El oficialismo aprobó en Diputados la reforma laboral sin el artículo 44 y volverá al Senado
En una sesión extensa, atravesada por cruces, gritos y escenas de alta tensión, el oficialismo logró aprobar la reforma laboral en la Cámara de Diputados de la Nación Argentina. La iniciativa obtuvo 135 votos a favor y 115 en contra en la votación en general y ahora deberá volver al Senado de la Nación Argentina para que convalide las modificaciones introducidas.
El debate se desarrolló en un clima caliente, con movilizaciones en distintos puntos del país y un paro general convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT). Dentro del recinto, la tensión política escaló desde el inicio y tuvo varios momentos de escándalo.
Cómo se votó la reforma laboral
El proyecto fue respaldado por La Libertad Avanza junto a sus aliados de Fuerzas del Cambio (UCR, MID y PRO), Innovación Federal, Producción y Trabajo, Independencia y algunos monobloquistas. En contra votaron Unión por la Patria, la mayoría de Provincias Unidas, el Frente de Izquierda y otros legisladores que se desmarcaron del oficialismo.
En la votación en particular de la reforma laboral, el oficialismo consiguió blindar los 26 títulos y 218 artículos del proyecto. Entre los puntos más polémicos figuran los cambios en el régimen de indemnizaciones, la creación del Fondo de Asistencia Laboral, la eliminación de la ultraactividad de los convenios colectivos, la restricción de las tutelas sindicales y la limitación del derecho a huelga. También generó controversia la derogación de estatutos profesionales y disposiciones vinculadas al financiamiento del INCAA.
Uno de los cambios centrales fue la eliminación del artículo 44 de la reforma laboral, que establecía una rebaja salarial para trabajadores que sufrieran accidentes o enfermedades fuera del ámbito laboral. Esa modificación obliga a que el texto vuelva al Senado.

Un arranque escandaloso
La sesión comenzó con 130 diputados presentes, aportados por el oficialismo y bloques aliados. Gobernadores peronistas y radicales facilitaron el quórum, un dato político que no pasó desapercibido durante el debate por la reforma laboral.
El primer gran cruce se produjo cuando el presidente de la Cámara, Martín Menem, sometió a votación a mano alzada el plan de labor. Desde Unión por la Patria cuestionaron el procedimiento y varios legisladores se acercaron al estrado para exigir que se rectificara la decisión.
El jefe del bloque peronista, Germán Martínez, encabezó los reclamos, acompañado por otros diputados opositores. En medio del tumulto, la diputada Florencia Carignano apagó el micrófono mientras hablaba un legislador oficialista, en una escena que podría acarrearle sanciones.
Más adelante, el peronismo intentó suspender la sesión por la reforma laboral al denunciar la pérdida de quórum. Con ayuda de legisladores aliados, Menem logró sostener el número y evitar que se cayera el debate.

Argumentos cruzados
El presidente de la Comisión de Trabajo, Lisandro Almirón, defendió el proyecto al sostener que el actual marco regulatorio “expulsa a las personas de la formalidad” y que el país arrastra desde hace décadas un problema estructural para generar empleo genuino. Según afirmó, el 55% de los trabajadores se encuentra en la informalidad.
Desde la oposición, el diputado y dirigente bancario Sergio Palazzo advirtió que la reforma laboral generará “una catarata de pedidos de inconstitucionalidad” y denunció un “brutal retroceso histórico en los derechos de los trabajadores”.
También el diputado Miguel Ángel Pichetto cuestionó el sistema de convenios por empresa impulsado por el oficialismo, al considerar que puede resultar negativo y debilitar la negociación colectiva sectorial.

Desde la izquierda, Néstor Pitrola rechazó la idea de que el problema argentino sean los costos laborales y apuntó contra las tasas de interés, la desinversión y la especulación financiera. Por su parte, el radical Lisandro Nieri defendió la reforma al calificar la legislación actual como “vetusta” y generadora de litigiosidad.
En el tramo final, Máximo Kirchner aseguró que la ley “va a fracasar” y que otorga mayor poder a los empleadores para despedir o deteriorar salarios. Germán Martínez cerró el debate del peronismo anticipando que, si vuelven al Gobierno, derogarán la norma “inmediatamente”.
El proyecto ahora se encamina al Senado, donde el oficialismo buscará ratificar los cambios antes de la apertura de sesiones ordinarias que encabezará el presidente Javier Milei. La discusión, lejos de cerrarse, promete un nuevo capítulo en la Cámara alta.
