Bitcoin profundiza su caída: perfora los USD 70.000 y enciende alarmas en el mercado cripto


El mercado de criptomonedas atraviesa uno de sus momentos más delicados desde el último ciclo bajista. La fuerte caída de Bitcoin volvió a sacudir a los inversores y arrastró a la mayoría de los activos digitales, en un contexto marcado por liquidaciones forzadas, aumento de la aversión al riesgo y ausencia de señales claras de recuperación en el corto plazo.

Bitcoin pierde el piso de los USD 70.000 y extiende su corrección

Bitcoin cayó por debajo de los USD 70.000, un nivel psicológico clave que había funcionado como soporte durante las últimas semanas. A las 10 de la mañana de Buenos Aires del jueves 5 de febrero, la principal criptomoneda cotizaba a USD 69.364,88, según CoinMarketCap, confirmando un escenario de alta volatilidad.

Desde su máximo histórico de USD 115.000 en noviembre de 2025, el retroceso acumulado alcanza el 40%, una magnitud que refuerza la percepción de cambio de ciclo. La racha negativa ya suma cuatro meses consecutivos, algo que no se observaba desde el mercado bajista de 2022, y que alimenta la cautela entre operadores e inversores institucionales.

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El derrumbe se extiende al resto del ecosistema cripto

La corrección de Bitcoin tuvo un impacto inmediato en el resto de los tokens de mayor capitalización. Ethereum cayó a USD 2.057,40, con una baja del 8,15% en 24 horas, mientras que BNB retrocedió hasta USD 675,76 y XRP se deslizó a USD 1,36. Tether, por su parte, se mantuvo estable cerca de la paridad, en USD 0,9979.

El índice CoinMarketCap 20, que agrupa a los principales activos digitales, cayó 9% en la jornada y acumuló una pérdida de 22,49% en la última semana. En paralelo, el volumen operado reflejó el nerviosismo del mercado: Bitcoin movió más de USD 89.600 millones y Ethereum superó los USD 54.500 millones en apenas 24 horas.

Declaraciones oficiales y liquidaciones aceleran la caída

La presión vendedora se intensificó tras las declaraciones del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, quien afirmó que el gobierno no tiene autoridad para comprar Bitcoin ni otras criptomonedas. Además, descartó cualquier posibilidad de respaldo estatal, un mensaje que acentuó la desconfianza del mercado.

En ese contexto, se produjo una ola de liquidaciones forzadas: más de USD 800 millones en posiciones apalancadas fueron cerradas en solo 24 horas. El interés abierto en futuros y derivados cayó a USD 103.000 millones, mientras que el mercado de opciones reflejó un fuerte sesgo bajista, con primas elevadas en las opciones de venta.

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Miedo extremo y señales técnicas preocupantes

El Índice de Miedo y Avaricia de las criptomonedas se desplomó hasta 11 puntos, el nivel más bajo del año y una señal de sentimiento extremadamente bajista. En episodios anteriores, valores similares precedieron tanto a períodos de consolidación como a nuevas caídas.

Desde el análisis técnico, especialistas advirtieron que el nivel de USD 73.000 funcionó como soporte clave hasta su reciente quiebre. No se detectaron recompras significativas, y la falta de catalizadores positivos limita las chances de un rebote técnico sostenido en el corto plazo.

Factores macro y geopolíticos agravan el escenario

El deterioro del mercado cripto también se explica por factores externos. La volatilidad del petróleo, impulsada por las tensiones entre Estados Unidos e Irán, elevó la percepción de riesgo global y alejó a los inversores de los activos más especulativos.

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La posibilidad de presiones inflacionarias adicionales a nivel mundial redujo el apetito de los fondos por activos digitales. En este clima, las altcoins replicaron la tendencia bajista: Monero y Zcash cayeron hasta 7%, mientras XRP perdió más del 10% tras liquidaciones por USD 30 millones.

Capitalización en baja y operadores a la defensiva

Durante la semana, la capitalización de mercado de Bitcoin cayó a USD 1,38 billones, con una oferta circulante de 19,98 millones de BTC. Ethereum registró USD 248.315 millones, mientras que BNB y XRP se ubicaron en USD 92.147 millones y USD 83.012 millones, respectivamente.

La reacción de los inversores se concentró en reducir exposición y apalancamiento, mientras el ingreso de nuevos fondos permaneció limitado. Las ventas de grandes operadores y la persistencia de riesgos macro mantienen al mercado en alerta, con la atención puesta en los próximos soportes técnicos y en la evolución del contexto global.