Boca, en alerta máxima: la situación de los nueve lesionados


Boca atraviesa uno de los comienzos de año más complejos desde el punto de vista físico. Las lesiones se acumulan en el plantel y obligan al cuerpo técnico a rearmar el equipo partido tras partido, en un contexto de calendario exigente y decisiones clave por delante. Claudio Úbeda deberá resolver un verdadero rompecabezas para visitar a Vélez este domingo por el Torneo Apertura, con varias bajas sensibles y otras presencias que aún generan dudas.

El panorama para Boca se agravó en las últimas horas con las lesiones de Ander Herrera y Exequiel Zeballos, dos jugadores que venían siendo titulares y que quedaron descartados para los próximos compromisos. A ellos se suman dolencias crónicas, desgarros musculares y hasta una intervención quirúrgica, conformando una enfermería que hoy incluye a nueve futbolistas del plantel profesional.

Un equipo condicionado por la enfermería

La magnitud del problema queda en evidencia al observar la lista completa de lesionados. Boca no solo perdió cantidad de jugadores, sino también variantes clave en todas las líneas, lo que reduce notablemente el margen de maniobra del entrenador. Desde atacantes hasta mediocampistas y defensores, ningún sector quedó al margen de las complicaciones físicas.

La única noticia alentadora es la posible vuelta de Miguel Merentiel. El delantero de buen presente está siendo exigido tras una distensión en el sóleo derecho y podría reaparecer incluso desde el arranque ante Vélez, siempre que el cuerpo técnico considere que está en condiciones. Su regreso sería un alivio para una ofensiva diezmada.

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Cavani, una incógnita que preocupa

Uno de los casos más delicados es el de Edinson Cavani, quien arrastra una lumbalgia crónica que lo marginó de buena parte de la actividad en el último tiempo. El uruguayo no pudo realizar la pretemporada con normalidad y su presencia depende casi exclusivamente de la tolerancia al dolor.

Desde el cuerpo técnico reconocen que esperan tenerlo cuanto antes, pero no hay certezas sobre si podrá competir al máximo nivel en el corto plazo. Su situación representa un riesgo permanente y obliga a manejarlo con extrema cautela para evitar recaídas.

Lesiones musculares y regresos escalonados

El grueso de las bajas responde a lesiones musculares de distinta gravedad. Lucas Janson sufrió desgarro de grado 2, por lo que recién reaparecería en marzo. En el caso de Velasco, el diagnóstico de una distensión del ligamento colateral medial de la rodilla izquierda lo marginará de al menos seis partidos consecutivos.

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También siguen fuera Milton Giménez, afectado por una pubalgia, y Ander Herrera, quien volvió a resentirse muscularmente. Ambos casos reflejan un patrón que preocupa en Boca: lesiones recurrentes que demoran más de lo esperado en resolverse y que condicionan la planificación deportiva.

Zeballos y Battaglia, dos ausencias de peso

La lesión del Changuito Zeballos golpea fuerte a Boca por su impacto futbolístico y simbólico. El juvenil sufrió una lesión muscular grado 2–3 en el bíceps femoral izquierdo, que lo dejará fuera de las canchas durante todo febrero. Su objetivo es volver el 8 de marzo, en Santiago del Estero, un partido especial por tratarse de su provincia natal.

El caso más prolongado es el de Rodrigo Battaglia, quien fue operado por una tendinopatía crónica del tendón de Aquiles. Su regreso recién se proyecta para el segundo semestre, apuntando al Torneo Clausura y, eventualmente, a instancias decisivas de la Copa Libertadores.

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Un calendario exigente y decisiones urgentes

Boca enfrentará en pocas semanas una seguidilla intensa: Vélez como visitante, Platense y Racing en la Bombonera, Copa Argentina en Salta y nuevos compromisos por el torneo local. Con un plantel diezmado, cada decisión médica y deportiva será determinante para evitar agravar el problema.

La acumulación de lesiones expone un desafío estructural que Boca deberá resolver cuanto antes. Mientras tanto, Úbeda deberá apelar a variantes, juveniles y regresos forzados, en un contexto donde la prioridad será competir sin poner en riesgo la salud de sus futbolistas. El arranque de 2026 dejó una señal clara: la recuperación física será tan importante como cualquier planteo táctico.