La carne vacuna cerró 2025 con fuertes subas en Argentina, mientras el mercado internacional empieza a enfriarse


El mercado de la carne vacuna dejó en evidencia, hacia el cierre de 2025, una marcada divergencia entre lo que ocurre en Argentina y la dinámica que comienza a observarse a nivel global. Mientras en el plano doméstico los precios de los principales cortes registraron aumentos muy por encima de la inflación general, en el escenario internacional se encendieron señales de enfriamiento que podrían anticipar un cambio de tendencia para 2026.

Los contrastes de la carne vacuna para el 2026

Según el relevamiento de precios minoristas del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), en diciembre los cortes de carne vacuna aumentaron un 11% mensual, acumulando una suba interanual del 69,8%. De esta manera, la carne bovina no solo superó ampliamente la inflación estimada para el período, sino que más que duplicó la suba general proyectada por el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que cerró el año en torno al 30,9%.

El comportamiento contrasta con lo observado en otras proteínas animales. En el mismo período, el precio del pollo fresco aumentó apenas un 1,2% mensual y acumuló un 25,6% interanual, mientras que el pechito de cerdo subió 5,2% en diciembre y 27,2% en el año. Ambas alternativas se movieron claramente por debajo de la inflación, reforzando la singularidad del proceso que atraviesa la carne vacuna.

Sin embargo, este fuerte ajuste de precios en el mercado interno se da en un contexto internacional que empieza a mostrar señales distintas. De acuerdo con el índice de precios de la carne elaborado por la FAO, en diciembre de 2025 el indicador promedió 123,6 puntos, registrando una caída del 1,3% respecto de noviembre. En el caso específico de la carne bovina, la baja fue del 1,9% mensual, marcando el primer retroceso desde mayo de 2024.

La corrección responde, en parte, a cambios en la oferta global. En Australia, por ejemplo, las condiciones secas estacionales redujeron la producción ganadera, pero al mismo tiempo incrementaron la disponibilidad de animales para faena, ejerciendo presión bajista sobre los precios internacionales. Aun así, en la comparación interanual, el valor de la carne vacuna mantiene una suba del 11% frente a diciembre de 2024, lo que sugiere que el ajuste reciente no invalida la fortaleza acumulada durante los últimos meses.

Para Argentina, esta divergencia plantea interrogantes relevantes de cara a 2026. Por un lado, el fuerte aumento de los precios internos impacta directamente sobre el consumo doméstico, que ya viene mostrando signos de debilidad. Por otro, un mercado internacional menos firme podría limitar la capacidad del sector exportador para sostener valores elevados, especialmente en un escenario de mayor competencia global.

Georges Breitschmitt, IPCVA, carne vacuna

El desafío para la cadena cárnica será encontrar un equilibrio entre ambos frentes. Con precios internos tensionados y un contexto externo que empieza a perder impulso, la formación de valores en los próximos meses dependerá tanto de la evolución de la oferta local como de la capacidad de sostener la demanda externa. En ese delicado equilibrio se jugará buena parte del desempeño del negocio ganadero argentino en el nuevo año.