Brasil consolida su liderazgo global con soja récord y maíz en expansión


Brasil vuelve a marcar el pulso del mercado mundial de granos. Con el inicio de la primera cosecha, el país encamina la campaña 2025/26 hacia un nuevo récord productivo, impulsado por una soja histórica y un maíz que, pese a una leve baja interanual en volumen total, mantiene firme el dinamismo exportador y el consumo interno en máximos.

Según el 5.º Estudio de Cosecha de Granos 2025/26 de la Companhia Nacional de Abastecimento (Conab), la producción total de cereales alcanzaría 353,4 millones de toneladas, un crecimiento del 0,3% respecto del ciclo anterior. Aunque el aumento es marginal, consolida la mayor marca histórica de la serie.

La superficie sembrada se ubicaría en 83,3 millones de hectáreas, un alza interanual del 1,9% que equivale a 1,5 millones de hectáreas adicionales. Sin embargo, la productividad promedio nacional mostraría una leve caída del 1,5%, al pasar de 4.310 a 4.244 kilos por hectárea, reflejando ajustes regionales y cierta heterogeneidad climática.

Soja: nuevo máximo histórico

El gran motor de la campaña es la soja. La Conab proyecta 178 millones de toneladas, 6,5 millones más que en 2024/25 y un nuevo récord absoluto para el cultivo estrella del agro brasileño.

Las condiciones climáticas favorables en las principales regiones productoras permitieron un desarrollo adecuado del cultivo y sostienen expectativas de una oferta exportable robusta durante el segundo semestre. La cosecha ya comenzó en la mayoría de los estados y alcanza el 17,4% del área, con un ritmo superior al del año pasado en igual período, aunque levemente por debajo del promedio de los últimos cinco años.

En Mato Grosso, principal estado productor, el avance llega al 46,8% y los rindes se aproximan a las estimaciones iniciales. Este desempeño resulta clave para el volumen final y para la dinámica de precios internacionales, en un contexto donde Brasil es el mayor exportador global de poroto de soja.

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Maíz: leve ajuste productivo, fuerte tracción comercial

En maíz, la producción total se estima en 138,4 millones de toneladas, una reducción del 1,9% frente al ciclo anterior. Aun así, el cultivo mantiene señales de fortaleza estructural.

La primera cosecha registra un incremento del 7,2% en superficie, hasta 4 millones de hectáreas, con una producción proyectada de 26,7 millones de toneladas, 7,1% más que en 2024/25. Sin embargo, el corazón del esquema brasileño es la segunda cosecha —la “safrinha”— que prevé 17,9 millones de hectáreas y una producción estimada en 109,3 millones de toneladas. A comienzos de febrero, la siembra ya cubría el 21,6% del área proyectada.

En el plano comercial, la campaña 2024/25 cerró con exportaciones de 41,5 millones de toneladas, según el Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios. La amplia oferta interna y una demanda internacional firme explicaron el desempeño externo.

El mercado doméstico también muestra dinamismo. El consumo interno pasó de 84 millones de toneladas en 2023/24 a 90,5 millones en 2024/25, impulsado principalmente por el mayor uso del grano para etanol. El maíz gana espacio dentro de la matriz energética brasileña, diversificando destinos y amortiguando la volatilidad exportadora.

Para 2025/26 se proyecta un nuevo incremento, con exportaciones en 46,5 millones de toneladas y consumo interno en 94,5 millones. A pesar de esa expansión, las reservas en enero de 2027 se mantendrían en torno a los 12 millones de toneladas, un nivel que brinda cierto colchón operativo.

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Impacto regional y desafío argentino

El desempeño brasileño no es neutro para el agroindustrial argentino. Una cosecha récord de soja en el principal competidor sudamericano presiona sobre el mercado internacional y condiciona la formación de precios, especialmente en el complejo sojero.

Al mismo tiempo, el crecimiento sostenido del maíz y su mayor integración con la industria de etanol refuerzan el posicionamiento estratégico de Brasil en el comercio mundial de granos. La combinación de escala productiva, diversificación de destinos y políticas de agregado de valor consolida su liderazgo.

Para la Argentina, el escenario plantea un doble desafío: sostener competitividad frente a una oferta creciente y encontrar nichos de demanda en un mercado cada vez más concentrado. En un contexto donde cada punto de productividad y eficiencia logística cuenta, la performance brasileña vuelve a marcar la vara regional y global.