Argentina negocia con China la distribución de su cupo de carne vacuna
El Gobierno argentino trabaja contrarreloj para definir cómo se repartirá el cupo de carne vacuna asignado por China, un mercado clave para el sector. La cuota de 511.000 toneladas, con un arancel del 12,5%, cubre los volúmenes actuales, pero el mecanismo de distribución interna entre los frigoríficos habilitados genera debate y preocupación en la industria, que ya cuenta con embarques y contratos en marcha.
Un cupo que asegura el volumen actual, pero no el reparto
La semana pasada, el Ministerio de Comercio chino anunció la asignación de un cupo inicial para Argentina que crecerá un 2% anual, manteniendo el arancel vigente del 12,5%. Sin embargo, el foco se trasladó al detalle operativo: cómo se dividirán esas toneladas de carne vacuna entre los 60 a 70 frigoríficos exportadores habilitados para vender a China.
Si bien el volumen total está definido, aún no se acordó si el reparto seguirá un modelo histórico como la Cuota Hilton, donde el Estado asigna tonelaje según la performance pasada de cada planta, o si se implementará un sistema más abierto. Una fuente oficial aseguró de acuerdo a La Nación que la definición debería darse “lo antes posible porque ya corre el tiempo”, y que la resolución se publicaría en el Boletín Oficial.
Para los frigoríficos, la urgencia es tangible: cualquier demora puede afectar embarques, contratos y precios de la carne vacuna, ya que el esquema rige de inmediato. El Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC) mantiene reuniones constantes con la Secretaría de Agricultura y representantes chinos para destrabar los puntos pendientes.

Impacto económico y restricciones futuras
El nuevo régimen se extenderá hasta fines de 2028. Las exportaciones que superen el cupo sufrirán un arancel del 55%, considerado casi prohibitivo. Para Argentina, que destina cerca del 70% de sus exportaciones de carne vacuna a China, esta medida representa un arma de doble filo: limita el crecimiento potencial, pero protege los envíos actuales.
En los primeros once meses del último año, los envíos alcanzaron las 453.860 toneladas por US$1.724 millones, lo que muestra que la cuota asignada cubre y hasta supera ligeramente la demanda actual. Además, la reducción de cuota a Brasil podría generar mayor interés por la carne vacuna argentina, incrementando los precios, según la industria.

La preocupación principal: discrecionalidad en el reparto
Más allá del volumen, la industria advierte sobre los riesgos de un reparto discrecional. Fernando Canosa, consultor ganadero, recordó que los antecedentes históricos muestran que la adjudicación de cuotas puede generar corrupción y concentración en pocos grupos.
“El objetivo debería ser un sistema totalmente libre, donde puedan participar todos los interesados, manteniendo la participación de productores y asociaciones”, explicó Canosa de acuerdo a La Nación. Según el especialista, decisiones de funcionarios de turno han derivado en adjudicaciones favorables a ciertos grupos, reduciendo la competitividad.
Darío Colombatto, otro experto en ganadería, interpretó la movida china más como una señal estratégica que un bloqueo comercial inmediato. Con un cupo de 511.000 toneladas, “no avizoraría grandes cambios en el precio del producto”, aunque destacó la necesidad de alinear rápidamente a Cancillería y frigoríficos para proteger el mercado de la carne vacuna y diversificar destinos hacia el Sudeste Asiático.

Un desafío contrarreloj
Con la letra chica del cupo aún sin definirse, el Gobierno enfrenta un desafío logístico y político. Cada día de demora puede afectar la planificación de embarques, los contratos en curso y la estabilidad de precios internos de la carne vacuna. Al mismo tiempo, la presión del mercado internacional y la histórica sensibilidad del sector hacen que cualquier decisión sea seguida de cerca.
En este contexto, la coordinación entre el Estado y los exportadores será clave para garantizar que el mecanismo de reparto sea transparente, eficiente y equitativo, evitando distorsiones que puedan impactar en los próximos años. Con la cuota vigente desde ahora y un valor de mercado cercano a US$2.000 millones, el tiempo corre y la industria aguarda definiciones que marquen el rumbo del comercio argentino de carne vacuna hacia China.
