Boca volvió a hacerse fuerte en la Bombonera y dejó atrás el traspié
Boca recuperó sensaciones y resultados al vencer 2-0 a Newell’s en la Bombonera, en un partido por la tercera fecha del Torneo Apertura 2026 donde mostró autoridad, paciencia y mejores variantes que en su última presentación. El Xeneize se repuso de la derrota en La Plata con una actuación sólida, sin brillar de manera constante, pero con el control suficiente para justificar el triunfo ante su gente.
El contexto ayudaba poco: una tarde calurosa y un rival que apostó a incomodar desde el orden y el roce. Sin embargo, Boca asumió el protagonismo desde el inicio y volvió a exhibir esa versión local que, desde hace tiempo, suele marcar diferencias. Con un golazo, dos debuts y un cierre sin sobresaltos, el equipo de la Ribera dio un paso adelante.
Un primer tiempo trabajado y con señales positivas
Durante la primera mitad, el desarrollo fue más cerrado de lo esperado. Newell’s intentó poblar el mediocampo y jugar al límite para disimular las diferencias de jerarquía. Boca no encontró fluidez constante, pero sí mostró ambición y una búsqueda más clara, especialmente por las bandas, una variante que había escaseado en partidos anteriores, sobre todo el último frente a Estudiantes.
La presencia de extremos bien abiertos fue una de las claves. El tándem entre el Chango Zeballos y Lautaro Blanco le dio profundidad al sector izquierdo, mientras que por la derecha apareció el juvenil Gonzalo Gelini, quien tuvo un debut prometedor como titular. Esa amplitud permitió ensanchar la cancha y generar situaciones, aunque el gol tardó en llegar.

Ascacibar, Paredes y el equilibrio necesario
Uno de los puntos más altos de Boca fue Santiago Ascacibar. El volante mostró un despliegue poco habitual y una vocación ofensiva que le suma valor al equipo, combinando recuperación con proyección y llegada al área para definir jugadas. No solo cortó juego rival, sino que también se animó a pisar el área y a rematar desde media distancia.
A su lado, Leandro Paredes fue otro de los nombres destacados. El mediocampista volvió a ser el eje del equipo, pidiendo la pelota y dándole sentido a cada avance, aunque quedó claro que necesita socios para potenciar su influencia. Con Ascacibar como complemento, Boca logró un equilibrio que no siempre tuvo en el pasado reciente.
El gol que rompió el partido
El cero en el marcador no reflejaba lo que pasaba en la cancha, pero tampoco sorprendía por el trámite. Boca había generado chances: un remate de Gelini, un intento lejano de Ascacibar y una ocasión clara tras una pifia de Ander Herrera. El gol era cuestión de tiempo y llegó con una jugada de alto vuelo.
Zeballos comandó el ataque con personalidad y madurez, recuperó Lautaro Blanco y el lateral sacó una definición magistral para el 1-0. El golazo descomprimió el partido y dejó a Newell’s sin respuestas, como suele suceder cuando Boca golpea primero en la Bombonera.

Debuts, penal y cierre tranquilo
Con la ventaja, el segundo tiempo perdió tensión. Boca manejó los tiempos y el rival nunca logró reaccionar. El debut de Ángel Romero fue otra noticia positiva, y el delantero no tardó en hacerse notar: en una de sus primeras intervenciones provocó el penal que Paredes transformó en el 2-0 definitivo. El atacante paraguayo, aún falto de ritmo, se movió bien entrando y saliendo del área.
Desde ahí, todo estuvo de más. Boca controló sin sufrir y cerró una victoria justa, la segunda en tres partidos, que alimenta la confianza y permite mirar hacia adelante con algo más de calma. En un club donde todo parece urgente, esta actuación invita a pensar en construcción. La Bombonera volvió a responder. El tiempo dirá si fue apenas una buena noche o el verdadero punto de partida.
