Radiografía del búfalo en Argentina: crecimiento y potencial en el NEA
El búfalo vive un auge sostenido en Argentina, con un stock que pasó de 94.000 a casi 203.000 cabezas en la última década, lo que representa un incremento del 115%, según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP) reflejados en el informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). La expansión se concentra principalmente en los humedales del Nordeste Argentino (NEA), donde su rusticidad y adaptación al calor lo convierten en un recurso valioso tanto para carne como para lechería.
El búfalo fue introducido a principios del siglo XX, proveniente de Brasil, inicialmente en Entre Ríos y Corrientes. Originalmente se buscaba cruzarlo con bovinos para aumentar su rusticidad, pero al resultar inviable, la especie quedó relegada. Fue en la década de 1970 cuando resurgió el interés, especialmente para explotaciones en campos bajos, consolidándose como una alternativa comercial viable.
Expansión del stock y concentración regional
La población bubalina se concentra en el NEA, donde las condiciones de humedad, acceso a agua y sombra son ideales para su desarrollo. Según Zava (1993), mientras los búfalos tengan agua para sumergirse, barro o sombra, mantienen su estado incluso con altas temperaturas, lo que los hace eficientes en la transformación de pasturas de baja calidad en proteína.
En 2025, Corrientes concentraba el 47% del stock nacional, seguida por Formosa (22%), Chaco (15%), Santa Fe (5%) y Misiones (2%). Las cuatro provincias del NEA representan el 86% de la población bubalina del país, aunque la especie está presente en 20 de las 23 provincias argentinas. Este patrón refleja la capacidad de adaptación del búfalo a ambientes tropicales y subtropicales y su potencial como recurso productivo.

Faena y producción: un mercado en expansión
La faena bubalina muestra un crecimiento sostenido. Según la SAGyP, la faena anual pasó de cifras mínimas a 18.296 cabezas en 2024, multiplicándose por 3,7 en comparación con 2015. En los primeros siete meses de 2025, la faena alcanzó 14.930 cabezas, un 18% más que el año previo, con un rendimiento promedio de 219 kg por animal, ubicando la producción anual en torno a 4.000 toneladas.
A pesar del crecimiento, el mercado de carne de búfalo sigue siendo muy pequeño frente al bovino, representando apenas el 0,1% de la faena y producción de carne de vaca. Sin embargo, la tendencia positiva en la última década indica un sector con potencial de expansión, sobre todo considerando su adaptabilidad y los mercados de nicho que podrían desarrollarse.

Mercado interno y percepción del consumidor
El consumo interno aún es incipiente, pero con potencial de crecimiento. Un relevamiento del INTA en 2024 muestra que el 60% de los argentinos desconoce la disponibilidad de carne de búfalo, y solo el 17% la ha visto en algún punto de venta. Entre quienes la probaron, el 80% manifestó haberla disfrutado, señalando una buena aceptación potencial para ampliar la demanda.
En exportación, la Cuota Hilton incluye un contingente exclusivo de 200 toneladas para carne bubalina sin hueso de alta calidad, con cortes como bife sin lomo, cuadril, lomo, tapa de asado y nalga. Esto ofrece oportunidades para posicionar el producto en mercados exigentes y de alto valor agregado.

Trazabilidad y perspectivas de crecimiento
El sector bubalino avanza también en normativa y trazabilidad. La Resolución 71/2024 incorporó al búfalo al Sistema Nacional de Identificación de Ganado Bovino, obligando a la identificación electrónica de todos los terneros desde marzo de 2025. Esto permitirá cumplir con los requisitos de mercados internacionales exigentes, como la Unión Europea, y fortalecer la confianza en la cadena productiva.
En definitiva, el sector bubalino argentino atraviesa un momento de expansión con bases sólidas, sostenido por el aumento del stock, la faena creciente y la adaptación eficiente a los ecosistemas del NEA. Aunque el mercado interno es todavía pequeño y la producción comparativamente baja frente a la ganadería vacuna, las perspectivas son alentadoras, con potencial de crecimiento comercial tanto en Argentina como en mercados de exportación especializados.
