Campaña 2025/26: rindes dispares y márgenes al límite en la región pampeana


A pocas semanas del inicio de la cosecha de granos gruesos de primera siembra en la región pampeana de la Argentina, el escenario productivo de la campaña 2025/26 exhibe un rasgo dominante: la fuerte disparidad de rendimientos entre campos ubicados a escasa distancia. Las lluvias erráticas y de distribución muy desigual dejaron lotes con muy buen potencial y otros seriamente comprometidos, configurando una campaña “en mosaico”.

Esta variabilidad climática será determinante en los resultados económicos de la campaña 2025/26. Habrá productores que lograrán márgenes positivos, otros que apenas cubrirán los costos y un grupo que enfrentará quebrantos significativos, especialmente en campos alquilados. La diferencia, coinciden los analistas, estará directamente vinculada a la cantidad de agua recibida en momentos críticos del ciclo.

Soja: del 15% de rentabilidad al rojo en pocos quintales

En el caso de la soja en campo arrendado a 18 quintales por hectárea en la zona núcleo, los números de la campaña 2025/26 muestran con crudeza la sensibilidad del negocio. Con un rendimiento de 40 quintales por hectárea, el margen neto podría ubicarse en torno a los 136 dólares por hectárea, lo que permitiría alcanzar una rentabilidad cercana al 15% sobre el capital invertido, considerando los precios proyectados a cosecha y los actuales costos de insumos.

Sin embargo, una leve merma productiva cambia radicalmente el escenario. Si el rinde desciende a 35 quintales por hectárea por una falta moderada de agua, el resultado se torna negativo, con una pérdida estimada de 17 dólares por hectárea. En un cuadro más severo, con apenas 30 quintales por hectárea debido a sequía intensa, el quebranto podría ascender a 159 dólares por hectárea, evidenciando el alto riesgo financiero del esquema arrendado.

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Lucía Udaquiola, responsable de la plataforma de análisis Agbi.com.ar, resume de acuerdo a La Nación el panorama con claridad: “La campaña 2025/26 mostrará resultados muy dispares, con renta ajustada en los mejores lotes y distintos grados de quebranto en los más afectados”. La ecuación productiva depende de pocos quintales que separan la ganancia de la pérdida.

Maíz: mayor potencial, pero igual vulnerabilidad

El maíz presenta una lógica similar en la campaña 2025/26, aunque con márgenes potencialmente más amplios en los mejores escenarios. Con un rinde de 105 quintales por hectárea, el margen neto podría alcanzar los 332 dólares por hectárea, con una rentabilidad estimada del 29% sobre el capital invertido en campo alquilado.

Pero el cultivo tampoco escapa a la volatilidad productiva. Si el rendimiento cae a 90 quintales por hectárea, el margen se reduce a 107 dólares y la rentabilidad baja al 9%. Con 80 quintales por hectárea, el resultado ya entra en terreno negativo, con una pérdida de 44 dólares por hectárea. Y en un escenario de 70 quintales, el quebranto podría trepar a 195 dólares por hectárea, con una rentabilidad fuertemente negativa.

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En síntesis, tanto en soja como en maíz, la línea entre un resultado aceptable y un rojo profundo es extremadamente delgada, especialmente bajo contratos de alquiler donde el costo fijo del arrendamiento presiona sobre la estructura financiera.

Precios ajustados y riesgo de mayor presión bajista

A la incertidumbre productiva de la campaña 2025/26 se suma un factor que limita la capacidad de compensación: el nivel de precios. Las cotizaciones a cosecha de mediados de semana se ubicaban en 316 dólares por tonelada para la soja mayo y 182 dólares para el maíz abril. Estos valores no alcanzan para neutralizar el impacto de rindes bajos en los planteos más comprometidos.

La preocupación en la campaña 2025/26 crece ante la posibilidad de que, con el avance de la cosecha, se concentre la oferta y se profundice la tendencia bajista observada en las últimas semanas. De concretarse ese escenario, los márgenes podrían ajustarse aún más, complicando la situación de quienes ya arrastran dificultades financieras.

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Impacto hacia la próxima campaña

El efecto de esta campaña no se agotará en el balance 2025/26. Productores que no logren recomponer capital tras varios años de sequía podrían enfrentar serios obstáculos para encarar la campaña 2026/27, especialmente en granos finos. A ello se suma que, en muchas zonas, las reservas hídricas actuales tampoco ofrecen garantías para el próximo ciclo.

La campaña 2025/26 deja así un saldo heterogéneo: campos con buenos resultados convivirán con otros en situación crítica. En un contexto de clima impredecible y precios ajustados, la gestión del riesgo y la eficiencia productiva vuelven a ser claves para sostener la viabilidad económica del negocio agrícola en la región pampeana.