argentina logró sortear este primer desafío, el verdadero reto será evitar que los cupos se conviertan en un límite estructural y sostener a la ganadería como uno de los pilares estratégicos del agro argentino.