Alta expectativa para la campaña de trigo y maíz: fuerte inversión en fertilizantes

La campaña agrícola 2025/26 arranca con señales muy alentadoras para el sector, con el trigo y el maíz como grandes protagonistas. Informes oficiales y privados publicados en los últimos días confirman un aumento en la inversión en fertilización, lo que se traduce en expectativas de mayores rindes y una mejor calidad de los granos.
De acuerdo con la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (Sagyp), en el primer semestre de este año la demanda de fertilizantes creció en 12.500 toneladas respecto al mismo período de 2024. El organismo explicó que el incremento estuvo “impulsado por la campaña de trigo, que al momento presenta un área sembrada de 6,6 millones de hectáreas”.
Estos datos fueron elaborados con información de la Dirección Nacional de Agricultura (DNA), el INDEC y la Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (CIAFA), lo que da un panorama consistente sobre la tendencia del mercado.

Importaciones y producción en expansión
El mayor interés por la nutrición de los cultivos también se refleja en el comercio exterior. Según la Sagyp, hasta junio se importaron 770 mil toneladas de fertilizantes nitrogenados, fosfatados y mezclas, lo que implica un aumento interanual del 17,5%.
En el segmento de los fertilizantes fosfatados, la roca fosfórica, materia prima clave para la elaboración de productos como el Super Fosfato Triple (SPT), mostró un incremento todavía más marcado: 21,2% más que en 2024, con un volumen total de 23.300 toneladas.
Este crecimiento demuestra que la industria local también está respondiendo a la demanda, ya que buena parte de los fertilizantes elaborados a partir de roca fosfórica se producen en el país.

El clima juega a favor del trigo
Las condiciones climáticas también refuerzan el optimismo. Según la DNA, las lluvias de las últimas semanas aportaron buena humedad en el suelo, lo que permitió avanzar con fertilizaciones en diferentes regiones de trigo.
La Sagyp proyectó que la demanda de fertilizantes para la cosecha gruesa podría crecer hasta un 8% hacia fines de 2025, consolidando la tendencia positiva.
Por su parte, el Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires destacó que el trigo atraviesa una etapa clave para la refertilización y que la humedad disponible resulta decisiva para sostener el potencial productivo.
Aunque reconoció que en áreas como el centro de Buenos Aires los excesos hídricos complican la producción de trigo, la entidad confía en que el escenario climático tenderá a normalizarse, permitiendo avanzar con las tareas y asegurar una óptima asimilación de nutrientes.

El maíz temprano toma la delantera
Además del trigo, el otro gran motor de expectativas es el maíz temprano. La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), a través de su Guía Estratégica para el Agro (GEA), afirmó que la siembra de septiembre se dará en el mejor contexto hídrico desde 2020.
“En dos semanas arranca la siembra con perspectivas de superar los 100 quintales por hectárea”, señaló la GEA, remarcando que la aplicación de fertilizantes incluso busca rindes de 120 qq/ha.
El informe describió que tras varios años de sequía, el maíz temprano vuelve a “largada en pole position”, con perfiles de suelo cargados y napas recuperadas, en contraste con campañas anteriores en las que las siembras se retrasaban o perdían potencial por falta de agua.
Del impacto de la Niña al entusiasmo actual
La región núcleo padeció con fuerza la triple Niña entre 2020/21 y 2022/23, que dejó los suelos vacíos y redujo drásticamente la superficie de maíz temprano. Sin embargo, las lluvias históricas registradas desde mayo de 2025 cambiaron el escenario.

La recuperación de humedad en los perfiles y el repunte de las napas permiten pensar en un cultivo con mayor resistencia frente a posibles períodos de calor y falta de agua. De hecho, la BCR anticipa que la participación del maíz temprano podría llegar al 90% del área total sembrada.
Expectativas de alto potencial
La apuesta de los productores es clara: con perfiles hídricos recargados y un nivel récord de aplicación de fertilizantes, el objetivo es capitalizar el potencial del maíz y del trigo en la próxima campaña. Los técnicos coinciden en que, si el clima acompaña, la producción podría superar los promedios históricos y marcar un punto de inflexión tras varios años de dificultades.
En definitiva, con el trigo fortalecido por las lluvias y el maíz temprano listo para largar con ventaja, la campaña 2025/26 se perfila como una de las más prometedoras de los últimos tiempos.